23 de junio de 2011

México y España: internacionalización y apertura académica, por Pedro Flores-Crespo*

En su firme camino hacia la internacionalización, el Consejo Mexicano de Investigación Educativa (Comie) organizó, en conjunto con la Sociedad Española de Pedagogía (Sepe), el encuentro “La educación en México y España hoy”, cuyo objetivo fue intercambiar puntos de vista sobre el acontecer educativo de ambos países para explorar proyectos de colaboración futuros.

Gracias a la hospitalidad de la embajada de México y del Instituto México en España, nos reunimos casi medio centenar de académicos para discutir diversos temas y fue evidente que hubo fuertes coincidencias entre los representantes de ambas naciones. Se dijo, por ejemplo, que así como no se puede negar la centralidad que tiene la educación para el desarrollo individual y social, tampoco podemos ser tan ingenuos para seguir pensando que la escuela puede barrer con todos los males que las sociedades actuales imponen. Un acercamiento más profundo de las funciones que cumple en la actualidad la escolarización es, por lo tanto, necesario.

El desencanto que sucede a las reformas educativas y la imposibilidad de poder asegurar oportunidades de educación de calidad para todos, fueron otros dos puntos de coincidencia entre los representantes del Comie y de la Sepe. Pero más allá de los puntos en común, me interesaba explorar las áreas donde somos diferentes con España. Este punto lo encontré en la forma como se ha organizado la comunidad de investigadores educativos en este país europeo y que sirve de lección para el académico latinoamericano.

La Sociedad Española de Pedagogía nació hace 62 años con el propósito de responder al nuevo escenario que se configuraba después de la Guerra Civil (1936-1939). Había que sustituir la pedagogía de los primeros tercios del siglo veinte por otra “más coherente con los nuevos valores”. La inteligente ubicación histórica de los promotores de la Sepe fue clave, así como su visión para incluir el tema guía del primer congreso: “Formación del profesorado”.

A partir de ahí vinieron otros congresos con temáticas muy sugestivas como “Crítica y porvenir de la educación” (1976), “Educación y sociedad plural” (1984), “Educación intercultural en la perspectiva de la Europa unida” (1992), “Hacia el tercer milenio: cambio educativo y educación para el cambio” (2000) y “Educación, ciudadanía y convivencia” (2008).

La Sepe, desde su fundación, ha sido dirigida por cuatro presidentes y ha realizado 14 congresos nacionales de pedagogía, y desde 2000 abrió espacio al Congreso Iberoamericano en esta disciplina. A la Sepe se pueden afiliar, además, estudiantes debidamente acreditados.

El Comie, en cambio, apenas cumplió la mayoría de edad en 2011, lo han dirigido nueve investigadores, el proceso de admisión para el estudiante es complicado y no cuenta con temáticas específicas para guiar los trabajos de sus congresos —que ya suman diez—; sin embargo, sigue movilizando, de manera brillante y esmerada, la energía nacional en materia educativa.

Además, a cualquier observador de los congresos del Comie sorprende que haya, por una parte, más de dos mil personas participando en las actividades del congreso pero, por otra, sólo se tenga una membresía que no rebasa ni el medio millar.

¿No será esto reflejo de que estamos perdiendo energía y oportunidades de diálogo más plural? ¿Es que acaso la cultura actual del investigador nos está separando de otros grupos clave para el desarrollo educativo del país? ¿No nos dice nada que los maestros, como bien observó la malquerida Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), estén “fuera del circuito de producción de conocimiento” en materia educativa? ¿Con la actual estructura del Comie se podrá acortar la brecha que separa a la investigación educativa de la política pública y la práctica educativa?

El choque de culturas que algunos vieron cuando los españoles llegaron a México en el siglo XVI no debiera internarse en la comunidad de los investigadores educativos del siglo XXI.

