9 de agosto de 2012

Crítica al documento de la ANUIES

Por Pedro Flores Crespo*
Gentilmente recibí de parte de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) el documento Inclusión con Responsabilidad Social. Una Nueva Generación de Políticas de Educación Superior en donde la Asociación hace una serie de propuestas para la formulación de políticas en educación superior, ciencia y tecnología. El documento, se dice, es producto del trabajo de un grupo de especialistas convocado por la Secretaría General Ejecutiva de la ANUIES y de las propuestas formuladas por el Consejo Nacional y por las instituciones afiliadas.
Según la ANUIES, sus propuestas representan una “aportación más” a la sociedad y pretenden servir de insumo para la elaboración del programa sectorial en educación de la próxima administración federal (2013-2018). Seguramente, este documento se ampliará y pronto conoceremos una versión extensa y mucho más desarrollada. Con esto en mente, y animado por continuar el debate público sobre la educación de México, deseo exponer algunos comentarios al texto que amablemente recibí.
El documento está dividido en cinco apartados generales. El primero presenta un acertado diagnóstico de la educación superior, el segundo hace una justificación (un tanto alarmista) del “principio rector” de las políticas en este nivel, que es la “inclusión social”. La tercera parte es la más extensa, pues ahí se presentan los diez ejes estratégicos para sustentar la “nueva” generación de políticas en el nivel de educación superior. Estos diez ejes son: nuevo diseño institucional, cobertura, vinculación, evaluación y calidad, carrera académica, innovación, movilidad, internacionalización, financiamiento y seguridad en los campi.
En la cuarta parte del documento se presentan 30 acciones prioritarias, las cuales se desprenden de los diez ejes estratégicos expuestos en la sección anterior. Finalmente, en la quinta sección (Corolario) se afirma que la educación superior “no puede seguir ocupando un lugar secundario en las prioridades del Estado, supeditada a los pactos políticos establecidos que subordinan su objetivo central: el aprendizaje y el desarrollo integral de los estudiantes”.
Coincido plenamente con la ANUIES. No a la grilla, sí al objetivo central de las políticas universitarias que es impulsar el aprendizaje y el desarrollo integral de los estudiantes. En este sentido, celebro que el documento de la ANUIES haya reiterado que la inclusión social no puede concebirse sólo como el “acceso formal” de los jóvenes a la universidad, “sino como el derecho de todo mexicano a una educación de calidad”. Esto significa aprender a indagar, conocer, criticar, imaginar, proponer y tomar parte activa en la construcción de “escenarios” (¿estilos?) de vida promisorios. La universidad, por lo tanto, tiene que servir para ampliar las capacidades de los individuos y su ingreso a ella es sólo un primer —e imprescindible— paso que habrá que asegurar.
En relación con asegurar el ingreso y permanencia a la educación, la ANUIES también propone realizar las reformas legales para que se “establezca el derecho de toda persona en condiciones económicas desfavorables a contar con una beca para cursar estudios de nivel medio superior y superior, siempre que satisfaga los requerimientos de carácter académico”. Con ello, la ANUIES ofrece opciones más precisas para que la obligatoriedad del bachillerato no quede sólo en un buen deseo y para que la ampliación de cobertura en el nivel superior se realice con equidad.
Pese a estos dos aciertos y a otros muchos que se advierten, el documento de la ANUIES presenta algunas fallas y omisiones. Mencionaré al menos tres. La primera es que al concentrarse demasiado en las condiciones legales, institucionales y financieras que requiere el sistema de educación superior para operar, se dejaron de lado temas que ocuparon un lugar central en la agenda de la ANUIES en el pasado: Los enfoques centrados en el aprendizaje y la urgente necesidad de desarrollar enfoques pedagógicos y curriculares pertinentes para los jóvenes de hoy. ¿Seguiremos creando modelos universitarios intensivos y escolarizantes? ¿Son estas opciones de estudio las que verdaderamente cultivan las habilidades y destrezas del profesional y ciudadano del siglo veintiuno?
La segunda falla es de índole conceptual. ¿Qué es la calidad para la ANUIES? En el documento se habla recurrentemente de mejoras y fluctuaciones en ésta, pero no se advierte una forma clara y objetiva de medirla. Si la calidad es un “componente inseparable” de la “responsabilidad social”, no sería inútil reconocer que hacen también falta indicadores objetivos y confiables para estimarla. De lo contrario, se seguirán colando rudimentarios parámetros en la valoración de la función universitaria – léase rankings o imaginarios de prestigio históricamente heredados.
Relacionada con la falta de una noción de calidad, la tercera y última falla que advierto en el documento de la ANUIES es que el atributo de pertinencia se deja a expensas de lo que hagan las universidades hacia afuera de su entorno, por eso se le menciona recurrentemente en el “eje estratégico” de vinculación. Sin embargo, las comunidades universitarias tenemos la responsabilidad de adecuar nuestros recursos y prácticas a las condiciones de vida del estudiante que atendemos con el ánimo de responder a sus necesidades y potenciar su aprendizaje. Pertinencia y relevancia no son sinónimos. Habrá que considerar más seriamente las racionalidades del joven estudiante en los diseños de política para ofrecer una educación pertinente.
Querer emprender una “nueva generación” de políticas de educación superior es un propósito que alienta y que a muchos de nosotros conviene. Por ello, sigamos discutiendo abiertamente las propuestas de los distintos actores políticos y sociales. El cambio de política no posee un sentido unívoco.

*Pedro Flores Crespo es doctor en Política por la Universidad de York, es investigador y académico del  Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (UIA). E-mail: pedro.flores@uia.mx. Síguelo en Twitter: @flores_crespo
Originalmente publicado en Campus Milenio.

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