22 de noviembre de 2012

Cómo y desde dónde se configuran las políticas educativas

Por Pedro Flores Crespo*

Hace más de diez años, Pablo Latapí Sarre escribió un artículo en donde cuestionaba al gobierno de Vicente Fox (2001-2006) por pensar que la pobreza – y otros problemas, como el levantamiento armado en Chiapas - podía resolverse si se abocaba a dar resultados; a emprender la acción sin tomar seriamente en cuenta las discusiones teóricas que existían sobre pobreza y desigualdad. Para Latapí, el “flanco débil” del gobierno foxista fue privilegiar el pragmatismo en asuntos que requerían – y requieren - no sólo acciones concretas, sino también una reflexión analítica profunda.
Si bien no podemos ser presas de las teorías (o ideologías) para actuar, tampoco podemos omitir que la acción o las políticas públicas parten de referentes (epistemologías) previamente reconocidos, explícita o implícitamente, por los gobiernos. Analizar y discutir estos referentes es uno de los objetivos de la Red Latinoamericana de Estudios Epistemológicos en Política Educativa (RELEPE). Esta red adopta un enfoque original para analizar la política educativa pues centra su atención en saber cómo se produce el conocimiento en este campo de estudio, cómo se ha construido históricamente en cada país y cómo podemos hacer que los distintos enfoques epistemológicos se relacionan con la realidad, es decir, cómo el pragmatismo de un gobierno como el foxista, por ejemplo, pudo haber sido utilizado para configurar políticas sociales orientadas a reducir la pobreza y la desigualdad.
Como puede verse, hablar de la epistemología de la política educativa - por más rimbombante que parezca - es un tema de estudio que todo estudiante o académico puede abordar con relativa facilidad. La RELEPE, a mi juicio, ha tenido el mérito de poner sobre la superficie un tema que inevitablemente está presente en los procesos de política, pero que no es advertido y analizado de manera explícita. La forma en cómo construimos conocimiento en el campo de la política educativa toma visibilidad gracias al trabajo que esta red desea impulsar.
La RELEPE organizó las primeras jornadas latinoamericanas de estudios epistemológicos en política educativa el 15 y 16 de noviembre en la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF) de Argentina. Ahí destacaron por lo menos tres puntos. El primero fue la introducción de un punto de inflexión en la manera de analizar las políticas educativas de nuestra región. Esto se explica por la original perspectiva adoptada por la RELEPE y quizás también por el relevo generacional de investigadores, muchos de ellos jóvenes y académicamente formados fuera de los países de origen.
En segundo lugar, se puso de manifiesto que la discusión sobre las epistemologías de la política educativa es un campo amplio de estudio; por lo tanto, habría que incluir en los próximos encuentros a otros actores que no sólo provengan de la rama académica, sino también de la política y de la escolar (maestros, sobre todo). Asimismo, se recomendó incluir debates sobre temas que parecen claves para hacer florecer este campo como la construcción de la realidad en cada país latinoamericano, así como las variantes metodológicas.
Tercero. Aunque se hizo énfasis en ciertas perspectivas comunes y muy populares en América Latina (e.g. emancipación, marxismo, “colonialidad del saber”, teoría crítica), las jornadas en particular y la RELEPE en general parecieron más proclives a tener una posición plural y amplia. De hecho, hubo un panel de expertos latinoamericanos que hablaron sobre cómo se estudia la política educativa de nuestra región desde Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia. Este panel constituyó una gran oportunidad para pensarse desde “afuera” y, en mi caso, me sirvió para reflexionar por qué se reproducen ciertas modas o se privilegian autores en las formas de analizar las políticas educativas de países como México. La escuela estructuralista y reproduccionista francesa sigue prevaleciendo no sólo en México, sino en los otros países de la región. ¿Por qué? Habrá que investigar.
También se quiso llamar la atención en la necesidad de revisar y discutir los modelos (epistemológicos) binarios, es decir aquellos que construyen conocimiento a partir de los opuestos tales como el dialectismo, dualismo, dicotomismo y maniqueísmo. El maniqueísmo aterriza recurrentemente en el campo de la política comparada y más específico, en una de sus ramas: la transferencia de política o el policy transfer. El maniqueísmo, asienta Marcos Barrera, se deriva de un modelo epistemológico “original” que es el esoterismo, el cual postula que el conocimiento es producto de condiciones ajenas a la humana. ¿Suena esto raro? No tanto. ¿Cuántas veces no ha escuchado usted decir a algún intelectual, político, académico o actor social – disidente, sobre todo -, que la política educativa de México la dicta el Banco Mundial, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) o alguna otra fuerza del más allá? Si lo escucha, piense que detrás de su forma de concebir la realidad hay una posición determinada que refiere a una epistemología. Ve que no es tan difícil entrar a este campo de estudio; visite entonces www.relepe.org y suscríbase.


* Doctor en Política por la Universidad de York, es investigador y académico del  Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (UIA): pedro.flores@uia.mx. Síguelo en Twitter: @flores_crespo. Originalmente publicado en Campus Milenio.

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