Mirar críticamente lo que hacen otros es una práctica valiosa para convertirnos en sujetos interculturales capaces de valorar lo que un país como México ofrece, pero también, vernos en el otro sirve para cuestionar nuestras prácticas y crear así mejores condiciones para enriquecer nuestra labor intelectual.

La globalización académica, sin duda alguna, es una rica fuente de creatividad y de aprendizaje colectivo entre iguales. Esto lo comprende perfectamente el Comie; por ello, es necesario apretar el paso hacia una mayor internacionalización y apertura en el undécimo congreso del Consejo, el cual se realizará en la ciudad de Monterrey del 7 al 11 de noviembre del presente.


*Académico e investigador del INIDE/UIA. Texto originalmente publicado en Campus Milenio.

22 de junio de 2011

Es obsoleto proponer lista de libros para secundaria: Carlos Muñoz Izquierdo*

  • En la actualidad el conocimiento se encuentra en otros medios, como Internet.

En la actualidad proponer una lista de libros para las escuelas secundarias es obsoleto porque el conocimiento y los contenidos se pueden encontrar en muchos medios, como Internet, consideró Carlos Muñoz Izquierdo, académico del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (Inide) de la Universidad Iberoamericana.

En una época donde el libro de texto en sí mismo ya no es la única fuente de información para que el estudiante se entere de lo que ocurre en cada disciplina, es importante reconocer al libro como un documento auxiliar de la pedagogía, pero no el único, dijo el investigador de la Ibero luego de que la Secretaría de Educación Pública (SEP) publicara la lista de libros autorizados para ser usados en las secundarias.

Hoy no es difícil que en las escuelas se empleen además de los libros recomendados otros documentos que aborden desde otros enfoques y otras discusiones técnicas los temas por aprender, como ocurre en las ciencias sociales, que pueden analizarse de muchas maneras y brindan a los alumnos más opciones para ampliar su conocimiento.

Y aunque ciertamente hay comunidades aisladas en el campo en donde todavía el libro es una fuente importante de información, en la medida en que ésta se extiende a través de Internet, en esa medida el libro pierde importancia “aun en zonas altamente marginadas”.

Incluso el docente tiene mucha libertad a nivel académico, y no necesariamente tiene que usar en su clase lo que el libro dice, pues si bien tiene ciertas limitaciones y objetivos por cumplir, estos no llegan al detalle y por ello puede enseñar con mucha soltura porque tampoco hay alguien detrás de él.

Sobrevalorar el libro manifiesta un atraso y descontextualización en la SEP, que en lugar de emitir una lista de libros autorizados para secundaria debiera dar una serie de lineamientos de estudio y en todo caso sólo sugerir o recomendar libros.

Esto en el sentido de que la pedagogía moderna es muy accesible y dependiente del contexto social y familiar, que obligan al maestro a decidir qué es lo adecuado para ciertas cuestiones específicas, claro está, con el uso de textos y fuentes de información dotados de un buen fundamento didáctico.

En teoría el maestro ve a sus alumnos y su contexto y en función de estos elige la bibliografía, después de hacer un análisis y diagnóstico sobre cuáles son los libros recomendados para el estudio, concluyó el investigador de la Ibero.


Fuente: Universia (con información de la UIA).

*El Dr. Carlos Muñoz Izquierdo, académico e investigador de la Universidad Iberoamericana, es el fundador del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (INIDE).

18 de junio de 2011

La indignación revisitada, por Pedro Flores-Crespo*

El Movimiento 15-M o de Los Indignados buscó interpelar a los representantes del sistema financiero y a los políticos. Las muestras de adhesión a la causa de los indignaos fueron amplias y a escala mundial, pero ¿se corresponde tanta ilusión con la realidad?

