16 de febrero de 2012

De Panzazo: ¿denuncia pública o agenda empresarial?

Por Pedro Flores-Crespo*

Gracias a las gestiones de la presidencia del Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE) y de Mexicanos Primero (MP), investigadores adscritos al COMIE pudimos ver el documental De panzazo antes de la premier que será el 24 de febrero. Después de la función, los representantes de Mexicanos Primero y los miembros del COMIE tuvimos un estimulante debate sobre el contenido e implicaciones del documental. A continuación reformulo algunos de mis puntos de vista expresados en ese magnífico espacio de convivencia.
De panzazo fue dirigido por Juan Carlos Rulfo con apoyo de Carlos Loret de Mola. Con poder visual, De panzazo trata de mostrar algunos de los problemas más acentuados del nivel de educación básico en México tales como la falta de información sobre el número de maestros, el número de “comisionados” sindicales que hacen trabajo político “de base”, la falta de preparación de algunos docentes, su ausentismo, la venta de plazas para ingresar al servicio docente, la falta de participación de los jefes de familia en los asuntos escolares y la baja calidad de la educación en México que, como deja claro el documental, no es exclusiva de las escuelas públicas. La educación de tipo privado también enfrenta graves problemas para que las niñas, niños y jóvenes adquieran competencias básicas.
Por medio de un estupendo recorrido visual en escuelas y oficinas públicas, De panzazo desea promover la toma de consciencia sobre la problemática educativa y como toda denuncia de los actores político-empresariales que están detrás del documental, sugiere algunas acciones para revertir esa problemática. Entre estas acciones, se pide que haya mayor transparencia de parte de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y del grupo directivo del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), que los maestros sean evaluados, que entren al servicio docente sólo los mejor calificados, que los jefes o jefas de familia se involucren más en los asuntos escolares y que finalmente, la educación se convierta en un asunto público, es decir, en un espacio en donde todos podamos exigir democráticamente la creación de las condiciones necesarias para impulsar un cambio verdadero en las escuelas de México.
Presentar esta postura política sobre la educación por medio del recurso cinematográfico es un acierto. Quizás lo que algunos investigadores hemos tratado de decir por años con base en nuestros estudios, sea asimilado más rápidamente si se muestra profusamente en la pantalla grande. Pero es precisamente por ese poder de comunicación masivo que los realizadores y promotores del documental De panzazo tienen una responsabilidad ineludible: Presentar información verídica.
A mi juicio, De panzazo pudo haber sido más cuidadoso con la información que presenta. A lo largo de hora y media que dura el documental se hacen afirmaciones que son desproporcionadas o infundadas. En la narración, Loret de Mola pontifica que “todos los que quieren ir a la universidad en Estados Unidos lo logran”, que “leerles a los niños por diez minutos equivale a que estudien un año”, que si estudias un posgrado puedes ganar hasta 52 mil pesos mensuales; que las escuelas normales “de normales, no tienen nada”, que los maestros “no se dejan evaluar” y una frase que me dejó frío: algunos estudiantes, que no alcanzan un nivel medio en la prueba PISA (Programme for International Student´s Assessment), son “incapaces de seguir aprendiendo”. Estos mensajes son una mezcla de la falta de conocimiento y prejuicio y así llegarán al público de 18 estados de la república.
Lamento mucho que partes del documental se hayan basado en el prejuicio y en la desinformación y lo lamento porque comparto, en términos generales, los puntos de la agenda de los promotores de De panzazo. No estoy de acuerdo en que exista opacidad en el trabajo de la SEP y del SNTE, deseo que las niñas, niños y jóvenes de México sean formados por verdaderos profesionales e intelectuales de la educación y no por grillos, quisiera ver en las jefas y jefes de familia mayor poder y voluntad para exigirles a las autoridades mejores resultados en términos de aprendizaje de sus hijos y sobre todo, que las promesas de precampaña y campaña de los políticos dejen de ser eso para dar paso a planes nacionales y estatales de educación plurales, sensatos y factibles para encauzar la energía mostrada por el personaje estelar de De Panzazo: las niñas y niños de México.
De panzazo es tanto una denuncia pública como una agenda de un grupo de la sociedad mexicana, la cual se muestra en un lenguaje no sofisticado y abiertamente. Sobre ella hay que reflexionar y tomar acción, pues es evidente que la deficiente formación académica no es exclusiva de la escuela mexicana, es visible también en el comportamiento y actitud de algunos representantes de los medios de comunicación masiva.
Si la educación nos debe preocupar “a todos”, no estaría mal que Televisa, con la misma calidad fílmica de Rulfo, tomara una posición sobre su función educativa en la sociedad mexicana. ¿O qué, esa empresa “líder” sugiere hacer justicia sólo en los bueyes de mi compadre?


*Doctor en Política (Universidad de York), es investigador y académico del INIDE (UIA) pedro.flores@uia.mx
Originalmente publicado en Campus Milenio

1 comentario :

  1. La responsabilidad recae en todos los actores sociales desde sus diferentes roles en la sociedad (empresas, asociaciones, instituciones educativas, gobierno, autoridades sectoriales).

    Televisa difunde más no toma parte, pues no esto no ayuda al cumplimiento de su visión "ser la empresa líder de medios de habla hispana en el mundo", pero sí es de si incumbencia y podría hacerlo pues hace parte de su misión: “Satisfacer las necesidades de entretenimiento e información de nuestras audiencias, cumpliendo a la vez con nuestras exigencias de rentabilidad, a través de los más altos estándares de calidad, creatividad y responsabilidad social. Sabemos que nuestra existencia como empresa depende de ellos, por eso estamos comprometidos con: Nuestro público, Nuestros clientes, Nuestros accionistas, Nuestros proveedores, Nuestra comunidad laboral, Nuestra sociedad”.

    Por lo tanto sugiero que Televisa:
    1) De un espacio de verdadera discusión, por ejemplo un debate entre sus líderes de opinión (periodistas de tercer grado).
    2) Difunda el documental en televisión abierta para que el mensaje llegue a todos, incluidos a aquellos padres de familia que señalan en el documental como 'poco participativos'.

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