29 de marzo de 2012

Despersonalizar la política educativa

Por Pedro Flores Crespo*
 
En México tendemos a personalizar las cosas y los asuntos públicos. “La educación no avanza porque a Calderón no le interesa”, “la Alianza por la Calidad de la Educación no va a funcionar porque Elba Esther es mala y desleal”. No niego que el presidente de la República esté más enfocado a combatir la inseguridad que a buscar verdaderos cambios en las escuelas o que la lideresa magisterial sea quien todos sabemos que es. Sin embargo, personalizar las políticas por medio de la conducta observada de los actores limita el análisis de éstas y por lo tanto, dificulta su mejoramiento.
Si mañana la maestra Elba Esther Gordillo dejase el puesto de presidenta del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), ¿qué transformación inmediata observaríamos en los aprendizajes de las niñas y niños? Si en julio próximo, alguno de los tres candidatos con posibilidades reales de ganar - Andrés Manuel López Obrador, Josefina Vázquez Mota o Enrique Peña Nieto - asumiera la presidencia, ¿se pondría en marcha el plan educativo que México necesita? Lo dudo.
Aunque el liderazgo del titular del Ejecutivo es importante, las cosas ya no se mueven sólo por la simple voluntad del presidente. Lo decepcionante es que a pesar de vivir esta realidad, los dos candidatos revolucionarios (AMLO y Peña Nieto) la niegan. El primero dice que no necesita la mayoría en el congreso para llevar a cabo sus reformas (El Universal, 15/01/12) y el segundo, propone la creación de mayorías artificiales, según su célebre artículo, “Mayorías en el Congreso para un estado eficaz” (El Universal, 16/03/10). Ambos candidatos son, a mi juicio, un nítido reflejo del régimen autoritario, paternalista e ineficiente que muchos vivimos a lo largo del siglo veinte. Peña y AMLO creen fervientemente que el personaje determina irremediablemente el resultado de las políticas y que las complejas relaciones con los gobiernos estatales, legisladores (afines y opositores), medios de comunicación y con el ciudadano son nimiedades en el proceso de gobernar.
Lo grave del asunto es que los gobiernos panistas tampoco han estado a la altura de las circunstancias. Hasta tuvimos una “pareja presidencial”. Para despersonalizar las políticas, y en específico, las educativas se requería una cultura de gobierno “institucional” y no personalista. Esto se hubiera logrado introduciendo reglas y prácticas que ecualizaran el actuar de las autoridades educativas para evitar discrecionalidades. Se requería formular y apoyar la decisión política en un sistema de planeación y evaluación basado en la pluralidad, en la relación con los distintos órdenes de gobierno y en el conocimiento técnico y científico, el cual es un sistema abstracto construido de manera colectiva, no personal.
¿Entenderá esta nueva realidad la candidata presidencial panista, Josefina Vázquez Mota (JVM)? Pues si quiere ser competitiva, tendrá que proponer mecanismos institucionales para que la política educativa tenga rumbo y dirección más allá de la huella que pueda imprimirle el político que ocupe la silla de José Vasconcelos. Los personajes son importantes pero en democracia es erróneo apostarle al carácter o a los “cojones” del secretario de educación (Dresser dixit).
Lo malo para JVM – y bueno, hasta cierto punto para el ciudadano - es que ya demostró su estilo de gobernar cuando ocupó la titularidad de la SEP. Sabiendo que no tenía el apoyo del presidente, quiso estar dentro ocupando la bella oficina de la calle de Brasil. Ahí suscribió un programa sectorial de educación que ni siquiera tenía un diagnóstico de la problemática educativa del país. De pilón, hizo suyo un programa (Alianza por la Calidad de la Educación) que la dejó expuesta al error del presidente de negociar la suerte de la educación básica del país con un actor extralimitado en sus funciones.
Como es bien sabido, JVM tuvo una relación tensa y conflictiva con la dirigente de la burocracia sindical. Al romperse los lazos con Elba Esther, inexplicablemente, JVM no buscó otros aliados para gobernar de manera eficiente y democrática el Sistema Educativo Nacional (SEN). Por ejemplo, al Consejo de Especialistas para la Educación, que estaba formado por destacados especialistas, científicos, y ex secretarios, lo dejó morir; Josefina no le dio importancia a este órgano asesor del secretario de Educación Pública. ¿Tenía Vázquez Mota temor de ser cuestionada por los especialistas? ¿Por qué no quiso o no pudo ampliar las redes de política con actores diversos para impulsar las acciones que el sistema educativo requería? ¿Por qué no trabajó por despersonalizar la política educativa y así dotarla de mayor eficiencia y dirección?
Dada la complejidad de los problemas, un solo actor por sí solo y por más poderoso que sea, no podrá impulsar los cambios que el país requiere en materia educativa. Habrá que establecer coaliciones, incorporar la crítica y la evidencia empírica en la formulación de planes y políticas, escuchar a los gobiernos estatales y negociar con el legislador (afín y opositor). Construir un esquema de gobernabilidad eficiente y democrático, en donde el personaje sea sólo una parte de la institucionalidad y éste esté sujeto a ella y no viceversa, es uno de los temas pendientes en la agenda educativa de México.


