4 de noviembre de 2011

El bachillerato de México a debate

Por Pedro Flores-Crespo*
¿Sabía usted que en México seis de cada diez docentes de bachillerato están contratados por horas? ¿Que en el estado de Colima ocho de cada diez jóvenes cursan sus estudios de media superior en alguna modalidad tecnológica y que 11 millones de jóvenes, entre 15 y 29 años, en 2005 no habían cursado el bachillerato a pesar de haber terminado la educación básica?
Éstos y otros datos son presentados en el Panorama Educativo de México. Indicadores del Sistema Educativo Nacional. Educación Media Superior 2009 publicado por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE, 2011).
Este documento llega en un momento oportuno. Ante las discusiones y polémicas sobre los jóvenes que no estudian ni trabajan —los llamados ninis—, a casi cuatro años de la puesta en marcha de la Reforma Integral de la Educación Media Superior (RIEMS) y a la inminente aprobación de la obligatoriedad de la educación media superior en México, el Panorama Educativo de México está adquiriendo notoriedad e importancia.
Nutrir el debate con información objetiva ha sido una característica central del INEE desde su creación (2002). En el tiempo que lleva operando, el INEE ha generado valiosa información para apoyar el “razonamiento público”, tomar decisiones y llamar la atención sobre los graves problemas que enfrenta el Sistema Educativo Nacional (SEN).
El INEE, a mi juicio, es una institución moderna por la relativa independencia con que actúa respecto de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y, además, vital por su capacidad técnica con que se conduce dentro de un ambiente educativo caracterizado por la corazonada y el prejuicio. No existía en México una institución así hace diez años.
El Panorama Educativo de México. Indicadores del Sistema Educativo Nacional. Educación Media Superior 2009 es un extenso documento que combina indicadores tradicionales (cobertura, deserción, absorción) como no tradicionales. En este último aspecto podemos encontrar indicadores sobre el porcentaje de la población joven (15-17 años) que asiste a la educación media con respecto de aquella que no lo hace, a pesar de contar con el requisito de haber terminado la educación básica.
Con este tipo de datos, y como el propio INEE señala, será posible “dimensionar el número de jóvenes que eventualmente constituirán las poblaciones objetivo” del Subsistema de Educación Media Superior (SEMS) ahora que la obligatoriedad de este nivel está en marcha.
Cuando sostengo que el INEE es relativamente independiente de la SEP, algunos podrían no estar de acuerdo. Mi argumento se basa en que el INEE, por medio de reportes como el Panorama Educativo de México, ha presentado datos que en ocasiones varían de la estadística educativa de la propia SEP.
Para el caso de la educación media superior, esto se observa al revisar la tasa neta de cobertura para el bachillerato para el ciclo escolar 2008-2009. Según el INEE, para este periodo, sólo 49 de cada 100 jóvenes entre 15 y 17 años cursaban el bachillerato, mientras que la SEMS-SEP utiliza otro rango de edad (16-18 años) y, por lo tanto, estima un valor muy distinto al del INEE. Para la SEP, la tasa de cobertura para el periodo 2008-2009 fue de 62.3 por ciento.
Si tomamos las estimaciones de cobertura realizadas por el INEE, se puede decir que la meta planteada por la administración del presidente Felipe Calderón de alcanzar una tasa de cobertura en el bachillerato de 68 por ciento para 2012 es muy lejana.
La recurrente discrepancia entre los datos presentados por la SEP y el INEE ilustra al menos dos cosas. La primera es la libertad de ofrecer información distinta a los datos oficiales, y la segunda, la necesidad de generar estadística educativa nacional sobre bases de información consolidadas y abiertas. A pocos conviene tener información imprecisa de los estudiantes, escuelas, directivos y maestros.
Pero volviendo al contenido del Panorama Educativo de México, es notable como este documento, que en esencia describe las características del subsistema de bachillerato mexicano, permite también la generación de hipótesis sobre el futuro y consolidación de este nivel.
Al presentar los datos de la población de jóvenes entre 15 y 17 años que son atendibles por el SEMS por nivel de ingreso económico, nos damos cuenta que hay una proporción significativamente mayor de jóvenes “ricos”, que podrían tener mayores probabilidades de ingresar al bachillerato, que los jóvenes ubicados en los niveles de ingreso más bajos. En el nivel más alto de ingresos hay 81 jóvenes de cada 100 con educación básica terminada mientras en el nivel más bajo hay sólo 53.
Ante esto es pertinente preguntar, ¿a qué grupo podría beneficiar, en mayor grado y en lo inmediato, la obligatoriedad de la educación media superior? A los ricos, ya que son mayoría, pues han podido completar su educación básica y convertirse en población “atendible”.
Esto introduce un tema de debate. ¿Cómo le haremos para que la obligatoriedad del bachillerato promueva la equidad e incorpore a jóvenes que deben trabajar, viven en regiones apartadas o pertenecen a un determinado grupo étnico? ¿Será la obligatoriedad del bachillerato otra reforma políticamente correcta pero profundamente desigual?
Gracias al Panorama Educativo de México y a otros valiosos documentos que próximamente presentará el INEE sobre la educación media superior de México, el debate acerca del presente y futuro de este nivel va a continuar. Hay que estar preparados.



* Académico e Investigador del INIDE/UIA (pedroa.flores@uia.mx). Originalmente publicado en Campus Milenio

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