Apartir del 15 de mayo y hasta el 12 de junio un grupo de jóvenes se reunió libremente en la plaza de la Puerta del Sol de Madrid para reivindicar la conciencia política y social y pedir que los intereses económicos y políticos se delimiten en función del desarrollo de las personas. Ante la creciente cancelación de oportunidades de vida, el Movimiento 15-M o de Los Indignados buscó interpelar a los representantes del sistema financiero y a los políticos. Las muestras de adhesión a la causa de los indignaos fueron amplias y a escala mundial, pero ¿se corresponde tanta ilusión con la realidad? Campus visitó la acampada y obtuvo los siguientes testimonios para que usted, amable lector, se forme su propio juicio.

ACCIÓN CIUDADANA Y VÍNCULO GENERACIONAL

Caminar hacia la acampada, ubicada en la Puerta del Sol de Madrid, despierta mucho interés y genera diversas preguntas. ¿Qué fue en realidad lo que hizo que este movimiento tuviera resonancia mundial? ¿Están los indignaos conscientes de ello? ¿Qué pasos darán para hacer cumplir sus demandas? ¿A qué contradicciones se podría enfrentar el movimiento? ¿Por qué fue Stéphane Hessel su inspiración? Contestemos algunas de estas preguntas.

En su libro ¡Indignaos! (Destino, 2011), Stéphane Hessel se apoya en su emblemática figura —fue uno de los redactores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948— para decirle a los jóvenes: “mirad a vuestro alrededor, encontraréis los hechos que justifiquen vuestra indignación (…) Encontraréis situaciones concretas que os llevarán a emprender una acción ciudadana fuerte”.

¿Cuáles son estos hechos? Según Hessel, el recelo hacia los inmigrantes, la amenaza hacia el sistema de seguridad social, la posesión de los medios de comunicación en manos de gente “pudiente”, la creciente desigualdad, la ambición desbordada de los representantes bancarios y la falta de recursos de subsistencia de todos los ciudadanos.

Hessel, de 93 años, observa que los valores y principios que dieron forma a la Francia de la posguerra y sobre los cuales se asentaría la democracia moderna, están en riesgo. Testigo vivo de los totalitarismos del siglo XX, como el comunismo y el nazismo, Hessel afirma que el terrorismo es inaceptable y sobresale de él su congruencia y temple.

Pese a vivir el horror de las campos de concentración nazi, el autor de ¡Indignaos! cuestiona las operaciones del ejército israelí en la franja de Gaza y Cisjordania, y expresa que es “insoportable” que los propios judíos puedan perpetrar “crímenes de guerra”.

Al final de su libro, Hessel se pronuncia por la no violencia. Cualquiera que sea su forma, dice, ésta “es un fracaso”. La violencia “da la espalda a la esperanza” y así no podremos comprender que este momento es sólo eso: un momento en el largo desarrollo de la historia.

La posición de Hessel traza un puente generacional y, a mi juicio, es valiosa por enfatizar al menos tres puntos. El primero es la importancia de la democracia deliberativa o participativa, es decir, la posibilidad de acción ciudadana a partir de los hechos sociales que nos disgustan, que nos indignan.

Con ello, damos paso a una responsabilidad individual, la cual, como dice Hessel, no puede “encomendarse ni a un poder ni a un dios” y debe, en cambio, “comprometerse en nombre de su responsabilidad como persona humana”.

Segundo, no pone a discusión la importancia de la democracia como sistema de gobierno, sino la calidad de la misma. Si no nos gusta cómo opera la democracia, tendremos que cambiarla a partir de las condiciones que ésta ofrece. De ahí el lema que resuena fuerte en todos lados pero más en México: “¡democracia real ya!”.

El tercer y último elemento que aprecio profundamente del librito es la congruencia de Hessel. Si como individuos nos comprometemos con un valor universal (respeto por los derechos humanos, libertad, autonomía, igualdad o democracia), deberíamos esforzarnos por defender ese valor sobre cualquier conveniencia e, incluso, sobre el amigo, jefe o simpatizante que piense diferente sin que esto nos separe como personas. A Hessel le tocó la fortuna de que sus palabras tuvieran eco en la actualidad y habrá que estar atentos de su evolución ,pero ¿qué aconteció en la Puerta del Sol?