*Doctor en Política (Universidad de York), es investigador y académico del INIDE (UIA). Email: pedro.flores@uia.mx 
Originalmente publicado en Campus Milenio 

22 de marzo de 2012

¿Qué esperamos los académicos?


Por Pedro Flores-Crespo*
¿Qué esperamos los académicos congregados en el Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE) para ofrecer nuestro diagnóstico de la problemática educativa y hacer propuestas fundamentadas? ¿Dejaremos que otros llenen los espacios intelectuales para luego quejarnos de que no somos tomados en cuenta y que todo – o casi todo – está mal? La agenda educativa está en formación. Diversos grupos de la sociedad están ya reuniéndose para definir los puntos que desean incluir en el plan nacional de educación 2013-2018. El grupo dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), por ejemplo, ha organizado magnas conferencias dentro del marco del Quinto Congreso Nacional de Educación y del Tercer Encuentro Nacional de Padres de Familia y Maestros. Recordemos que la Alianza por la Calidad de la Educación (ACE) fue uno de los productos del cuarto congreso del SNTE - al menos eso fue lo que se dijo. Por otra parte, el 22 de marzo el Consejo Ciudadano Autónomo por la Educación (CCAE) organizará el foro para discutir la conformación de una agenda ciudadana en educación en la Fundación Merced. Como se sabe, el CCAE está formado por 18 organizaciones de la sociedad civil e investigadores independientes y tiene como objetivo crear un espacio de diálogo plural e incluyente en torno a la calidad de la educación. El CCAE es claro: la educación es un asunto de todos y esto exige el cumplimiento de responsabilidades de cada uno. La transparencia y rendición de cuentas es un objetivo que el CCAE ha perseguido de manera sistemática y constante.
La Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) también ya presentó su propuesta llamada “una nueva generación de políticas en educación superior” con la que colocó en el debate la posibilidad de que la cobertura en este nivel alcance 50 por ciento para el ciclo escolar 2020-2021. Es decir, que cinco de cada diez jóvenes entre 19 y 23 años asistan a la universidad en el mediano plazo.
La mesa está puesta para el académico interesado en que no se repitan los errores del pasado. La inconformidad en torno al manejo del sistema educativo crece, la evidencia muestra que la educación no está beneficiando a todos por igual y seguramente, los próximos candidatos y candidatas repetirán el mantra: “La educación será una prioridad en mi gobierno”. Como entre lo planeado y lo real sigue habiendo una brecha abismal, es tiempo de tomar una posición desde el privilegiado espacio que brinda la academia y la intelectualidad.
Sostendría que hoy más que nunca se requiere del conocimiento técnico y especializado para conformar la propuesta educativa del próximo gobierno. ¿Por qué? Los problemas educativos son complejos y difíciles de tratar. Pensemos en tres ejemplos. Primero, la evaluación. Capturar el logro escolar o la competencia docente por medio de un instrumento de medición implica conocer la teoría de evaluación y, sobre todo, desarrollar competencias metodológicas de avanzada. Tener técnicas y prácticas de evaluación deficientes puede costarnos mucho dinero y conflictos. Dejar este tema expuesto a la negociación política con actores que sólo buscan afianzar su poder es abonar al fracaso y no creo que el próximo secretario o secretaria de Educación Pública esté dispuesta a derrochar su capital político cometiendo errores.
El segundo tema sería la formación, selección y promoción de maestros del nivel básico es otro tema que aunque es inevitable ponerlo bajo la negociación sindical, debería estar iluminado por los argumentos y hallazgos de las investigaciones producidas por los miembros del COMIE.
¿Qué dicen los Estados del Conocimiento al respecto? Con base en estas revisiones, considero que el conocimiento y la política pueden aliarse para persuadir a otros actores a tomar la decisión correcta en beneficio tanto de los maestros como, y principalmente, de los niños. Con información especializada, podríamos comprender a los docentes más ampliamente para dejar de verlos como si ellos fueran los infantes.
El tercer y último tema que deseo comentar es el de la justicia y la equidad en la educación superior. ¿Somos equitativos y justos al mantener el “pase automático” en las universidades del país? El pase automático puede verse como una estrategia de equidad porque posibilita que los jóvenes en mayor desventaja cultural y social lleguen a la universidad, pero es una medida cortoplacista, que puede resolver inequidades creando otras y que al no considerar otras dimensiones intelectivas de estos estudiantes, puede poner en riesgo la creación de conocimiento de alta calidad en beneficio de todos. El pensamiento académico independiente es entonces clave para incentivar el debate sobre estos complejos temas y discutirlos abierta y públicamente para apoyar la configuración de políticas y programas orientados a mejorar la calidad de la educación en México.
La responsabilidad de brindar conocimientos que cuestionen y complementen la propuesta educativa de los políticos está frente a nosotros. Tomémosla en beneficio de los niños, jóvenes y adultos que siguen considerando a la educación como un medio legítimo para enriquecer y dirigir sus vidas como ellos y ellas valoran. Aún estamos a tiempo.

