27 de agosto de 2012

Rename: información, interés nacional y responsabilidad pública

Por Pedro Flores Crespo*
El pasado 8 de agosto, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía dio a conocer el Acuerdo por medio del cual se determinó que la información presentada en el Registro Nacional de Alumnos, Maestros y Escuelas (RENAME), sea de “interés nacional”. ¿Qué significa esto? Primeramente habrá que decir que el RENAME representa un esfuerzo notable del actual gobierno por sistematizar, integrar y difundir datos sobre la escuela (infraestructura, datos de su contexto, programas que mantiene), estudiantes (identidad, promedio, logro académico, inscripción a programas federales) y de lo que actualmente es un “hoyo negro” para la sociedad mexicana: la situación de los y las maestras de educación básica. En el rubro de profesores, el RENAME tendrá que presentar rasgos de su identidad, su perfil profesional y académico y sobre todo, datos relativos a su desempeño y situación laboral (función que desempeña, horario).
 Que la información presentada por el RENAME sea de “interés nacional” significa cumplir con los cuatro criterios emanados de la Ley del Sistema Nacional de Información Estadística y Geográfica. Primero, que se trate de “grupos de datos” en temas como educación u otro que apruebe el Consejo Consultivo Nacional del Sistema Nacional de Información Estadística y Geográfica. Segundo, que “resulte necesaria para sustentar el diseño y la evaluación de las políticas públicas de alcance nacional”. El tercer criterio es que se genere de manera regular y periódica y el cuarto, que se elabore con base en una “metodología científica sustentada”.
El RENAME es un acierto dentro un sistema educativo que fue históricamente construido bajo un régimen político autoritario y por consiguiente, cerrado y opaco. No está mal recordar que hace sólo 17 años se ocultaban los resultados de pruebas de aprendizaje de los estudiantes. Ahora, esto ya no es una práctica fácilmente justificable. El cambio de régimen ayudó para revertir tales prácticas, así como la presión de la prensa, la labor de los académicos, la movilización de las organizaciones civiles, la visión de algunos funcionarios públicos y sobre todo, la consciencia de algunos ciudadanos de que sí es posible cambiar las cosas por medio de la acción propia.
En exclusiva para Campus Milenio, Héctor Robles, director de indicadores educativos del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), asegura que el RENAME tiene varias ventajas. Una de ellas es que permitirá responder a preguntas específicas tales como en dónde continúan sus estudios los jóvenes que asistieron a opciones escolares menos favorecidas. Es decir, se podrán realizar estudios longitudinales ya que se la asignará a los estudiantes una clave de identificación única. Otra ventaja que observa Robles es la participación del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) en estos procesos, lo que podrá reforzar la “institucionalización” de registros de información de este tipo en el sector educativo. Entre las desventajas que hace notar el funcionario del INEE es que integrar la información en un registro de tal complejidad y magnitud llevará tiempo, pero, recapacita, lo importante es que ya se empezó.
Diseñar un sistema de información como el RENAME implica una capacidad técnica sobresaliente, que en México claramente existe, pero esto no basta. La generación y difusión de información confiable sobre el sistema educativo mexicano es un asunto de alta política y aquí advierto varios riesgos que entre todos hay que enfrentar. Si la escuela hará el registro de información en el RENAME, ¿quién se asegurará que el vaciado de información sea confiable? ¿Recibirán los directores de las primarias y secundarias mexicanas alguna presión para no dar a conocer información concerniente al salario de todos los maestros? ¿Usted cree que les conviene a los gobernadores de los estados reportar de manera fidedigna información relativa a las plazas que se liberarán por muerte o jubilación, así como el monto que reciben de la federación para pagar la nómina? Ante la apertura de información que se avecina, es muy probable que reaparecerán los políticos y “líderes” sindicales que se opondrán a la transparencia en general y al RENAME en particular bajo el argumento de que “la SEP expone al maestro a la delincuencia por dar a conocer su salario”.
Generar y difundir estadística educativa confiable es una responsabilidad compartida que no deberíamos eludir. El INEE y los académicos, por ejemplo, serán clave en validar la calidad de información que se reporte en el RENAME. De hecho, el INEE ya está trabajando en ello, lo cual muestra de que sí “tiene dientes” para mejorar las cosas en el ámbito educativo. Igualmente, los periodistas tomarán un papel destacado si saben identificar, en el registro, elementos clave de la problemática de la educación que vayan más allá del morbo. El padre de familia tampoco estará exento de responsabilidades si sabe detectar que en la escuela de su hija/o los maestros reciben altos salarios y la calidad educativa no mejora. Hagamos, entre todos, que la información sea un insumo de calidad para la toma de decisiones y la formulación de políticas educativas más efectivas.

*Pedro Flores Crespo es doctor en Política por la Universidad de York, es investigador y académico del  Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (UIA). E-mail: pedro.flores@uia.mx. Síguelo en Twitter: @flores_crespo
Originalmente publicado en Campus Milenio.

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