DILEMAS DE LA REALIDAD

Sorprende que para ser un movimiento de amplia resonancia mundial, la acampada ocupara un espacio físico tan reducido en la plaza. Las tiendas de campaña no se localizaron en las calles aledañas y mucho menos estaban apostadas frente a las fachadas de los negocios. Calculo que la acampada no ocupó ni dos tercios de la plaza. Quizá el espacio físico haya sido ya reemplazado por las redes sociales. Para ser eficaz hoy en día, dice Hessel, “se debe actuar en red”.

Entre olores fácilmente reconocibles, plásticos, palos y casas de campaña de la marca Quechua se observaban jóvenes y entre ellos, una nutrida proporción de mujeres. Me acerco a una casucha y suelto la primera pregunta a sus habitantes: “¿por qué la acampada?”. Inmediatamente me responde una firmante de un desplegado que, supongo, iba de paso. “Porque estamos hasta las narices de los políticos, todos son unos gilipollas”.

Así como llegó la respuesta, vino también la corrección: “tranquila, hay que hablar con educación y respeto”, le dijeron los activistas. Me aprovecho de esto para decirles que me ha sorprendido el lenguaje utilizado para reivindicar sus demandas y su énfasis en perfeccionar la democracia, no en desecharla.

Un joven me responde haciendo suyas las palabras de Eduardo Arroyo, un artista gráfico que participó en las protestas de 1968 y un día antes declaró: “la diferencia con Mayo del 68 es que éstos (los acampados del Sol) quieren arreglar el sistema. Nosotros queríamos volarlo” (El País, 05/06/11).

Cambio de dirección en busca de más testimonios. Un joven español me dirige hacia un estudiante mexicano involucrado en el movimiento y comienza nuestra plática. El connacional me explica que estaba de vacaciones en España y que por motu proprio decidió apoyar la causa española.

Me revela algo que coincide con lo expuesto por algunos periódicos españoles como La Razón (06/06/11). El movimiento parecía estar atrapado en su propio círculo y aunque se quería levantar el campamento, la decisión no fue nada fácil pues, como expresaría el mexicano, podría haberse visto como una traición: “ya pusiste a muchos como a los catalanes a protestar, a recibir chingadazos y ahora tú, aquí en Madrid, ¿te levantas? Pues como que no”.

El compatriota —estudiante del Tec de Monterrey— me confirma que la ventaja del movimiento puede derivar en su principal amenaza, pues “no se esperaba tanta reacción” mundial.

Con este punto, me dirijo a entrevistar a más jóvenes de la acampada, quienes me confirman que la decisión de levantar o no la acampada dependía de la asamblea. No obstante, según algunos medios, esta forma “horizontal” de tomar decisiones es poco funcional. “La asamblea es como un cajón desastre, en donde entra todo, pero finalmente todo cae en saco roto” (Nota de Morales, La Razón, 06/06/11).

La tardanza en tomar decisiones —y buenas decisiones— ponía al movimiento en riesgo de caer en el clásico impasse de este tipo de expresiones políticas. Parecía que el tiempo no está en favor de los indignaos y deberían echar mano de sus buenos reflejos para cambiar las estrategias de protesta.

Aunque hasta el momento, seis de cada diez españoles simpatizan con el Movimiento 15-M, según una encuesta de El País (05/06/11), en la exploración realizada por Campus con seis dependientes de los negocios alrededor de la Puerta del Sol se constató que ya no están de acuerdo en que los jóvenes permanezcan allí. Las ventas, dicen, han caído y, además, los que iniciaron el movimiento ya se fueron y ahora quedó “otro tipo de gente”.