*Doctor en Política (Universidad de York), es investigador y académico del INIDE (UIA). Email: pedro.flores@uia.mx 
Originalmente publicado en Campus Milenio 

13 de marzo de 2012

De ganar AMLO, De la Fuente acepta colaborar en la SEP

Enrique Méndez*

El ex rector de la UNAM propone cambiar de raíz el modelo pedagógico de la educación pública. 

México, DF. El ex rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente, propuesto por Andrés Manuel López Obrador como secretario de Educación Pública, presentó los acuerdos preliminares del encuentro sobre educación pública y resaltó que se buscará transformar la educación desde la raíz, empezando por un cambio en el modelo pedagógico, para sustituir el de carácter memorista que se aplica desde hace décadas en el país, y sumar a los maestros, pero separando la lógica sindical, y sin afectar sus derechos laborales.
En conferencia de prensa posterior al encuentro de carácter privado, De la Fuente afirmó, respecto de si este cambio incluye uno en el sindicato magisterial, que sería “grave personalizar el problema tan complicado de la educación en una sola persona”.
Cuestionado si invitará a Elba Esther Gordillo a este foro, sostuvo que la lideresa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación tiene su propio partido y en ese es donde seguramente hará las propuestas en materia de educación.
En la conferencia De la Fuente estuvo acompañado de López Obrador, quien se incorporó al encuentro después de su toma de protesta como candidato presidencial de Movimiento Ciudadano.
López Obrador sostuvo que de ganar la Presidencia de la República la educación pública será prioridad en el país, porque es un tema que a la sociedad le importa mucho. También consideró un orgullo que De la Fuente aceptara apoyarlo para definir un programa en materia educativa y conducir los esfuerzos para su aplicación.
Antes el ex rector de la máxima casa de estudios refirió que durante la reunión se propuso aplicar un nuevo esquema para el proceso enseñanza-aprendizaje que incluya avances pedagógicos y tecnológicos para una educación integral entregar a todos los niños de entre siete y 12 años que cursan la educación primaria unacomputadora “pero no obsoleta” que contenga las guías de enseñanza y el material didáctico del año escolar que les corresponda.
El proyecto, expuso, busca garantizar el pleno derecho a una educación de calidad, sin exclusiones y que respete el espíritu lacio que marca la Constitución.
Entre los asistentes al encuentro estuvieron Manuel Ulloa, coordinador del Observatorio Ciudadano de la Educación; Sylvia Schmelkes, profesora de la Universidad Iberoamericana; Jorge Saltijeral, profesor de la UAM; docentes eméritos de la UNAMcomo Manuel Peimbert, María Esther Ortiz, Luis de la Peña y Silvia Torres, entre otros.


*Derechos Reservados. Originalmente publicado en La Jornada (11/3/2012). Fotografía: SDP Noticias. 
Sylvia Schmelkes es Socióloga y Maestra en Investigación Educativa (Universidad Iberoamericana - Ciudad de México). Actualmente es Directora del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación de la UIA

