15 de mayo de 2012

¿Qué hacemos con la secundaria?


Pedro Flores Crespo*

Si algún nivel educativo debe transformarse radicalmente es la secundaria mexicana. Con la puesta en marcha de la obligatoriedad del bachillerato, la secundaria va a tener mayores presiones para dotar a los jóvenes de 12 a 14 años de conocimientos y habilidades que les permitan transitar a niveles superiores de estudio. El problema es que la secundaria no funciona como debería.
De acuerdo con el Panorama Educativo de México del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación Superior (INEE), en el ciclo escolar 2009-2010, 83 de cada 100 jóvenes entre 12 y 14 años ingresaron a la secundaria. Al ser este nivel obligatorio, deberíamos tener una tasa de cobertura de 100, no de 83 por ciento. ¿Qué pasa con los 17 jóvenes restantes que no están cursando el nivel? El INEE responde: O pueden estar cursando la primaria o fuera de la escuela. Pero esto es a nivel nacional, la realidad en algunas entidades federativas es muy diferente. Hay siete estados (Campeche, Chihuahua, Chiapas, Guerrero, Michoacán, Oaxaca y Yucatán) con tasas netas de cobertura entre 70 y 75 por ciento. ¿Cómo se logrará ahí la obligatoriedad del bachillerato cuando aún no se ha podido asegurar la obligatoriedad de la educación básica?
El INEE reporta que en el ciclo escolar 2009-2010, había 6,127,900 jóvenes estudiando la secundaria, los cuales fueron atendidos por 374,363 profesores en más de 35 mil escuelas. Como se sabe, la secundaria se oferta en seis tipos de escuelas: (1) general, (2) técnica, (3) telesecundaria, (4) comunitaria, (5) para trabajadores y (6) privada. ¿Todos funcionan bien? Según datos de los Exámenes para la Calidad y el Logro Educativo (Excale), de 2005 a 2008, ha aumentado la proporción de jóvenes que se ubican en el nivel insuficiente en español y matemáticas (ver tabla). Esto indica que hay más jóvenes que presentan “carencias importantes en el dominio curricular”, lo que les impide progresar satisfactoriamente en la asignatura (INEE).
Lo más alarmante de esta situación es que las mayores proporciones de jóvenes con nivel insuficiente se ubican en la opción técnica y telesecundaria (ver tabla). Estas dos opciones concentran casi a la mitad de la matrícula del régimen de sostenimiento público. Casi tres millones de jóvenes estudian en secundarias técnicas y telesecundarias. ¿Con base en este tipo de escuelas podremos aspirar a tener una educación secundaria de vanguardia que sirva para hacerle frente a los retos de la sociedad actual? Al ser ya el bachillerato obligatorio y al haber opciones tecnológicas en este nivel, ¿debemos seguir manteniendo la secundaria técnica?
Modernizar la secundaria técnica del país y reflexionar si las opciones abiertas y a distancia son la mejor alternativa para ampliar la matrícula con calidad son dos puntos centrales de debate. La Secretaría de Educación Pública (SEP), y en específico, la Subsecretaría de Educación Básica (SEB) ha puesto en marcha distintas iniciativas para tratar de revertir la grave situación en la que se encuentra la secundaria mexicana. Por ejemplo, se diseñó y echó a andar el Programa para el Mejoramiento de Logro Escolar (PEMLE), se formaron grupos académicos nacionales, internacionales e interinstitucionales para discutir las acciones que podrían contribuir al fortalecimiento de la educación secundaria. De hecho, precisamente con esta temática se realizó la semana pasada un congreso internacional en la Ciudad de México con la participación de docentes y funcionarios de todos los estados de la República.
La preocupación de la SEP por mejorar la calidad de la secundaria podría escalar a la sociedad en general si se crearan más espacios de discusión pública sobre el estado que guarda este nivel, se ofreciera información detallada de las consecuencias de retardar el cambio en la secundaria y se persuadiera a los diversos actores políticos y sociales para que se sumen a una verdadera reforma de este nivel. La coyuntura política es óptima.
¿Qué opinan los candidatos presidenciales – y sus posibles secretarios de estado - sobre la problemática de la secundaria mexicana y qué proponen para que los jóvenes de 12 a 14 años amplíen sus oportunidades de adquirir conocimientos, habilidades y destrezas para desenvolverse en un mundo cada vez más complejo? ¿Qué posición ahora asumen los intelectuales que en 2004 se opusieron a la reforma de la secundaria bajo el argumento de que “perderíamos identidad” si no se enseñaba la vida de los aztecas en las asignaturas de Historia? ¿Los medios de comunicación escritos y electrónicos serán capaces de demostrar su compromiso con los jóvenes generando debates sobre la educación secundaria y mostrando la pluralidad de posiciones al respecto? ¿Están los expertos listos para argumentar y tratar así de vencer las visiones sobre ideologizadas en torno a la educación del país?
La responsabilidad es de todos. Abordemos con inteligencia el debate sobre la secundaria mexicana y no permanezcamos indiferentes a la mala calidad que impera en este nivel educativo. Se trata de los jóvenes del país.

E s p a ñ o l
Tipo
2005
2008
General
29.7
34.7
Técnica
31.1
33.7
Telesecundaria
51.1
50.1
Privada
8.1
11.9

Nacional

32.7

35.9
M a t e m á t i c a s
Tipo
2005
2008
General
50.5
50.5
Técnica
52.0
54.0
Telesecundaria
62.1
62.1
Privada
23.7
24.5

Nacional

51.1

51.9
Fuente: Panorama Educativo de México, INEE, México, 2009. 

*Doctor en Política por la Universidad de York, es investigador y académico del INIDE (UIA). E-mail: pedro.flores@uia.mx 

Originalmente publicado en Campus Milenio


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