La dependiente de una heladería aseguró que pareciera que el movimiento de los indignaos se partió. Esta supuesta división del movimiento me intrigó pero no tuve manera de corroborarlo, lo que sí fue un hecho es que, en las seis horas que estuve en la plaza, presencié dos enfrentamientos entre dueños de los negocios aledaños y transeúntes con los jóvenes. Los primeros patearon las colchonetas de los acampados y los segundos arrancaron, de modo violento, los lazos que sostenían los tenderetes. “Estamos hasta los cojones de ustedes”, les dijo un hombre bravucón a los jóvenes ante la mirada nerviosa de todos. Afortunadamente, el incidente no pasó a mayores.

Por la raíz intelectual que inspira a los jóvenes españoles, por su sentido de realidad y clara inconformidad con un sistema democrático que dicen no los representa, simpatizo con el 15-M. Hacer que los ciudadanos seamos parte de las decisiones políticas que nos afectan es clave para mejorar la democracia y cualquier modelo de desarrollo.

Esto conlleva cierta responsabilidad de cada uno de nosotros. “Sois responsables en tanto que individuos”, recuerda Hessel citando a Jean-Paul Sartre en su best seller.


* Académico e Investigador del INIDE/UIA Ciudad de México.
Originalmente publicado en Campus Milenio. Derechos reservados.

9 de junio de 2011

VI CONFINTEA - Seguimiento América Latina y el Caribe: Síntesis, reflexiones, perspectivas, por Sylvia Schmelkes*

confintea seguimiento

*CONFITEA SEG es la conferencia de cierre de la Reunión de Seguimiento de la VI Conferencia Internacional de Educación de Adultos para América Latina y el Caribe, celebrada en México del 25 al 27 de mayo de 2011. Contó con la participación de la investigadora y directora del INIDE de la UIA, Mtra. Sylvia Schmelkes del Valle.

2 de junio de 2011

¿Es el SNTE causa o consecuencia de la problemática educativa?, por Pedro Flores-Crespo*

Cuando vemos o escuchamos hablar del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y, sobre todo, de sus líderes, el ánimo cambia. Y con razón. Mirar que en pleno siglo 21 unos líderes se erigen como representantes de más de un millón de profesores sin que éstos los hayan elegido pública y abiertamente, ostentan privilegios económicos que difícilmente un salario de maestro podría justificar y, por si fuera poco, presumen que el presidente de la República les concede puestos sin acreditar una prueba de conocimiento, es para enchilar a cualquiera.

Pero el grupo de la profesora Elba Esther Gordillo es uno más de tantos que existen en México y su apego a la gobernabilidad democrática es un tema que requiere continua reflexión. La Maestra y sus allegados han sabido aprovechar cada resquicio de un sistema político-institucional que, por distintas razones, no hemos podido —o querido— modificar. Por ello, no es aventurado decir que los ciudadanos también podemos ser responsables de que el grupo dirigente del SNTE siga actuando sin las restricciones que la democracia impone, como la rendición de cuentas, la transparencia o el beneficio de la mayoría.

Considerar al grupo dirigente del SNTE como consecuencia de un contexto que se caracteriza por tener leyes anquilosadas, una cultura ciudadana profundamente antidemocrática y suspicaz, intereses económicos desbordados, ideologías avezadas, una falta de liderazgo y pobre imaginación en la formulación de políticas es, desde mi perspectiva, más útil que sólo mirarlo como el causante de la mala calidad educativa. Lógicamente, considerar al SNTE como consecuencia de ese contexto democráticamente frágil y desarticulado no debe ser excusa para justificar sus tropelías e inmovilizarse. Al contrario, estudiarlo desde una óptica distinta puede llevarnos a pensar y discutir soluciones de más largo plazo, sostenibles y efectivas que el simple hecho de pedir que Elba Esther y su grupo desaparezcan el día de mañana por decreto presidencial.