9 de marzo de 2012

Expertos, SNTE y participación social

Por Pedro Flores Crespo*

Emilio Tenti Fanfani, destacado especialista en temas educativos, visitó nuestro país para participar en el Quinto Congreso Nacional de Educación y Tercer Encuentro Nacional de Padres de Familia y Maestros del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). A Tenti la encargaron dar la séptima conferencia de estos encuentros y el tema elegido fue: "La participación social en la educación básica: agentes, condiciones, modalidades y efectos esperados". Tenti se ha destacado a nivel internacional por sus estudios sobre los docentes. De hecho, su libro, Los Docentes Mexicanos (2007), en coautoría con Cora Steinberg, es una referencia central para conocer y opinar sobre el magisterio de nuestro país. Además, Tenti es consultor del Instituto Internacional de Planeamiento Educativo (IIPE) de la UNESCO y profesor titular de Ciencias Políticas de la Universidad de Buenos Aires, Argentina.
Por las credenciales académicas de Tenti, su conocimiento de la educación, su perspectiva internacional y su cercanía con nuestro país, se esperaba una conferencia sugestiva y sobre todo, atraía el hecho de hablar sobre la participación ciudadana en un espacio en donde, desde la práctica, se cree más en la intermediación corporativa y clientelar. Hablarle al CEN del SNTE de la capacidad ciudadana es como tratar de convencer a Judas del valor de la lealtad.
Tenti comenzó diciendo que lo que quería con su plática era "movilizar el interés" y que trataría de "no aburrir" con "frases hechas", las cuales son tan comunes en el terreno de la educación. A mi juicio, Tenti no cumplió lo primero ni tampoco lo segundo porque se contradijo, ignoró partes clave de la historia política y educativa de México, lanzó clichés ("la escuela no puede sola") y puso su discurso - quizás involuntariamente - en consonancia con el actual discurso pobrista del CEN del SNTE.
Tenti se contradijo porque por un lado, dijo no creer en la democracia directa y por otro, defendió que la gente tuviera voz. Según Tenti, la democracia participativa es "imposible en las sociedades masivas", como si el tamaño de los países importara en estos casos. ¿Qué pensará el consultor de la UNESCO de la India como la democracia más grande del mundo y en donde la capacidad argumentativa y dialógica ha sido una tradición milenaria, tal como lo observaron Octavio Paz y Amartya Sen en el libro del segundo, The Argumentative Indian (2005)
Con su largo discurso, Tenti también dejó la sensación de que la democracia representativa y la democracia participativa son mutuamente excluyentes. En México, la discusión entre lo que hacen nuestros representantes políticos y lo que demandamos los ciudadanos es clave para el futuro de nuestra democracia pues para algunos historiadores, nuestro país ha avanzado relativamente bien en lo primero y casi nada en lo segundo. ¿Cuántos planes educativos federales o estatales se han construido por medio del "razonamiento público" (Sen) y el diálogo entre los diversos actores del país? ¿La evaluación universal de los maestros ha sido puesta a debate público y abierto?
Asimismo, sorprendió que Tenti no contextualizara sus afirmaciones, a veces demasiado categóricas. Por ejemplo, expresó que "hoy en día el sentido de la escuela" es la "justicia social". No tengo ninguna duda de la capacidad de la escuela para aminorar la desigualdad, sin embargo, sorprende que el especialista del IIPE, siendo conocedor de México, no hiciera una reflexión sobre los fines justicialistas que persiguió la educación mexicana en los tiempos post-revolucionarios y que no se cumplieron y no se cumplieron porque, entre otras cosas, no había mecanismos de interpelación ciudadana y democrática que les dijera a los gobiernos post-revolucionarios - que estaban coaligados con el sindicato -, que iban por mal camino. El papel de la democracia como un medio para evitar la injusticia fue un punto que Tenti subestimó.
Para beneplácito de los dirigentes sindicales, Tenti también criticó vagamente a algunos secretarios de educación pública porque aunque algunos son "buena gente" no pueden, por decreto, repartir oportunidades para adquirir conocimiento. Pero, ¿es el voluntarismo exclusivo de las autoridades educativas? No, y aquí vuelvo al punto de la democracia como condición central para formular políticas educativas. El voluntarismo se recrea en ambientes corporativos y cerrados al diálogo y a la crítica como el que el SNTE, en la acción, han creado y defendido a lo largo de su historia.
El tronado aplauso en la mente de los dirigentes sindicales probablemente se produjo cuando Tenti, atacó al capitalismo y dijo que cuando la gente se une para defender sus derechos inmediatamente se les llama formas de organización "corporativa". El sentido negativo que Tenti le imprimió al término "corporativo" y su defensa seguramente fueron miel en los oídos de los dirigentes sindicales. "Necesitamos la representación", proclamó Tenti frente los dirigentes inamovibles y vitalicios del SNTE.
La participación social en las escuelas de México exige una cultura democrática más activa, participativa, directa e individual. La construcción ciudadana es un principio de la democracia liberal y antes de atacarla y desecharla, primero deberíamos procurarla luchando contra la intermediación burocrática y clientelar que organismos como el SNTE han utilizado para sobrevivir.


*Doctor en Política (Universidad de York), es investigador y académico del INIDE (UIA). Email: pedro.flores@uia.mx
Originalmente publicado en Campus Milenio

8 de marzo de 2012

Atlas Mundial de Equidad de Género en Educación

En el marco del Día Internacional de la Mujer, el Instituto de Estadísticas de la UNESCO ha dado a conocer el Atlas Mundial de Equidad de Género en Educación. Consulta el documento en este enlace, o dando clic en la imagen anterior.

Para más información sobre el Atlas Mundial, consulta: http://www.uis.unesco.org/

