28 de febrero de 2012

Educación y tecnología: Deberíamos utilizar las tecnologías de información y comunicación de una manera más amplia y eficaz, para mejorar los aprendizajes

Por Carlos Muñoz Izquierdo*

Las relaciones que existen entre la educación y la tecnología son recíprocas. La primera tiene a su cargo, por un lado, la formación académica de quienes desarrollan los conocimientos que son necesarios para asegurar el avance tecnológico. También tiene a su cargo la formación de una fuerza de trabajo que reúna los conocimientos, habilidades y actitudes que son indispensables para utilizar eficazmente las aportaciones del avance mencionado.
A su vez, la tecnología puede aportar a la educación los instrumentos que son necesarios para modernizar los procesos de enseñanza-aprendizaje. Así se puede lograr que la educación deje de ser, gradualmente, una actividad intensiva de mano de obra.

Contribución de la educación al desarrollo tecnológico
Durante el siglo pasado se desarrolló la teoría de la “funcionalidad técnica de la educación” (Solow, R: 1956, 1957); la cual se propuso determinar la contribución que hace la escolaridad al crecimiento del producto interno bruto de los diferentes países.
En su versión original, esta teoría proponía que el cambio tecnológico (en cuya gestación interviene el desarrollo científico y, por ende, la educación de quienes lo generan) es un factor que interviene de manera exógena en el crecimiento económico. En otras palabras, atribuía al cambio tecnológico la proporción del crecimiento económico que no podía ser explicada por las aportaciones de otros factores, como el capital físico y el trabajo.
Investigaciones más recientes (Hanushek et al.: 2000, 2008) han demostrado que no son las dosis de educación formal que adquirieron los científicos y demás integrantes de la fuerza de trabajo, las que explican —por sí mismas— las diferencias observadas entre la productividad de los países. En realidad, tales diferencias son generadas por la calidad de la educación que recibieron los diversos integrantes de la fuerza de trabajo.
La validez de esta nueva formulación de dicha teoría también ha sido comprobada en nuestro país, en donde se ha demostrado, entre otras cosas, que quienes reciben una educación de buena calidad, aun en localidades que tienen altos índices de pobreza, elevan notablemente sus expectativas educacionales y laborales (Muñoz, C. y C. Solórzano: 2007).
De esto se desprende la urgente necesidad de mejorar, mediante una distribución más racional de los recursos asignados al sector educativo, los insatisfactorios resultados que han arrojado las pruebas de rendimiento escolar que son regularmente aplicadas a los alumnos inscritos en nuestras escuelas.

Contribución del desarrollo tecnológico a la educación
Sin duda, el desarrollo tecnológico se ha manifestado con mayor fuerza en el florecimiento de las llamadas tecnologías de información y comunicación (TIC), las cuales han incidido en los procesos pedagógicos por dos vertientes distintas: el desarrollo del software educativo, y los proyectos telemáticos (o de educación a distancia).
Desde luego, la utilidad pedagógica del software educativo y de los proyectos de educación a distancia está determinada por las características y el uso que se haga de esos instrumentos, y por su adecuación a los distintos contextos. El cumplimiento de estas condiciones exige, a su vez, disponer de un profesorado que sea capaz de dominar determinadas competencias, como la de usar ambientes de enseñanza individualizados y cooperativos; la de hacer aplicaciones curriculares relevantes; la de utilizar las herramientas de la Web para acceder a la información; la de reflexionar críticamente sobre la práctica profesional, y la de evaluar la calidad de los aprendizajes. (García Varcárcel: 2009).
Como lo han señalado varios autores, las TIC pueden desempeñar distintas funciones pedagógicas (García-Varcárcel: op. cit.). Sin embargo, consideramos que es más importante la repercusión que ellas pueden tener en el ensanchamiento —o la reducción, en su caso— de las desigualdades sociales. Esto depende del uso que se haga de dichas tecnologías y de los sectores de la sociedad que tengan acceso a las mismas.
En relación con las desigualdades sociales, es importante mencionar que las TIC —además de permitir la ampliación de la cobertura del sistema educativo hacia localidades alejada de las escuelas, y así estar al alcance de públicos más numerosos y diversificados— pueden ser de extrema utilidad para mejorar la calidad de los aprendizajes de los estudiantes, incluyendo los de aquellos que se encuentran en situación de pobreza. También pueden contribuir a acelerar los aprendizajes de las personas superdotadas.
Ambos efectos han sido demostrados por varios autores, como D. Bloom (1976), quien diseñó el sistema de educación individualizada que se conoce con el nombre de “mastery-learning”1. De lo anterior se desprende que deberíamos utilizar las TIC de una manera más amplia y eficaz, para mejorar los aprendizajes de los estudiantes que se encuentran en condiciones socioeconómicamente precarias; disponer de la fuerza de trabajo calificada que es indispensable para impulsar el crecimiento de nuestra economía, y desarrollar el talento de quienes podrán contribuir con sus conocimientos al avance del desarrollo tecnológico del país.


 1 Una descripción de varios proyectos destinados a prevenir y combatir la desigualdad social se encuentra en Martín-Laborde, R. (2005).


Referencias
  • Bloom, D. (1976) Human Characteristics and School Learning, New York: McGraw Hill.
  • García Varcárcel, A. (2010) “Estrategias para una innovación educativa mediante el empleo de las TIC”. Revista Latinoamericana de Tecnología Educativa (v. 2, n. 1) 20031-10.
  • Hanushek. E. and D. Kimko (2000), “Schooling, Labor Force Quality, and the Growth of Nations”, American Economic Review, 90(5), December 2000, pp. 1184-1208.
  • Hanushek. E. and L. Woessmann, (2008) “The Role of Cognitive Skills in Economic Development”, Journal of Economic Literature, 46(3), September.
  • Martín-Laborde, R (2005), Las nuevas tecnologías en la educación. Madrid: Fundación AUNA, Cuadernos/Sociedad de la Información.
  • Muñoz, C. y C. Solórzano (2007). “Explorando la relevancia de la enseñanza secundaria en condiciones de pobreza. Un estudio de caso”. En Perfiles Educativos. Vol. XXIX, 116.
  • Solow, R. (1956) “A Contribution to the Theory of Economic Growth”, Quarterly Journal of Economics: 70: 65-94.
  • Solow, R. (1957) “Technical Change and the Aggregate Production Function”, Review of Economics and Statistics: 39: 312-20.

* Licenciado en Economía por el ITAM y doctor en Educación y Desarrollo Internacional por la Universidad de Stanford, Estados Unidos. Ha sido profesor de la UNAM, el Instituto Politécnico Nacional y la Universidad de Harvard. Es investigador emérito y fundador del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.
Originalmente publicado en IBERO Revista de la Universidad Iberoamericana, No. 18 Feb-Mar 2012

1 comentario :

  1. De acuerdo con usted, estimado Dr. Muñoz. Me da gusto ver también su preocupación por estos temas del binomio educación-tecnología, y vislumbrar las grandes posibilidades de ampliar las oportunidades educativas, así como reducir las brechas de desigualdad social mediante una aplicación no sólo pertinente, sino inteligente de las TIC. Un caluroso saludo desde Sinaloa.

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