17 de mayo de 2012

Peña Nieto en la Ibero: ¿Quién es el intolerante?

 Por Pedro Flores Crespo*

Al contrario de lo que ocurre en algunas universidades públicas en donde los “ángeles guardianes” no dejan ni siquiera entrar al Campus a los políticos contrarios a sus creencias, la Universidad Iberoamericana Ciudad de México ha demostrado ser, a lo largo de su historia, un espacio plural y de tolerancia. Bajo este compromiso, se organizó el foro Buen ciudadano con el propósito de invitar a los cuatro aspirantes a la Presidencia de la República a que presenten su oferta política y a que respondan a los cuestionamientos formulados por la comunidad universitaria.
El pasado 11 de mayo visitó la Ibero Enrique Peña Nieto, candidato de la coalición Compromiso por México, la cual está formada por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Verde Ecologista de México. Desde las siete y media de la mañana constaté que los jóvenes ya hacían fila para entrar al auditorio en donde a las 10 de la mañana haría su aparición el puntero en las encuestas.
Peña llegó a la Ibero entre porras y abucheos. Ya en el auditorio, pronunció un discurso en donde repitió datos construidos a su conveniencia. Dijo, por ejemplo, que de cuatro años a la fecha, la pobreza se ha incrementado y que se “compromete” a erradicar la pobreza alimentaria en el país, cosa que llama mucho la atención pues durante su mandato como gobernador del Estado de México (2005-2011) el porcentaje de personas que no tuvieron acceso a la alimentación creció de 21.1 a 31.6 por ciento. Peña sigue empeñado no solo en construir una imagen bonita, sino que ahora también busca torcer la realidad por la forma en como presenta la información. ¿Hará lo mismo siendo Presidente?
Con relación a la educación del país, propuso aumentar las tasas de cobertura en el nivel medio superior y superior. Sobre este último punto, habló de “comprometerse” a llevar la cobertura universitaria a niveles de 45 por ciento “o más”. Elevar la tasa de cobertura en la educación superior es más difícil que hacerlo en el nivel básico y en esto, Peña Nieto tampoco entregó buenas cuentas. El rezago educativo en el Estado de México creció en términos absolutos de 2008 a 2010, es decir que las personas de 3 a 15 años que no cuentan con educación básica obligatoria y que no asisten a un centro de educación formal pasaron de 2,763,900 a 2,809,400. Pese a estos fracasos de la política social en el Estado de México, cuatro de cada diez encuestados siguen apoyando a Peña Nieto.
Acostumbrado a mítines controlados, Peña enfrentó un espacio diferente en la Ibero. Al término de su presentación en donde libremente expresó sus puntos de vista e intercambió opiniones con miembros de la comunidad universitaria, hubo fuertes manifestaciones de rechazo al candidato por su actuación en el caso de Atenco, por los asesinatos de mujeres en su entidad y por sus relaciones con políticos a quienes les persigue la sombra de la corrupción. Afuera y adentro del auditorio se podían leer cartelones con frases tales como “soy prole pero tengo consciencia”, “fuera el PRI” e imágenes con el rostro de Carlos Salinas de Gortari que decían “busco un títere para regresar”. Para contrarrestar el alboroto y fieles al guión, varias personas portaban cartelones rojos —todos iguales— de una red llamada Ectivismo que rezaban “contigo hasta los Pinos”.
Al salir del auditorio, la ficción televisiva fue remplazada por la inconformidad de los jóvenes que le gritaban fuertes y, a mi juicio, desproporcionados adjetivos al candidato priísta. Al salirse del script el acto de la Ibero, no tardaron en llegar las interpretaciones de los políticos priistas y sus aliados que los reflejan de pies a cabeza. Al subirse a su camioneta y ante la pregunta de una reportera de CNN sobre los hechos, Peña se enredó y dijo que las expresiones de rechazo “no son genuinas…todas (las expresiones)” y tratando de ser correcto, prosiguió y dijo: “al fin y al cabo se respeta el espacio libre de la universidad”. Arturo Escobar, vocero del Partido Verde minimizó la protesta usando el término que generalmente se le impone al joven que se inconforma “eran pseudoestudiantes”, dijo.
El que también sacó la casta fue Pedro Joaquín Coldwell, líder nacional del PRI, quien dijo que en los jóvenes hay “envenenamiento”, que fueron “intolerantes” y que “desperdiciaron totalmente” la oportunidad de hacerle preguntas al “puntero en la carrera presidencial”. Esto no es cierto. Los jóvenes escucharon civilizadamente a Peña Nieto — me consta—, le hicieron preguntas, escucharon sus respuestas y si éstas no los convencieron, sólo demostraron su derecho a rechazar la opción política que representa el PRI.
Querer controlar la realidad por medio de la imagen y la información es un rasgo de autoritarismo. Las universidades, en cambio, son espacios idóneos para la confrontación intelectual, para desmontar creencias y cuestionar los vicios de la política. Esto lo saben bien los priístas. No en balde Coldwell anunció que Peña podrá ya no ir a las universidades porque “estarán de vacaciones”. ¿Miedo a enfrentar la realidad y el cuestionamiento? Esto es también intolerancia. 


*Doctor en Política por la Universidad de York, es investigador y académico del INIDE (UIA). E-mail: pedro.flores@uia.mx 
Originalmente publicado en Campus Milenio

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