De Panzazo: Un documental sin pedagogía

Por Marisol Silva Laya*

Una concisa definición de documental -extraída de la página web de Alfamedia- dice que un documental es “…un tipo de cine eminentemente informativo y didáctico, que intenta expresar la realidad de forma objetiva”. Cuando me decidí a ver este documental esperaba eso: un análisis crítico y fundamentado de la realidad educativa transmitido de manera didáctica (a propósito del tema educativo). Lo que fui encontrando a lo largo de la cinta no fue precisamente eso.
Ya otros analistas han señalado acertadamente las principales deficiencias de este material. Coincido con Manuel Gil cuando afirma que “para documental le sobran… las constantes y manidas interpretaciones del relator que supone un auditorio menor de edad”; con Silva-Herzog en que “no acierta en construir una narración medianamente atractiva” y con Flores Crespo en que una parte se basa en prejuicios y desinformación. Yo añadiría que, no pocas veces, hay manipulación de la información para lograr ese efecto estremecedor que no apela a la razón sino a las emociones, tan característico de las telenovelas. Si por esto se entiende lo “didáctico,” creo que andamos mucho peor de lo que intenta revelar esta cinta.
Debido a mi interés en los temas pedagógicos, me quiero detener en la estrategia de comunicación empleada para “educar” a un púbico heterogéneo. Pareciera que Mexicanos Primero asume que la audiencia será incapaz de procesar información compleja y por eso recurre a la simplificación extrema para facilitar la comprensión. Así el mensaje entregado es que en este país todos los profesionales con posgrado ganan 52 mil pesos mensuales y ésta es una razón suficiente para exigir el acceso a la más alta escolaridad. En primer lugar, el dato no concuerda con otras fuentes oficiales y académicas, aunque lo hayan tomado de una investigación de una reconocida fundación y pongan la fuente en su página. Dicho sea de paso, el estudio referido indica que los ingresos reportados son familiares y no individuales, y esa precisión no es poca cosa. Pero, como puede resultar complicado explicarlo, mejor se simplifica. Por otra parte, ¿será económica la razón fundamental para exigir el derecho a la educación superior? Habrá quienes pensamos que no y las explicaciones nos llevan a un debate complejo, pero no es la tónica de la cinta.
Otro ejemplo simplista y lamentable ocurre con el tratamiento que se le da a una de las más importantes banderas de demanda ciudadana que ha tenido Mexicanos Primero: la exigencia de un padrón de maestros. Saber cuántos maestros hay en México tiene profundas implicaciones no sólo para la necesaria transparencia administrativa, sino que podría favorecer un aprovechamiento más eficiente de los recursos, elemento clave para la calidad. Sin embargo, justamente este punto es el que se trata de manera más frívola. ¿Por qué no explicar a la audiencia el sentido e implicaciones de este problema? ¿Por qué no fomentar el pensamiento crítico del que adolecen muchas propuestas pedagógicas en el país? ¿Por qué reducir a la comedia un problema tan serio, será que es aburrido?
De Panzazo intenta revelar que en el sistema educativo predomina la enseñanza tradicional y esto contraviene los enfoques pedagógicos más innovadoras, como puede ser el fomento de competencias. En esto estoy de acuerdo. Lo que no puedo admitir es que este problema se pretenda ejemplificar con el caso de la maestra que se empeña en enseñar un fragmento literario a sus alumnos y los corrige una y otra vez en su contenido y entonación. Ciertamente, es un ejercicio que cultiva la memoria en el que la maestra juega un papel directivo. Sin embargo, esto no se corresponde necesariamente con una enseñanza centrada en la transmisión de conocimientos en la que no se procura que el estudiante los construya y se interese en su propio aprendizaje.
Me pregunto si no encontraron ejemplos más acertados, pero sé muy bien que este objetivo exige una investigación profunda de carácter antropológico para captar la esencia de lo que pasa en las aulas. Esto no se logra con un barrido rápido de información. Pero en ausencia de este método complejo se optó por hacer una toma puntual y mal seleccionada. Por cierto, sé que Mexicanos Primero pidió autorización a las personas para aparecer en la cinta, pero me pregunto si la maestra sabía que su “aparición” sería manejada de la manera que se hizo, donde ella queda como el vivo ejemplo de una mala maestra. ¿Será que la comprensión del problema y la consecuente búsqueda de soluciones requieren de la manipulación de la información y de la realidad?
Dicho sea de paso, en estos tiempo en los que tanto se denigra “lo memorístico” valdría la pena reflexionar sobre la importancia de la memoria que representa ni más ni menos que una de las funciones superiores del cerebro humano. ¡Hay que cultivarla, sí hay que cultivarla! Claro, no es el único medio de aprendizaje, pero juega un papel clave. Lo malo es enseñar a repetir como loritos, sin comprender lo que se dice. ¡Cómo me hubiera gustado que en la escuela me enseñaran a declamar –memorizar y comprender- “La suave patria”.
En fin, este documental falla en la presentación de información objetiva, aunque es preciso reconocer que buena parte de ésta sí lo es. Confunde la transmisión didáctica, con la simplificación y manipulación. Y su problema más grave es que reduce la complejidad del problema educativo de este país a la culpabilización del maestro y aunque intenta poner en el tablero otros factores de carácter político y económico no logra articularlos en una explicación contundente. Así, corre el riesgo de llamar a una quema de brujas.
De Panzazo, no obstante, tiene la gran virtud de estar posicionando el tema educativo en la agenda pública. Vale la pena aprovechar el momento para debatir con profundidad qué educación queremos tanto en la escuela como fuera de ella –por ejemplo en la televisión- y cómo diseñamos un proyecto responsable para lograrla. Basta ya del cliché de alcanzar a Corea o a Finlandia. Somos otro país, con otra cultura, otros talentos y otras aspiraciones, ¿o no?


