9 de mayo de 2011

El trabajo infantil en México: un fenómeno abandonado, por Lic. Adriana Rodríguez Fernández*

En los últimos días nos enteramos de la lamentable noticia sobre la explosión en un pozo de carbón ocurrida en la región carbonífera del estado de Coahuila, donde quedaron atrapados 14 mineros y un adolescente de 15 años perdió un brazo. Desafortunadamente sólo hasta que acontecen este tipo de sucesos es cuando sale a la luz pública las irregularidades en la que laboran los trabajadores y pone en el centro del debate fenómenos poco conocidos como el trabajo infantil.

La población entre 5 y 17 años de edad que desempeña alguna actividad económica en México está olvidada, por lo que es necesario visibilizar este problema y exigir instrumentos legales y políticas públicas que protejan los derechos de los menores trabajadores.

La Organización Internacional del Trabajo define como trabajo infantil a aquellas actividades que privan a los infantes de su niñez, de su dignidad, que son perjudiciales para su desarrollo físico y psicológico y que interfiere con su educación escolar, privándolos de asistir a clases o que les obliga a abandonar la escuela.

La Ley Federal del Trabajo prohíbe que los menores de 14 años de edad laboren. Tampoco se lo permite a los jóvenes mayores de 14 y menores de 16 años que no hayan concluido la educación básica, además de requerir la autorización de sus padres o tutores.

Sin embargo, al parecer esto es letra muerta ya que, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2009, poco más de 3 millones de niños y jóvenes trabajaban en alguna actividad económica. 7 de cada 10 tenía entre 14 y 17 años.

La población infantil trabajadora proviene principalmente de hogares pobres, con padres y madres con una baja escolaridad. Aumenta en aquellas familias donde el número de integrantes es mayor. Se localizan en entidades con menor desarrollo económico. Cuatro de cada diez niños y adolescentes trabajadores no asisten a la escuela, la mitad tiene entre 14 y 17 años.

Sin embargo, existen historias como la de este joven al quien ninguna ley ni tratado internacional ha protegido. Por esto es necesario diseñar políticas públicas que conduzcan a eliminar esta práctica y protejan los derechos de los infantes, políticas públicas que vayan más allá de los intereses económicos de las empresas que contratan ilegalmente a menores de edad.


*Estudiante de la Maestría en Pedagogía de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Actualmente trabaja como asistente de investigación en el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (INIDE) de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

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