29 de septiembre de 2011

“Si no te gusta tu escuela, pues funda otra”

Por Pedro Flores Crespo*

El título del artículo no hace alusión alguna a la manera como el presidente Felipe Calderón reacciona ante la crítica; se trata de una idea que subyace a la reforma escolar que el gobierno británico de David Cameron está emprendiendo y está dando mucho de qué hablar en Inglaterra.
Siguiendo la experiencia de Suecia y Estados Unidos, la coalición gobernante dirigida por Cameron ha propuesto la creación de un nuevo tipo de escuela en el nivel básico: la “escuela liberada” o free school. Este tipo de centros educativos serán establecimientos financiados por el Estado, independientes y sin fines de lucro, los cuales podrán ser propuestos y creados por organizaciones filantrópicas (charities), universidades, empresas, grupos académicos, maestros “visionarios” y padres de familia “comprometidos” (www.education.ac.uk).

Las razones que ha presentado el Ministerio de Educación británico para impulsar este nuevo tipo de escuela son básicamente tres: 1) falta de escuelas en ciertas zonas; 2) inconformidad de los padres de familia con la calidad ofrecida por las escuelas a su alcance y, 3) sobrecupo en las primarias o secundarias de determinadas áreas.
Según el ministerio, la regulación de las escuelas liberadas será rigurosa, pues se someterán a los mismos ejercicios de inspección independiente que todas las escuelas del Estado. Lo interesante, además, es que deberán rendir cuentas directamente al ministerio y no a la autoridad local, como está establecido para las otras escuelas.
Pese a la regulación gubernamental, y al contrario de los demás establecimientos escolares, las free schools sí gozarán de “libertades adicionales”, como contratar a profesores sin la certificación de docente calificado (TQS, Teacher Qualified Status). El TQS, vale la pena recordar, es un requisito indispensable para todo aquel que desee dar clases en las escuelas inglesas o galesas y se alcanza por medio de cursos de formación inicial.
El experimento lanzado por el gobierno de Cameron generó 323 propuestas, pero aprobó sólo 10 por ciento (32). Pese a ello, en septiembre de este año empezaron a operar 24 free schools; las ocho restantes lo harán en 2012 o después.
De esas 24 escuelas, 17 son primarias, cinco secundarias y dos engloban ambas modalidades. La mitad de las free schools, según el Ministerio de Educación, están ubicadas en zonas de mayor desventaja y sólo tres están localizadas en áreas menos pobres.
Como ocurre en las democracias, el debate de esta nueva medida no se ha hecho esperar. La revista Prospect de septiembre publica un sabroso y elegante agarrón entre Melissa Benn y Rachel Wolf. La primera es periodista, activista y autora de novelas y libros sobre las escuelas en Reino Unido, la segunda es fundadora de la New Schools Network (NSN), organización filantrópica dedicada a apoyar a padres de familia a establecer escuelas independientes. Wolf, además, fue asesora del actual secretario de Educación, Michael Gove, y de Boris Johnson, major de Londres.
Benn y Wolf coinciden en que debe haber escuelas de alta calidad en cada barrio, un currículum pertinente y ubicar a los mejores profesores en las áreas más pobres; sin embargo, dice Wolf, el problema es cómo hacer esto realidad.
Para Wolf, el camino es introducir incentivos de mercado para elevar la calidad de las escuelas. En Suecia, dice Wolf, si un padre de familia le exige a la escuela mayor calidad y ésta no lo logra, puede optar por abrir una escuela liberada. Para Wolf este esquema es alternativo al sugerido por Benn, el cual consiste en allegarse de más recursos públicos y mayor regulación. Esto, asegura Wolf, no ha probado ser efectivo.
Pero lo que tampoco parece ser tan efectivo como cree Wolf es precisamente el funcionamiento de las escuelas liberadas o charters, como se les conoce en Estados Unidos. Benn rebatió a Wolf recordándole los resultados de un estudio realizado por la Universidad de Stanford, donde se muestra que sólo en 17 por ciento del total de las charter schools de Estados Unidos (2 mil 43) se registraron mejoras significativas en el aprovechamiento de las matemáticas.
Incluso, prosigue Benn, en comparación con las escuelas públicas tradicionales, 46 por ciento de las charters schools no registraron diferencias significativas en esa área del conocimiento y, aún peor, en 37 por ciento los resultados en matemáticas fueron peores.
A esta evidencia se agrega el estudio de Rebecca Allen, de la Universidad de Bristol, quien también demostró que las free schools suecas registraron un impacto muy moderado del aprendizaje de sus estudiantes y que esos impactos aumentan conforme mejora el nivel socioeconómico de los niños.
En cambio, el beneficio de las free schools en Suecia, apunta Allen, es cercano a cero para los hijos de las familias en desventaja y de inmigrantes. En resumen, el modelo de las free schools no reduce la desigualdad ni mejora la calidad.
¿Por qué entonces el gobierno de Cameron impulsa este programa? Bette Chambers, directora del Institute for Effective Education de la Universidad York, opina que el nuevo programa del gobierno conservador de Cameron está guiado por su propia ideología, más que por investigación de alta calidad.
La alternativa, para Chambers, hubiera sido intentar el mejoramiento de la calidad docente en las escuelas que muestran malos resultados, en lugar de socavarlas mediante la puesta en marcha de las free schools. Estas escuelas, dice Chambers, tienden a “descremar” a las escuelas públicas de los mejores profesores y de los alumnos cuyos padres exigen, constantemente, mejor calidad.
En países democráticos donde la educación es un terreno profundamente desigual, donde los padres de familia tienen un papel marginal en las decisiones escolares y se trata de argumentar racionalmente, el caso británico es aleccionador. Parece que al manual educativo del “hágalo usted mismo” aún le faltan muchas secciones por escribir, pues así como está no funciona para mejorar el funcionamiento de la escuela pública.


* Académico e investigador INIDE de UIA. pedroa.flores@uia.mx
Originalmente publicado en Campus Milenio. Síguelos en Twitter: @Campusmilenio

No hay comentarios. :

Publicar un comentario