*Doctora en Educación por la Universidad Iberoamericana (Ciudad de México), es académica e investigadora titular del INIDE. E-Mail: marisol.silva@uia.mx  
Originalmente publicado en Educación a Debate (8 de Marzo de 2012)

6 de marzo de 2012

¡De Panzazo! aporta debate educativo: Sylvia Schmelkes

Por Hector Rojas*

De acuerdo con Sylvia Schmelkes, investigadora en temas educativos y colaboradora del documental ¡De Panzazo!, el principal aporte de esta película es que se esté debatiendo la calidad de la educación en México.
Luego de ver la película terminada, la académica de la Universidad Iberoamericana (UIA) aseguró que ¡De Panzazo! pone en perspectiva dónde se encuentra situado el sistema educativo mexicano, es decir, se difunde la idea de que no estamos más o menos bien, sino que estamos muy mal; dicha problemática parece no ser reconocida por la sociedad mexicana, consideró Schmelkes.
“El hecho de que estemos todos pensando en la educación y cómo mejorarla hace que el documental haya valido la pena”, mencionó en entrevista la académica del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (INIDE) de la UIA.
No obstante, al documental le hizo falta profundidad, pues se difunde la idea de que con al evaluación docente el sistema educativo va a mejorar, cuando la evaluación es sólo una parte; lo relevante sería hablar de cómo transformar la práctica de los maestros desde sus procesos de formación, reconoció Schmelkes.
Para la investigadora, el documental refleja ciertas obsesiones como el cuestionamiento de cuántos maestros hay en México, lo cual no es tan determinante con respecto a la problemática de la baja calidad educativa, aseguró la investigadora.
A pesar de ello, la función social que va a cumplir el documental me parece de suma importancia, dijo Schmelkes.
¡De Panzazo! es un largometraje que se estrenó el pasado 24 de febrero en 200 salas de cine de todo el país, la cinta fue dirigida por el cineasta Juan Carlos Rulfo, codirigida por el periodista Carlos Loret de Mola y fue producida por la asociación civil Mexicanos Primero. 


*Derechos Reservados. Originalmente publicado en Educación a Debate (6/3/2012) Síguelos en Twitter: @EduDebate 
Sylvia Schmelkes del Valle es Socióloga y Maestra en Investigación Educativa (Universidad Iberoamericana - Ciudad de México) Actualmente es Directora del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación de la UIA.

5 de marzo de 2012

Condiciones para cambiar la educación en México

Pedro Flores-Crespo*

En estos tiempos, la definición política es clave para subsistir. Pronto los actores políticos y en específico, los precandidatos tendrán que decir si suscriben los principios de una democracia moderna o si van a seguir en la simulación de la “república amorosa”, lo políticamente correcto y la guapa y fatua imagen. Pienso que hay condiciones para tomar una posición clara con respecto a los problemas del país y a pesar de los costos implicados de esta elección, a los políticos – y al país - les puede ir mejor adoptando el camino de la definición que el de la vaguedad. En el ámbito educativo, las condiciones favorables para la definición política y de políticas se explican por varias razones. La primera es la inconformidad que generó la conducción de los asuntos educativos por el segundo gobierno de extracción panista. Haber negociado con el poderoso grupo sindical asuntos que sólo corresponden, por ley, al gobierno – e.g. evaluación - mostró una terrible confusión de la administración de Felipe Calderón. Las consecuencias ya están a la vista: Todos temblamos de incertidumbre cuando, desde dentro de su discurso “modernizador”, la dirigencia sindical habla de “evaluar” al sistema educativo.
Segundo, los reportes de las agencias de evaluación independientes como el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), de los organismos internacionales e incluso, de algunos órganos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) han revelado temas que deben ser prioridad en la agenda educativa de México. ¿Qué temas? La formación inicial de los profesores de educación básica y el mejoramiento de la educación secundaria, la cual es la fuente principal del rezago educativo de México. ¿Pugnaremos todos los actores y los precandidatos por introducir un cambio radical en las escuelas normales del país, así como por otorgarle mayor financiamiento al último tramo de la educación básica?
La tercera condición que considero favorable para elegir el camino de la definición política es que ahora, contrario a lo que ocurría hace seis años, el grupo dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) aparece como un actor político que resta más que sumar en términos electorales. Para los tres precandidatos con posibilidades reales de ganar la elección, ahora sería un suicido “negociar” con el grupo que encabeza la maestra Elba Esther Gordillo bajo el argumento de que no se puede construir un plan educativo sin “las y los maestros”. Este argumento ya no nos lo tragamos.
La gran mayoría de los maestros – tanto disidentes como “institucionales” - siguen marginados de las decisiones que los afectan y por eso se inconforman y protestan. Por ello, la pregunta es, ¿qué precandidato/a entenderá este mensaje y se definirá para convocar a un magno congreso nacional de maestros de la educación básica y desde ahí escuchar propuestas desde todos los ángulos? Con opiniones del maestro de base se puede elaborar un plan educativo más realista y sobre todo, más efectivo para beneficiar a las niñas, niños y jóvenes y no sólo a unos cuantos burócratas. Si un encuentro como éste tuviera lugar, la próxima autoridad de la SEP y el Gobierno Federal tendrían que ofrecer protección a los maestros pues probablemente los grupos y secciones afines a Elba Esther podrían afectarlos laboralmente. ¿O me equivoco? ¿Por qué no se define el grupo dirigente del SNTE en relación con la libertad sindical si quiere subsistir?
Es incongruente que algunos miembros del Consejo Ejecutivo Nacional del SNTE utilicen, por un lado un discurso “modernizador” y por otro, reclame exclusividad y lealtad a toda costa. La valentía de los maestros para dejar de ser súbditos y cuestionar a sus dirigencias y secciones sindicales es el siguiente paso que el México democrático está por presenciar. Por ello, las maestras y maestros también deben definirse. ¿Qué precandidato promoverá la libertad sindical de los trabajadores de México? Ya Andrés Manuel López Obrador ha expresado algunas ideas al respecto, ¿qué dicen los otros dos precandidatos? ¿Quieren ganar? Defínanse y exprésenlo abiertamente.
Por último, la cuarta condición que considero favorable para definirse políticamente en el terreno educativo tiene que ver con que el Partido Nueva Alianza (Panal), brazo electoral del vitalicio grupo sindical, está en riesgo de perder el registro al romper su alianza con el Partido Revolucionario Institucional (PRI). En el pasado, los miembros del grupo sindical se infiltraban en los cuerpos legislativos por medio del arreglo político y desde ahí, cuidaban sus negocios e intereses. Aunque la componenda sigue vigente, el SNTE amplió la estrategia y ahora busca aumentar su poder con la existencia del Panal. Ahora los miembros del SNTE buscarán un puesto de “representación popular” por medio del voto ciudadano. La pregunta es si usted respaldaría al SNTE dándole su voto al Panal. Si la respuesta es no, entonces la tesis de que definirse ayuda más que perjudicar también se aplica para el ciudadano. Usted elige.
Definirse políticamente no sólo contribuye a ganar adeptos y votos; también podría ayudar a darle un aire fresco a la política que todos hacemos en un país en donde, comúnmente, simular y no tomar postura acarrea más beneficios que pérdidas. México está cambiando.

