27 de agosto de 2012

Educación no ha garantizado igualdad social: Martín Carnoy

Por Héctor Rojas*

El sistema educativo nacional por si mismo no puede resolver los problemas de desarrollo ni de movilidad social, si éste no va acompañado de un conjunto de políticas públicas -en salud como en alimentación, por ejemplo- no se logrará combatir la desigualdad, lo que significa mantener en las mismas condiciones de vida a los sectores marginados de la sociedad, aseguró en conferencia magistral Martín Carnoy, profesor-investigador del Programa de Educación Internacional y Corporativa en la Universidad de Stanford.
Dictada en la Cátedra Pablo Latapí, en la Universidad Iberoamericana (UIA) de León, Carnoy dio una repaso muy polémico de cuales son las deficiencias  y retos de la educación en México.
En entrevista con Educación a DebateSylvia Schmelkes, investigadora del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (INIDE) de la UIA, aseguró que la conferencia fue controversial, “muy polémica”, pues dijo “estamos acostumbrados a decir que la educación es el mecanismo igualador por excelencia”, no obstante, Carnoy sustento que esto era falso.
Según la tesis de Carnoy, la educación por sí sola, no puede acotar las brechas de desigualdad entre distintos sectores, de este modo, cuando se obtenga el bachillerato universal por ejemplo, después del año 2022, los conocimientos requeridos por el mercado van a distar aún mas de la preparación académica de un bachiller.
Aún hoy en día, en el nivel medio superior se pueden ver claras desigualdades entre las distintas modalidades del bachillerato, entre las que destaca el profesional técnico como uno de los sistemas más desfavorecidos, frente al bachillerato general y el tecnológico, en cuanto a calidad educativa.
Los sectores favorecidos por el contrario, van a acceder a la educación no sólo superior sino a posgrados, dejando intacta la distancia de desigualdad entre ambos sectores, puntualizó Schmelkes al destacar los planteamientos de la Cátedra de Pablo Latapí.
Esta idea coincide el ex director del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), Felipe Martínez Rizo, al señalar que en el trabajo de Latapí, queda asentado como “la desigualdad económica de la sociedad seguirá influyendo en la desigualdad educativa, la cual, a su vez, cerrará el círculo vicioso determinando una ulterior desigualdad en la capacidad de ingresos de la siguiente generación”.
Lo que se plantea es que el crecimiento del nivel educativo de las sociedades no implica que disminuya la desigualdad social de las mismas; por ello, lo que se requiere es impulsar al sector desde una perspectiva, integral y holística, refirió Sylvia Schmelkes.
De este modo se plantea que el mercado laboral de la sociedad del conocimiento “premia” ciertas habilidades, las cuales están relacionadas fundamentalmente con manejar tecnologías; y dichas habilidades son adquiridas en su mayoría por una población que “de por sí ya viene de una elite”, aseguró Schmelkes.
Pero si de sociedad del conocimiento se trata, una de las paradojas que se presentan en nuestro país, es que el diseño de las políticas públicas no responde a la planeación informada a través de los resultados derivados de la investigación, como en el sector educativo, reconoció la académica de la UIA.
De este modo, si se contemplarán los evidencias que se tienen sobre la investigación en Educación Inicial, se invertiría más al respecto.  Hasta 2008 la Secretaría de Educación Pública (SEP) tenía documentado que “sólo 5 por ciento de la población infantil de 0 a 3 años de edad es atendida en los Centros de Desarrollo Infantil (CENDI)”.
No obstante, las investigaciones han demostrado que los primeros años de vida de las personas (0 a 3 años), son los más importantes en el desarrollo de los individuos a lo largo de su vida profesional, personal, social y académica.
“Un reo en el estado California, cuesta lo mismo que un estudiante en Harvard”, planteó Martín Carnoy en su conferencia; entonces si la investigación ha evidenciado que la educación inicial aleja a los individuos de comportamientos delictivos, porque mejor no invertir en educación, planteó Schmelkes.
La memoria de la tercera edición de la Cátedra Pablo Latapí, organizado por el Sistema de Universidades Jesuitas, podrá ser consultado en su página de internet como en la del INIDE, en los próximos días.


* Derechos Reservados. Originalmente publicado en Educación a Debate.
Sylvia Schmelkes del Valle es Socióloga y Maestra en Investigación Educativa (Universidad Iberoamericana - Ciudad de México) Actualmente es Directora del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación de la UIA.

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