Para sustentar que el SNTE se empoderó gracias al esquema de gobernabilidad que no hemos podido modificar, analicemos lo que ocurrió con la Alianza por la Calidad de la Educación (ACE). En septiembre de 2008, cuatro meses después de haberse anunciado la ACE, el Partido Acción Nacional propuso ampliar las atribuciones de la Secretaría de Educación Pública (SEP) para que ésta pudiera fijar, con base en la ley, los lineamientos para realizar una asignación de plazas que fuera “transparente, imparcial y legal”. Es decir, para combatir más decididamente la venta y herencia de plazas se proponía un cambio de reglas sustentado en la legislación. Con ello se trataba de evitar que los concursos de oposición, derivados de la ACE, se quedaran sólo como un “acto voluntario” entre el sindicato y el gobierno, como lo declarara más tarde el senador del PAN, Santiago Creel (Excélsior, 05/03/2010).

¿Usted sabe qué pasó con esa iniciativa? No prosperó. Las preguntas son por qué se rechazó, con qué argumento se detuvieron los cambios a la Ley General de Educación, cuántos legisladores votaron en contra y cuántos de sus representados (o sea cada uno de nosotros) les exigimos votar en favor. Al no darnos por enterados de tales iniciativas y no darle seguimiento al proceder de los legisladores y llamarlos a cuentas, los ciudadanos avalamos que los concursos de oposición sigan el vaivén del SNTE y de la SEP.

Pero no se preocupe, hay tiempo de rectificar. Ya vienen las elecciones en el Estado de México y pronto las presidenciales, aquí podemos enmendar nuestros errores pidiéndoles a todos los candidatos que firmen un compromiso ante notario de que no buscarán el apoyo de La Maestra y sus huestes para obtener la victoria. El pacto debe ser con los ciudadanos y con los maestros de base. Si rechazan tal propuesta, pues nosotros podemos hacer lo mismo con nuestro voto. Ni un voto al político que intercambie favores con el grupo de Elba Esther.

Segunda ilustración de cómo el grupo dirigente del sindicato responde al contexto que cultural, legal y socialmente hemos construido. Cuando en 2010 se supo que de los 123 mil 856 maestros que presentaron el examen para obtener una plaza, 87 mil 741 (70 por ciento) requerían nivelación y 5 mil 29 (4 por ciento) se ubicaron en el nivel “no aceptable”, muy pocos padres de familia nos organizamos para saber si alguno de esos 92 mil 770 maestros estaba en la escuela de nuestros hijos y qué medidas iba a tomar el director para nivelar su conocimiento o, de plano, separarlo por un tiempo del grupo en lo que se capacitaba para poder enseñar. Lo que sí hubo fue una reacción del grupo sindical que, ante la crítica frontal de algunos periódicos y de algunas organizaciones empresariales y civiles, defendió a sus agremiados diciendo que es injusto llamar a los maestros “burros” o “reprobados”.

El SNTE fue oportuno rechazando el estigma sobre los maestros —éstos seguramente se lo agradecieron— y con una habilidad sorprendente sugirió que la única responsable de la mala preparación docente era la SEP. En México, es clásico no aceptar las responsabilidades de nuestros actos y culpar a otros por las cosas que hacemos o dejamos de hacer, pero esto no es exclusivo de un grupo de políticos, ellos sólo echan mano de los dispositivos culturales que ponemos a su disposición. En cualquier círculo vecinal, intelectual, magisterial, disidente, periodístico, empresarial, científico, religioso y universitario, Elba Esther puede tomar un rostro; pero no se espante, tal imagen la podremos desterrar cuando comprendamos que el SNTE es, en gran medida, una consecuencia del ambiente político que está en nuestras manos cambiar.

Nota:
La fracción que se deseaba modificar era la XIII del artículo 12 de la Ley General de Educación.


* El Dr. Pedro Alejandro Flores Crespo es investigador y docente del INIDE de la UIA. E-Mail: pedroa.flores@uia.mx

Artículo publicado originalmente por: Campus Milenio, Jueves 2 de Junio de 2011. Imagen tomada de El Universal.