5 de marzo de 2012

Condiciones para cambiar la educación en México

Pedro Flores-Crespo*

En estos tiempos, la definición política es clave para subsistir. Pronto los actores políticos y en específico, los precandidatos tendrán que decir si suscriben los principios de una democracia moderna o si van a seguir en la simulación de la “república amorosa”, lo políticamente correcto y la guapa y fatua imagen. Pienso que hay condiciones para tomar una posición clara con respecto a los problemas del país y a pesar de los costos implicados de esta elección, a los políticos – y al país - les puede ir mejor adoptando el camino de la definición que el de la vaguedad. En el ámbito educativo, las condiciones favorables para la definición política y de políticas se explican por varias razones. La primera es la inconformidad que generó la conducción de los asuntos educativos por el segundo gobierno de extracción panista. Haber negociado con el poderoso grupo sindical asuntos que sólo corresponden, por ley, al gobierno – e.g. evaluación - mostró una terrible confusión de la administración de Felipe Calderón. Las consecuencias ya están a la vista: Todos temblamos de incertidumbre cuando, desde dentro de su discurso “modernizador”, la dirigencia sindical habla de “evaluar” al sistema educativo.
Segundo, los reportes de las agencias de evaluación independientes como el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), de los organismos internacionales e incluso, de algunos órganos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) han revelado temas que deben ser prioridad en la agenda educativa de México. ¿Qué temas? La formación inicial de los profesores de educación básica y el mejoramiento de la educación secundaria, la cual es la fuente principal del rezago educativo de México. ¿Pugnaremos todos los actores y los precandidatos por introducir un cambio radical en las escuelas normales del país, así como por otorgarle mayor financiamiento al último tramo de la educación básica?
La tercera condición que considero favorable para elegir el camino de la definición política es que ahora, contrario a lo que ocurría hace seis años, el grupo dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) aparece como un actor político que resta más que sumar en términos electorales. Para los tres precandidatos con posibilidades reales de ganar la elección, ahora sería un suicido “negociar” con el grupo que encabeza la maestra Elba Esther Gordillo bajo el argumento de que no se puede construir un plan educativo sin “las y los maestros”. Este argumento ya no nos lo tragamos.
La gran mayoría de los maestros – tanto disidentes como “institucionales” - siguen marginados de las decisiones que los afectan y por eso se inconforman y protestan. Por ello, la pregunta es, ¿qué precandidato/a entenderá este mensaje y se definirá para convocar a un magno congreso nacional de maestros de la educación básica y desde ahí escuchar propuestas desde todos los ángulos? Con opiniones del maestro de base se puede elaborar un plan educativo más realista y sobre todo, más efectivo para beneficiar a las niñas, niños y jóvenes y no sólo a unos cuantos burócratas. Si un encuentro como éste tuviera lugar, la próxima autoridad de la SEP y el Gobierno Federal tendrían que ofrecer protección a los maestros pues probablemente los grupos y secciones afines a Elba Esther podrían afectarlos laboralmente. ¿O me equivoco? ¿Por qué no se define el grupo dirigente del SNTE en relación con la libertad sindical si quiere subsistir?
Es incongruente que algunos miembros del Consejo Ejecutivo Nacional del SNTE utilicen, por un lado un discurso “modernizador” y por otro, reclame exclusividad y lealtad a toda costa. La valentía de los maestros para dejar de ser súbditos y cuestionar a sus dirigencias y secciones sindicales es el siguiente paso que el México democrático está por presenciar. Por ello, las maestras y maestros también deben definirse. ¿Qué precandidato promoverá la libertad sindical de los trabajadores de México? Ya Andrés Manuel López Obrador ha expresado algunas ideas al respecto, ¿qué dicen los otros dos precandidatos? ¿Quieren ganar? Defínanse y exprésenlo abiertamente.
Por último, la cuarta condición que considero favorable para definirse políticamente en el terreno educativo tiene que ver con que el Partido Nueva Alianza (Panal), brazo electoral del vitalicio grupo sindical, está en riesgo de perder el registro al romper su alianza con el Partido Revolucionario Institucional (PRI). En el pasado, los miembros del grupo sindical se infiltraban en los cuerpos legislativos por medio del arreglo político y desde ahí, cuidaban sus negocios e intereses. Aunque la componenda sigue vigente, el SNTE amplió la estrategia y ahora busca aumentar su poder con la existencia del Panal. Ahora los miembros del SNTE buscarán un puesto de “representación popular” por medio del voto ciudadano. La pregunta es si usted respaldaría al SNTE dándole su voto al Panal. Si la respuesta es no, entonces la tesis de que definirse ayuda más que perjudicar también se aplica para el ciudadano. Usted elige.
Definirse políticamente no sólo contribuye a ganar adeptos y votos; también podría ayudar a darle un aire fresco a la política que todos hacemos en un país en donde, comúnmente, simular y no tomar postura acarrea más beneficios que pérdidas. México está cambiando.

*Doctor en Política (Universidad de York), es investigador y académico del INIDE (UIA) pedro.flores@uia.mx
Originalmente publicado en Campus Milenio. Foto: CNN Expansión. Derechos Reservados

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