26 de septiembre de 2011

Invisibilidad escolar, una forma de excluir


Por Érika Castañeda Rivera*



Desde hace tiempo, en el ámbito de la educación en México se habla con mayor fuerza sobre la importancia de la tolerancia y respeto a la diversidad cultural, el reconocimiento del sujeto diferente a uno mismo y su aceptación para lograr una integración entre los actores de la sociedad, pero ¿realmente se tolera, se acepta y se respeta la diversidad cultural dentro de la dinámica escolar?
Un estudio, emprendido en el 2009 por el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación de la Universidad Iberoamericana (Ciudad de México), ha dado seguimiento a diversas universidades que ofrecen programas de apoyo a estudiantes indígenas como parte de la promoción de la interculturalidad, mostrando interesantes hallazgos.
La investigación, que toma en cuenta tanto a indígenas como a mestizos, profundiza sobre las experiencias de los jóvenes al estudiar una carrera universitaria y revela que los espacios en que estos estudiantes conviven -como parte de la dinámica escolar- parecen convertirse en ambientes interculturales, pero eso no quiere decir que ambos acepten este espacio y formen un vínculo interpersonal estrecho entre ellos.
La realidad es que tanto indígenas como mestizos van construyendo su propio contexto dentro de la escuela, ambos buscan relacionarse con quien se identifican. Otros trabajos que hablan sobre interculturalidad, coinciden en señalar que los mismos jóvenes son quienes van estructurando la dinámica diaria de convivencia, por lo tanto van redefiniendo ciertas acciones de inclusión.
Estas acciones de inclusión no son precisamente la tolerancia o aceptación del diferente, son más bien manifestaciones silenciosas de ignorar y por lo tanto, de excluir. Los alumnos indígenas, por ejemplo, van estableciendo relaciones de pares con quienes se identifican excluyendo al resto de sus compañeros como parte de una estrategia propia de inclusión escolar. Así mismo los mestizos muchas veces desconocen que alguno de sus compañeros provenga de una comunidad indígena. Ésta es otra forma de ignorar para excluir.
Lo que resta es reflexionar si esta invisibilidad escolar es parte de tolerar, aceptar o respetar la diferencia; lo cierto es que el sistema educativo tiene una gran tarea: comenzar a generar estrategias para aprender a convivir con la diversidad. 


Licenciada en comunicación, es asistente de investigación en el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación de la UIA/Ciudad de México

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