15 de noviembre de 2012

Discutir la educación: Tierra de diálogos y Sin filtro

Por Pedro Flores Crespo*

Apenas la semana pasada comentaba que el tema educativo era parte de un creciente movimiento de información y opinión pública y en pocos días, fui testigo de la realización de dos programas de televisión que pusieron a la educación en el centro del debate. Estos programas son: Tierra de diálogos y Sin filtro. El primero es un programa producido por el Canal 30.1, el cual se puede ver en formato digital en el Distrito Federal y en canales análogos abiertos en algunas otras zonas del país. Tierra de diálogos, aún no sale al aire. Será a mediados de noviembre que empezará transmisiones y el capítulo dedicado a la educación tardará uno o dos meses en ser visto.
En el caso de Sin filtro, como muchos sabemos, es un programa en donde algunos de sus participantes estuvieron ligados al grupo #YoSoy132, el cual se desprendió del ejemplar movimiento Más de 131, que tuvo su origen en la Universidad Iberoamericana a raíz de la visita del entonces candidato a la presidencia, Enrique Peña Nieto. Sin filtro es transmitido por Foro TV, un canal de Televisa y en su segunda edición (04/10/12), centró su atención en la educación del país.
¿Qué comparten Canal 30.1 y Televisa? La crítica. El primero por haber sido creado mediante una iniciativa gubernamental y la segunda por ser una empresa rica con contenidos pobres. Además, la puesta en marcha de un programa con ex miembros del #YoSoy132 levantó sospechas de “cooptación” por parte de la empresa comercial de medios. No voy a meterme aquí en esta polémica, mas bien, quisiera comentar los contenidos de ambos programas y opinar sobre su calidad.
Aún cuando los televidentes tienen la última palabra para juzgar el programa Tierra de diálogos, fue interesante que los organizadores del programa nos pidieran a los participantes tocar el tema educativo desde el ángulo del discurso, desde la “palabra educación”. ¿Hay abusos del discurso educativo? ¿Todos sabemos de educación como para poder hablar de ella con razón y fundamento? ¿Qué creencias —e intereses— escondemos los actores detrás de nuestras expresiones relacionadas con el sistema educativo nacional? Hasta donde recuerdo, esta perspectiva de análisis no es común en los medios de comunicación y me parece alentador que un programa de televisión se haya dado cuenta de este vacío.
Mi opinión ahí fue que los “discursos” no pueden ser constructores de la realidad ni tienen por qué convertirse en verdad unívoca. Todo lo que los distintos actores sociales y políticos expresamos en los medios requiere confrontación, análisis y fundamento. Si carecemos de evidencias sólidas, estaremos más expuestos a creer que la pobreza económica impide irremediablemente a los niños aprender, que una organización civil quiere privatizar las escuelas cuando otros son los que se sienten sus dueños, que si no hay más dinero y prebendas habrá “caos social” o que los maestros son seres humanos más indefensos que los infantes a los que diariamente tratan de educar.
A partir de esta discusión, se habló de la “responsabilidad” de los medios de construir sus mensajes con información científica, algo que otros países ya realizan. La coalición entre investigadores y periodistas es clave para poder generar debates públicos mucho más informados que en última instancia, enriquezcan y orienten mejor el cambio de políticas.
Sobre la responsabilidad que tienen los medios de comunicación de utilizar información y evidencia científica para construir y presentar sus mensajes, el programa Sin filtro sentó, a mi juicio, un mal precedente en su capítulo dedicado a la educación. En sus inicios, se dijo que este programa de Televisa presentaría la opinión de jóvenes universitarios, “independientes, críticos” y que sólo ellos marcarían la línea editorial. Tal característica parece que ha resultado contraproducente. A pesar de haber tenido como invitada a una egresada de la carrera de pedagogía de la Universidad Nacional Autónoma de México y actualmente, asistente de investigación educativa en la Ibero, los conductores de Sin filtro casi no la dejaron hablar y apoyaron sus opiniones en clichés y observaciones sin fundamento empírico o teórico. Por ejemplo, dijeron: “mientras Brasil forma técnicos, México abogados”, en el sexenio “no se trabajó suficiente”, “calidad educativa es igual a capital humano”, ”Josefina Vázquez Mota firmó la Alianza por la Calidad de la Educación”.
Y aún más grave fue que al momento en que una participante preguntó a los panelistas por qué asumían que a los padres de familia no les importaba la educación de sus hijos. En ese momento, uno de los jóvenes presuroso respondió: Porque abusan de sus hijas…Cuando tienes un asentamiento rural en donde tú vives en una casa de dos por dos; no tienes las condiciones para tú tener a tus dos hijos a tu esposa y tienes una letrina que esta ahí, y tienes que dormir [con más gente]; esto se presta muchas veces a que las condiciones mismas te determinen a que tiendas a tener ciertas perversiones y ciertos abusos de autoridad. Es cierto que ante esta opinión, el conductor del programa reaccionó para decirle al joven que su supuesto del incesto no tenía fundamento, sin embargo, ahí quedó el mensaje y la confusión avanzó, no así el debate razonado.
Los jóvenes de Sin filtro pisaron, como comenté con un colega especialista en comunicación, un terreno común cuando se habló de educación. Es claro que a este programa le hace falta una línea editorial innovadora, de debate razonado, pues lo que se exhibió el domingo 4 de noviembre no tiene relación alguna con la imaginación y altura de miras que dejó ver la juventud a partir del movimiento Más de 131.

* Doctor en Política por la Universidad de York, es investigador y académico del  Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (UIA): pedro.flores@uia.mx. Síguelo en Twitter: @flores_crespo. Originalmente publicado en Campus Milenio.

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