*Doctor en Política (Universidad de York), es investigador y académico del INIDE (UIA) pedro.flores@uia.mx
Originalmente publicado en Campus Milenio. Foto: CNN Expansión. Derechos Reservados

2 de marzo de 2012

Eliminemos el monopolio del SNTE: Sylvia Schmelkes

 Redacción*

Para la socióloga e investigadora de temas educativos, Sylvia Schmelkes, son dos los principales problemas con la educación en México: la calidad y la inequidad. Mala educación, mal distribuida y aplicada. Pero el principal obstáculo para resolver esta problemática, dice, son las prácticas del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación (SNTE), que se orientan a obedecer intereses políticos y olvidan la calidad educativa.

La especialista, quien ha colaborado en diversos organismos internacionales como las organizaciones para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), y de la Naciones Unidas (ONU), se dice insatisfecha con lo que aprenden los alumnos. La situación del sector educativo no mejora al ritmo deseado.
 
¿CUÁL ES EL PRINCIPAL PROBLEMA?

La calidad, no sólo porque nos resta competitividad, sino también calidad de vida; podemos ir a la escuela pero no significa que eso lo podamos hacer valer en nuestra vida cotidiana.

El otro gran problema es la inequidad en distribución de los servicios educativos. Están muy relacionados, porque la idea es no sólo que haya para todos sino que haya equidad en la calidad, que haya igualdad de resultados; sobre todo a nivel de educación básica, que es obligatoria para todos. Quisiéramos que todos los alumnos aprendieran lo mismo, pero tendríamos que tratar a los alumnos de manera desigual, puesto que su punto de partida es distinto, y nosotros hacemos exactamente lo contrario. Tendríamos que darle más a los que menos tienen, y hacemos lo contrario: le damos más a los que más tienen.

Estamos perdiendo la oportunidad de que la educación, que es la vía legítima para la movilidad y la justicia social, efectivamente esté ocurriendo.

¿CUÁL ES EL FACTOR QUE DESTRABARÍA EL REZAGO EDUCATIVO?
En educación todo es. En el caso de México sí tenemos un obstáculo que al eliminarlo, puedes hacer muchas cosas, y es el sindicato. No es el sindicato per se, sino la manera de ser del SNTE. Es un sindicato que busca sus propios intereses –que son más bien políticos- y cualquier cosa que los amenace causa oposición. Y hay muchas decisiones de política educativa indispensables que los amenazan.

Es un obstáculo que hay que eliminar para poder empezar a hacer sinergia entre los demás factores. No eliminando al SNTE sino sus prácticas. Hay que eliminar el monopolio del SNTE, darle a los maestros la libertad de crear otras organizaciones gremiales que también los representen. El sindicato es fundamental, debe opinar en materia educativa, pero no tomar la posición del Ejecutivo, que es lo que hace nuestro sindicato.

Hay visiones simplistas que dicen que hay que quitar al personaje (Elba Esther Gordillo, lideresa vitalicia del SNTE), pero si quitas ese saldrá otro, si no transformas de manera estructural al sindicato.

¿EN QUÉ MOMENTO LA EDUCACIÓN SE ESTANCÓ?
las causas son históricas y se van acumulando. Por ejemplo: México creció muchísimo en materia cuantitativa desde 1959. Más escuelas, más maestros, rápidamente formados, asegurar que en cada lugar hubiera una escuela y un maestro. Un poco el supuesto de ese momento era “vamos a ocuparnos por la cantidad, y ya después habrá tiempo para preocuparnos por la calidad”. Pero ese es un dilema falso.

