9 de marzo de 2012

Expertos, SNTE y participación social

Por Pedro Flores Crespo*

Emilio Tenti Fanfani, destacado especialista en temas educativos, visitó nuestro país para participar en el Quinto Congreso Nacional de Educación y Tercer Encuentro Nacional de Padres de Familia y Maestros del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). A Tenti la encargaron dar la séptima conferencia de estos encuentros y el tema elegido fue: "La participación social en la educación básica: agentes, condiciones, modalidades y efectos esperados". Tenti se ha destacado a nivel internacional por sus estudios sobre los docentes. De hecho, su libro, Los Docentes Mexicanos (2007), en coautoría con Cora Steinberg, es una referencia central para conocer y opinar sobre el magisterio de nuestro país. Además, Tenti es consultor del Instituto Internacional de Planeamiento Educativo (IIPE) de la UNESCO y profesor titular de Ciencias Políticas de la Universidad de Buenos Aires, Argentina.
Por las credenciales académicas de Tenti, su conocimiento de la educación, su perspectiva internacional y su cercanía con nuestro país, se esperaba una conferencia sugestiva y sobre todo, atraía el hecho de hablar sobre la participación ciudadana en un espacio en donde, desde la práctica, se cree más en la intermediación corporativa y clientelar. Hablarle al CEN del SNTE de la capacidad ciudadana es como tratar de convencer a Judas del valor de la lealtad.
Tenti comenzó diciendo que lo que quería con su plática era "movilizar el interés" y que trataría de "no aburrir" con "frases hechas", las cuales son tan comunes en el terreno de la educación. A mi juicio, Tenti no cumplió lo primero ni tampoco lo segundo porque se contradijo, ignoró partes clave de la historia política y educativa de México, lanzó clichés ("la escuela no puede sola") y puso su discurso - quizás involuntariamente - en consonancia con el actual discurso pobrista del CEN del SNTE.
Tenti se contradijo porque por un lado, dijo no creer en la democracia directa y por otro, defendió que la gente tuviera voz. Según Tenti, la democracia participativa es "imposible en las sociedades masivas", como si el tamaño de los países importara en estos casos. ¿Qué pensará el consultor de la UNESCO de la India como la democracia más grande del mundo y en donde la capacidad argumentativa y dialógica ha sido una tradición milenaria, tal como lo observaron Octavio Paz y Amartya Sen en el libro del segundo, The Argumentative Indian (2005)
Con su largo discurso, Tenti también dejó la sensación de que la democracia representativa y la democracia participativa son mutuamente excluyentes. En México, la discusión entre lo que hacen nuestros representantes políticos y lo que demandamos los ciudadanos es clave para el futuro de nuestra democracia pues para algunos historiadores, nuestro país ha avanzado relativamente bien en lo primero y casi nada en lo segundo. ¿Cuántos planes educativos federales o estatales se han construido por medio del "razonamiento público" (Sen) y el diálogo entre los diversos actores del país? ¿La evaluación universal de los maestros ha sido puesta a debate público y abierto?
Asimismo, sorprendió que Tenti no contextualizara sus afirmaciones, a veces demasiado categóricas. Por ejemplo, expresó que "hoy en día el sentido de la escuela" es la "justicia social". No tengo ninguna duda de la capacidad de la escuela para aminorar la desigualdad, sin embargo, sorprende que el especialista del IIPE, siendo conocedor de México, no hiciera una reflexión sobre los fines justicialistas que persiguió la educación mexicana en los tiempos post-revolucionarios y que no se cumplieron y no se cumplieron porque, entre otras cosas, no había mecanismos de interpelación ciudadana y democrática que les dijera a los gobiernos post-revolucionarios - que estaban coaligados con el sindicato -, que iban por mal camino. El papel de la democracia como un medio para evitar la injusticia fue un punto que Tenti subestimó.
Para beneplácito de los dirigentes sindicales, Tenti también criticó vagamente a algunos secretarios de educación pública porque aunque algunos son "buena gente" no pueden, por decreto, repartir oportunidades para adquirir conocimiento. Pero, ¿es el voluntarismo exclusivo de las autoridades educativas? No, y aquí vuelvo al punto de la democracia como condición central para formular políticas educativas. El voluntarismo se recrea en ambientes corporativos y cerrados al diálogo y a la crítica como el que el SNTE, en la acción, han creado y defendido a lo largo de su historia.
El tronado aplauso en la mente de los dirigentes sindicales probablemente se produjo cuando Tenti, atacó al capitalismo y dijo que cuando la gente se une para defender sus derechos inmediatamente se les llama formas de organización "corporativa". El sentido negativo que Tenti le imprimió al término "corporativo" y su defensa seguramente fueron miel en los oídos de los dirigentes sindicales. "Necesitamos la representación", proclamó Tenti frente los dirigentes inamovibles y vitalicios del SNTE.
La participación social en las escuelas de México exige una cultura democrática más activa, participativa, directa e individual. La construcción ciudadana es un principio de la democracia liberal y antes de atacarla y desecharla, primero deberíamos procurarla luchando contra la intermediación burocrática y clientelar que organismos como el SNTE han utilizado para sobrevivir.


*Doctor en Política (Universidad de York), es investigador y académico del INIDE (UIA). Email: pedro.flores@uia.mx
Originalmente publicado en Campus Milenio

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