24 de septiembre de 2012

Educación, reforma inacabada

Por Ericka Pedrero*

Autoridades y especialistas proponen al gobierno entrante un nuevo ajuste al sector para privilegiar la calidad de la enseñanza.

A casi 20 años de la reforma a la Ley General de Educación de 1993, los nuevos planes de estudio y la descentralización del sector si bien plantearon transformaciones profundas al sector, en la práctica tuvieron alcances limitados, coinciden especialistas de la UNAM y de la Universidad Iberoamericana.
Dicha reforma, publicada en el Diario Oficial de la Federación en julio de 1993, se propuso un año antes, en la firma del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica y Normal, entre la Secretaría de Educación Pública (SEP) y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) -cuya dirigencia fue asumida tres años antes por parte de Elba Esther Gordillo-.
La reforma planteó la actualización del sistema educativo sobre cuatro ejes principales: descentralizar la enseñanza básica, la renovación curricular, mejorar la preparación del magisterio y mayor participación social en la educación.
La descentralización de la educación, con la que se pretendía lograr una mayor cobertura y mejor calidad educativa se logró parcialmente, indicó Sylvia Schmelkes Del Valle, directora del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (Inide) de la Universidad Iberoamericana.
Explicó en entrevista que la mayoría de las entidades coexisten dos sistemas educativos, el federal y el estatal, y bajo este esquema los gobiernos locales sólo toman decisiones en acciones administrativas, como la ubicación de escuelas, la contratación de los maestros -a pesar del concurso de plazas a nivel federal- y “resolver los problemas cotidianos”.
Por el contrario, las modificaciones a los planes de estudio y métodos de enseñanza están negadas a los estados y los pocos que tienen la oportunidad de realizar un cambio deben someterlo a la aprobación de la Federación, por lo que “es una descentralización que a 20 años de distancia la vemos como insatisfactoria”.
Asimismo, dijo que “la reforma curricular de 1993 ha sido una de las más congruentes, más profundas, desde el punto de vista de los contenidos, desgraciadamente no en la operación del sistema (…) sí hay evidencias de que ha cambiado en 20 años, pero con mucha lentitud e insatisfactoriamente”.
Roberto Rodríguez, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), comentó que esta reforma publicada durante la administración del ex presidente Carlos Salinas tuvo avances importantes, por ejemplo, cada entidad ya cuenta con su ley estatal de educación, pero la repartición de los recursos ha entorpecido el avance.
“Los avances se han visto sesgados por la repartición de los recursos, los estados siguen dependiendo del centro económicamente y mientras este sistema no se modifique va a seguir resultando complicado”; además, a pesar de que cada entidad tiene su ley educativa los planes de estudio siguen siendo centralizados, no obedecen a las necesidades de cada región, puntualizó.
Sin embargo, la descentralización también tiene sus consecuencias, ya que un problema educativo derivó en conflictos de intereses, como ocurre en diversas entidades del sureste del país, como Oaxaca, Guerrero, Chiapas e incluso Michoacán y Zacatecas, indicó al referirse a los movimientos de los maestros disidentes.
Aunado a lo anterior, dijo, “la reforma del 93 fue dirigida a la educación básica, pero la educación básica no lo es todo, los niveles media superior y superior quedaron desprotegidos y sus posibilidades a nivel federal quedaron ligadas a lo que cada entidad pudiera hacer por su parte”.
Apenas la semana el secretario de Educación, José Ángel Córdova y Emilio Zebadúa, presidente de la fundación SNTE, expusieron que es necesaria una nueva reforma que considere no sólo la cobertura, sino la calidad de la enseñanza, que se base en una educación bilingüe (inglés-español) y en la que se ocupen las nuevas tecnologías con mayor eficacia.
Ante esta propuesta los académicos de la UNAM y de la Iberoamericana coincidieron en que además de una nueva modificación a la Ley General de Educación se deben concluir los objetivos planteados en 1993 y planear a mediano y largo plazo, ya que “las reformas que tienen que llegar a la aula son procesos muy largos, incluso hay investigadores que dicen que tardan alrededor de 20 años en entrar”, afirmó Schmelkes Del Valle.
A consideración de la investigadora, la educación bilingüe que propusieron las autoridades educativas el jueves pasado durante La Cumbre de la Comunicación2012, se debía haber planteado desde la reforma de 1993, ya que un año después, en 1994, México y Estados Unidos firmaron un Tratado de Libre Comercio con la intención de romper las barreras internacionales, económicas e incluso sociales.
Por otra parte, Zebadúa González, aseveró que hasta el momento la Alianza por la Calidad Educativa –firmada entre la SEP y el SNTE en 2008 y que es continuidad de la reforma de 1993- no se ha cumplido, ya que “no se ha establecido una verdadera coordinación entre los 33 sistemas educativos o en otras palabras, entre las entidades de la República, sus autoridades y el gobierno federal (…) y segundo, no se ha hecho una política integral de reforma educativa”. 
“No se ha invertido en infraestructura para formar en inglés a los maestros y a los alumnos, no se ha modernizado la burocracia de la SEP, o de las secretarías de educación de los estados”, lamentó en entrevista, al término de la Cumbre. 
El reto ahora no es sólo educar mejor a los jóvenes del futuro, sino darles la seguridad de obtener un empleo, “eso requiere un acuerdo multisectorial, la educación por sí misma no puede resolver el problema de los ninis -que actualmente son más de siete millones 800 mil en el país-, lo único que puede hacer es preparar mejor a los muchachos, que tengan más conocimiento, más competencias”, precisó Rodríguez Gómez, y aseguró que “la educación por sí misma no genera los empleos”, éstos se crean en el sector productivo, las empresas y el gobierno, subrayó.

Línea del tiempo
  • 1921 se crea la SEP
  • 1921-1940 se otorga al gobierno federal la totalidad de los sistemas educativos
  • 1934 se reforma la ley y se hace obligatoria la educación primaria
  • 1943 se unifican todas las organizaciones del gremio en un sólo sindicato
  • 1973 la Ley Federal de Educación -como se llamaba anteriormente- refuerza a la SEP con la centralización de las decisiones sobre el currículo, la elaboración y distribución de libros y materiales educativos, la planeación y programación de espacios educativos y la contratación del personal
  • 1992  se firmó el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica y Normal (ANMEB), en el que se establecía la reforma de 1993
  • 1993 se publica en el DOF la reforma, en la que se establece su descentralización y modificación de los planes de estudio y métodos de enseñanza
  • 1993 se hace obligatoria la secundaria
  • 2008 se firma la Alianza por la Calidad de la Educación entre la SEP y el SNTE
  • 2012 entra en vigor la obligatoriedad de la educación media superior



Derechos Reservados. Originalmente publicado en Diario 24 Horas. Síguelos en Twitter: @diario24horas
Sylvia Schmelkes del Valle es Socióloga y Maestra en Investigación Educativa (Universidad Iberoamericana - Ciudad de México). Actualmente es Directora del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación de la UIA.

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