27 de septiembre de 2012

Maestros, a la escuela


Por Mariana Dávila*

Los buenos educadores en la ciudad son el motor de su transformación, pero el 30% no recibe las actualizaciones docentes de las que depende la calidad de lo que enseñan. Los maestros deben permanecer en formación constante.

Ya sabemos que el panorama actual de la educación no es prometedor. El último informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) señaló que sólo el 47% de los estudiantes se gradúan del bachillerato y el 20% del nivel superior. También reveló que México es el tercer país en el mundo con más jóvenes que no estudian ni trabajan (24%).
No es cuestión de presupuesto, México es el país de la OCDE que más dinero destina a educación (alrededor del 6% del PIB), pero de acuerdo con Blanca Heredia, exdirectora de la OCDE en México, “el capital es invertido mayormente en mejoras en infraestructura y no en la calidad de la educación como tal”. El Dr. Carlos Muñoz, investigador emérito del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (INIDE) establece que “muchos de los programas implementados no responden a las necesidades y posibilidades de los distintos sectores sociales. Por ejemplo, el otorgamiento de becas funciona en términos de cobertura, pero no garantiza una educación culturalmente pertinente. Asimismo, los proyectos que incorporan las nuevas tecnologías al proceso educativo, como Enciclomedia, carecen del entrenamiento adecuado del cuerpo docente.”
Según datos del INEGI, en el 2011 sólo el 52% de los maestros contaban con estudios de licenciatura. En este año, de los 234 mil 803 de nivel básico sólo 69 mil 290 acudieron a realizar la prueba de Evaluación Universal implementada por la Secretaria de Educación Pública (SEP). Sin indicadores no se puede conocer el desempeño de los maestros.
Hay profesores que no han tenido una actualización docente desde hace más de 20 años. De acuerdo con el ex secretario de Educación del D.F., Mario Delgado, en el 2011 60% de los maestros no contaban con una conexión a internet propia y el 42% ni siquiera tenía una computadora en casa. Las nuevas tecnologías de la información son fundamentales para crear un capital de conocimiento que impulse a México en la competencia internacional y muchos de nuestros docentes son analfabetas tecnológicos. La rectora de la Universidad Pedagógica Nacional, Sylvia Ortega, sostiene que en un mundo globalizado es de vital importancia que las autoridades educativas instruyan al cuerpo académico en el uso de las tecnologías.
Ya sabemos que el panorama actual de la educación no es prometedor. México es el tercer país en el mundo con más jóvenes que no estudian ni trabajan (24%).
El Distrito Federal es la entidad que menos invierte en la profesionalización de sus docentes. Esto sucede porque en la capital la educación está centralizada, lo que significa que mientras que en el resto de los estados hay dos presupuestos destinados a la educación: el de la SEP-SNTE (con quienes se negocia el sueldo) y el de la Secretaría de Educación del gobierno estatal de turno (el cual otorga aguinaldos, pago de vacaciones y bonos de productividad), en el D.F. sólo se recibe el primero. Por ello, el monto asignado para este rubro siempre se queda corto.
El presidente de la Fundación Mídete, Xiuh Tenorio, y el director general de la organización ciudadana Mexicanos Primero, David Calderón, proponen una serie de acciones para erradicar el problema. En primer lugar, establecen que se debe censar a los maestros para tener un registro de su formación, lo que a su vez serviría para determinar dónde están los mejores y así equilibrar su ubicación en las escuelas.
Para motivarlos sugieren incentivarlos con reconocimientos públicos y bonificaciones económicas vinculadas a los resultados mostrados en pruebas como ENLACE. Asimismo, consideran que se debe promover la participación de los padres de familia para aumentar el nivel de exigencia y nombrar a los directores por sus méritos académicos y no por su antigüedad o sus vínculos con los líderes del Sindica Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). Hay que abrir espacios de experimentación para formar un nuevo tipo de maestros y para hacer atractiva la profesión.
Hay que voltear a ver a otras ciudades que han transformado su calidad educativa para fijarnos también una meta. Shanghái mejoró radicalmente la calidad de la educación implementando una rotación de directores y maestros bajo una perspectiva de mérito. Para que un maestro aspire a ser director tiene que pasar antes dos años en una escuela con peores rendimientos que la propia y demostrar que puede revertir la tendencia. En 20 años, la ciudad china logró pasar de tener una mitad de analfabetos a tener el primer lugar de lectura en la última prueba pisa.


* Derechos Reservados. Originalmente publicado en Animal Político

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