Otro problema muy importante es el abandono en que tenemos a nuestros docentes. Hace muchísimo tiempo que las normales no funcionan y lo sabemos perfectamente; las normales siguen operando con el modelo más tradicional de educación, nuestros nuevos maestros se están formando con métodos que ya se agotaron y ya no tienen sentido en el mundo actual. Las normales todavía son instituciones de un nivel realmente muy bajo, consideramos que ya son de nivel terciario, ya tendrían que estar comparadas a una universidad, y están lejos de serlo: no hacen investigación, no difunden el conocimiento ni la cultura; ahí tenemos un problema muy serio: cómo es posible que sabiendo que el maestro es el factor más importante para la calidad de la educación, hayamos abandonado durante tantos años su formación.

¿SON OBREROS DEL CONOCIMIENTO?
Así es, porque cualquier profesional toma decisiones, pero esto se disuade; las innovaciones que hace un maestro se esconden, porque se supone que no las hace, entonces el maestro no se la cree; no se cree su profesionalismo.

¿LOS EXÁMENES SON OBSOLETOS?
Se nos ha dado por evaluar como si con eso mejorara la calidad: pasamos de no tener nada a usarla para todo. El problema es que una evaluación, sobre todo como prueba, te permite dimensionar el tamaño del problema, eso es fundamental pero no mejora la calidad. Para mejorarla hay que transformar la práctica del docente en el aula. Estamos exagerando la evaluación y estamos cometiendo errores muy graves como utilizar la evaluación a los alumnos para definir cuánto va a ganar un maestro. Entonces los maestros, si su salario depende de eso, van a educar para la prueba.

Luego queremos evaluar también a los docentes pero también con una prueba. Me parece importante poder distinguir entre buenos y malos, apoyar a los que no son tan buenos para que sean mejores, pero no con una prueba: para evaluar a un docente hay que verlo en la práctica, hay que ver cómo funciona en el aula y hacerle una serie de recomendaciones, detectar sus debilidades y crear un sistema de apoyo.

Sí es importante que los maestros sientan que no es lo mismo ser bueno que ser malo, que los buenos sientan que la comunidad los reconoce; el premio no tiene que ser sólo económico, puede ser un año sabático, publicarle innovaciones importantes, etc. Que el maestro se sienta reconocido, y castigar a los que son irresponsables.


* Derechos Reservados. Originalmente publicado en Diario 24 Horas (2 de Marzo de 2012). Foto por Gretta Hernández.
Sylvia Schmelkes del Valle es Socióloga y Maestra en Investigación Educativa (Universidad Iberoamericana - Ciudad de México) Actualmente es Directora del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación de la UIA.

1 de marzo de 2012

¿Estadísitcas olvidadas o problemas por olvidar?


Por María José Athié Martínez *

Desde el 2004 que empecé a trabajar con comunidades indígenas, y generar relaciones cercanas con  ellos, me ha llamado la atención como en estadísticas nacionales no se puede tener información precisa sobre indígenas. Trabajo en el ámbito educativo, y curiosamente no se sabe con exactitud cuántos alumnos indígenas asisten a la escuela. Las instituciones censales del país consideran que México presenta alrededor de un 10% de población indígena, pero, ¿de dónde sacan esos datos?.
Cuando se realiza un censo en el país se pregunta si alguien de la familia habla alguna lengua indígena. Es decir, los indígenas, estadísticamente hablando, son considerados como tal si hablan una lengua. Pero que pasa en todos los casos en los que los niños ya no hablan la lengua pero viven sus tradiciones indígenas, o en los casos en los que dicen no hablar la lengua para no ser discriminados. ¿Pertenecer a una cultura, depende únicamente de hablar la lengua?... hablar la lengua de la cultura es una de las variables que hacen que una persona sea parte de una cultura, pero es sólo uno de los elementos, no el único.
Los datos son más aberrantes cuando tratamos de mirar un nivel educativo. Por ejemplo, si una Institución de Educación Superior decide crear programas para atender mejor a su población indígena, ¿cómo sabe cuál es su población indígena?, si en la gran mayoría de procesos de admisión no se pregunta si un aspirante pertenece a una cultura indígena.
Aunque para alguno de ustedes, esto parece trivial, para mi no lo es. Conocer bien los datos de la población indígena que tiene México es crucial, porque sino se saben los números, como se puede entender la problemática que viven en su totalidad, cómo se consigue suficiente financiamiento, suficientes recursos (humanos y capitales), suficientes programas que por fin intenten atender de manera responsable y culturalmente adecuada a toda la población indígena. Si se buscará trabajar en conjunto con la población indígena, es indispensable saber con precisión las estadísticas. Sólo así se podrá empezar a trabajar para crear una situación más justa o equitativa para esta población con la cual, México sigue en deuda. Y como menciona la Mtra. Schmelkes “esto obedece al reconocimiento de México como país pluricultural con fundamento en sus pueblos originarios”.


* Maestra en Estudios Curriculares. Colaboradora del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (INIDE) de la UIA. Originalmente publicado en Publimetro (26/II/12)