19 de abril de 2012

El preguntón educativo

 Por Pedro Flores Crespo*


Aunque algunos comentaristas afirman que las elecciones se ganan o pierden por cosas ajenas a las propuestas de los candidatos (e.g. publicidad, prejuicio clasista, machismo), otros apostamos por una elección más racional de las y los políticos. Fue en este sentido que un grupo de destacados personajes de la vida política, artística, académica, empresarial y científica del país publicó sus “preguntas cuyas respuestas pueden cambiar a México”.
Bajo 14 ejes temáticos (seguridad, ejército, policía y Ministerio Público; transparencia y corrupción; rendición de cuentas; educación; Inversión y crecimiento; empleo; impuestos, subsidios y exenciones; impuestos y seguridad social; monopolios públicos; sindicatos públicos; prácticas monopólicas privadas; México y el mundo; valores contemporáneos y equidad de género; y poder a los votantes), este grupo de notables formularon cuestionamientos puntuales a los aspirantes a la Presidencia de la República para que al responder, definan su posición frente al electorado. El grupo de preguntones, además, invitó a los candidatos a contestar por escrito, a reunirse con ellos en un foro público y a debatir sus respuestas de manera abierta con los otros candidatos.
Este ejercicio de interpelación pública es algo muy sano – en la educación, esta actividad la ha practicado, desde 1999, el Observatorio Ciudadano de la Educación – y sirve, entre otras cosas, para desarrollar el “voto razonado” de los mexicanos. Si la o el candidato revela diferencias al hablar sobre un tema público con respecto a sus oponentes, hay mayores elementos para sustentar la elección.
Por fortuna, la educación fue parte de uno de esos 14 bloques. Hubo cuatro preguntas amplias sobre el tema: “Para el aumento de logro educativo estaría de acuerdo en: ¿Ampliar la jornada escolar a 6.5-8 horas diarias? ¿Proveer a cada niño con una computadora asegurando la conectividad de banda ancha en cada escuela? ¿Someter todas las plazas nuevas y liberadas de docentes, directores y supervisores a concurso y aprobar que la evaluación sea docente sea universal, obligatoria y periódica y que sólo los maestros certificados den clase? ¿Entregar un Padrón Nacional Único de Maestros, eliminar todas las comisiones no educativas y resolver que no exista retención automática de cuotas sindicales?”.
Como vemos las preguntas estuvieron centradas en el nivel de educación básica. Gracias a la mirada crítica de algunos especialistas, los preguntones han tenido que rectificar en relación con la trascendencia de algunas preguntas (véase el artículo, “Sobran horas de clase” de Carlos Elizondo, Reforma, 12.04.12). Desde mi punto de vista, tampoco veo mucho sentido en proveer una computadora a todos los niños si la evidencia ha mostrado que esta herramienta tecnológica, por sí sola, no es suficiente para desarrollar aprendizajes significativos. Me extrañó también la falta de preguntas sobre la equidad en la educación, pero celebro que se haga énfasis en el logro si éste es sinónimo de calidad.
Después de esta queja, quisiera ampliar el valioso ejercicio que impulsó ese grupo poniendo a consideración 11 preguntas adicionales sobre el tema educativo. ¿Trabajaría Usted, desde el primer día de su mandato, en la construcción y aprobación de presupuestos multi anuales que beneficien gradualmente a la educación de jóvenes y adultos? ¿Estaría dispuesto a comprometerse – bajo notario público – a reducir, en 2018, el rezago educativo a la mitad y a enfrentar la problemática de las escuelas normales del país? ¿Qué haría para ir cerrando la brecha de aprendizajes entre los niños y jóvenes pobres y ricos?
¿Cómo construiría un sistema de gobernabilidad democrático del subsistema de educación básica que sustituya el corporativismo ineficiente que creo el Partido Revolucionario Institucional y que refrendó Acción Nacional? ¿Se pronunciaría por asegurar el derecho de todos los niños a recibir educación de alta calidad y poner por encima este derecho a otros relacionados con la permanencia del profesor que no demuestre, objetivamente, ser capaz de cultivar la inteligencia de la niñez mexicana?
¿Qué reformas a la normatividad educativa impulsaría para darle viabilidad a su programa educativo? En caso de ganar la presidencia, ¿estaría usted dispuesto a fundar, dentro de la Unidad de Planeación y Evaluación de Políticas Educativas (UPEPE) de la SEP, una iniciativa para integrar toda la evidencia científica disponible, analizarla y así sustentar la hechura y promoción de políticas, programas y prácticas escolares informadas?
¿Con qué estrategia institucional-pedagógica ampliaría la cobertura y calidad del bachillerato de México? ¿Va a ampliar la cobertura en educación superior por medio de la creación de opciones de educación tecnológica? ¿Instruiría a su secretario de Educación Pública a que trabaje en la puesta en marcha de un sistema de evaluación que permita construir y dar a conocer, públicamente, indicadores objetivos de la calidad que ofrece cada universidad pública y privada del país? ¿Por qué medios, aparte de los talleres de emprendedores y de la realización esporádica de obras de teatro, impulsaría la formación integral de la y el joven universitario? ¿Qué les propondría a los gobernadores para dotar a las universidades públicas del país de una verdadera autonomía?
Interpelemos por todos los medios a los candidatos a la presidencia y a todos los aspirantes a un puesto de elección popular. Su futuro depende de nosotros. Si quieren nuestro voto, que digan clara y abiertamente cómo vamos a resolver los problemas educativos del país.

*Doctor en Política por la Universidad de York, es investigador y académico del INIDE (UIA). E-mail: pedro.flores@uia.mx 
Originalmente publicado en Campus Milenio. Imagen: CNN en Español.

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