19 de junio de 2012

La educación inclusiva: una alternativa de cambio ante la desigualdad

Por Erika Castañeda Rivera*

En el mundo globalizado, donde las sociedades y las personas individualmente se encuentran haciendo un esfuerzo por competir, por sobresalir o al menos por tener una vida más digna, no puede ignorarse la situación de desigualdad que permea en las sociedades actúales.
Según algunos estudios, la desigualdad hace referencia a estos dos extremos que, equivocadamente, hemos aprendido a vivir como sociedad, donde unos cuantos tienen de sobra mientras que el resto lucha por oportunidades para subsistir día a día, cuando lo más justo sería que a todos nos correspondiera un poco de lo que está disponible, sin embargo, no es así; la corriente actual tiende a excluir a sectores en condiciones desfavorables. Esta sociedad dividida se ve reflejada en diversas esferas: salud, cultura, política, economía, educación, destacando aquí ésta última como una alternativa de cambio ante esta realidad.
Actualmente, la política educativa no ha encontrado la forma para implementar un sistema que dé oportunidades de educación para todos, que atienda las necesidades de la comunidad escolar atendiendo a los principios de relevancia y pertinencia, que propicie espacios de bienestar integral, que dé una educación de calidad con maestros preparados para afrontar esta sociedad tan desigual.
La mejor vía para hacer frente a la desigualdad es la llamada educación inclusiva, que es aquella transformación de las escuelas para que adquieran las herramientas para atender a una población culturalmente diversa, con diferentes capacidades y proveniente de distintos contextos, contando con los espacios adecuados, personal capacitado para alcanzar la tan anhelada calidad de educación y así brindar oportunidades para todos.
Con ello, la educación pone su granito de arena para combatir y hacerle frente a la sociedad desigual, que margina y excluye a los menos favorecidos.
Finalmente, la política educativa tiene la tarea de considerar recursos suficientes y a nosotros como sociedad nos corresponde facilitar el camino. Habría que empezar por exigir la capacitación y la evaluación educativa para saber en qué se está fallando y corregir el camino. Desde el hogar, inculcar el respeto y estima a la diferencia. Y en lo personal ¿Qué más propones para cambiar la realidad de desigualdad de este país?


* Licenciada en Ciencias de la Comuncación por la Universidad Autónoma de Hidalgo. Actualmente estudia la Maestría en Investigación Educativa (UIA) y colabora en el INIDE de la Ibero. Originalmente publicado en Publimetro (18 de Junio de 2012)

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