4 de enero de 2013

Critican eficacia de apoyo para escuelas marginadas

Lilian Hernández*

El Programa Apoyo a la Gestión Escolar (AGE), que otorga recursos a las escuelas de educación básica con mayor grado de marginación y rezago educativo, no se traduce en mayor aprovechamiento académico de los alumnos. Un estudio elaborado por el investigador de la Universidad Iberoamericana Carlos Muñoz Izquierdo señala que ese programa federal que destina recursos como una acción compensatoria para sacar del rezago a alumnos, sobre todo indígenas, no muestra mejora de los aprendizajes de manera general.
Su impacto favorable sólo se percibe cuando opera en sinergia con otras acciones educativas o cuando esos recursos se duplican, porque hay una mayor participación de los padres de familia en buscar un mejor desempeño escolar de sus hijos.
El análisis sobre la efectividad del programa se realizó en Chiapas, Puebla, Yucatán y Veracruz; donde se seleccionaron a las escuelas con mayor marginación en zonas rurales e indígenas.
En total fueron 250 escuelas en las que se estudió cómo impactaba el rendimiento académico de los alumnos con la entrega de esos recursos económicos de AGE. Después se hizo una comparación entre 125 planteles que recibieron un monto similar más bajo que el de otras 125 escuelas, donde recibieron un importe equivalente al doble de las anteriores.
El análisis de los resultados obtenidos desde 2007 mostró que el doble de recursos que se otorgan al Apoyo a la Gestión Escolar tiene un impacto positivo en los resultados de aprendizaje, reflejados en la Evaluación Nacional de Logro Académico en Centros Escolares (ENLACE).
Al comparar los resultados de esa prueba entre las escuelas con doble monto de las que recibieron la cantidad más baja, el estudio de la Ibero a cargo de Muñoz Izquierdo detectó que tanto en español como en matemáticas tuvieron mejores resultados los alumnos de las primeras en el transcurso de tres años.
Además se encontró que la deserción escolar disminuyó en el promedio general de las escuelas con más apoyo económico, y que desde el punto de vista de los docentes, la participación de los padres aumentó “significativamente” en las actividades escolares y en apoyo a sus propios hijos.
Otros indicadores sobre la efectividad del programa educativo revelaron que en los planteles con más recursos hubo un aumento de las expectativas de los padres sobre la escolaridad de sus hijos y que, de acuerdo con los alumnos, se mejoraron sus hábitos de estudio.
“También es posible observar, en la totalidad de los casos, un incremento de la participación de todos los actores que intervienen en la escuela, que son padres, docentes y directores, en la elaboración de los planes de mejora y en la ejecución de las acciones con recursos del Programa AGE durante el ciclo escolar”, concluye el análisis realizado por el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación de la Ibero.
Luego de la comparación entre las escuelas con más y menos recursos otorgados a través de ese programa, el análisis también concluyó que la mayor participación de los padres de familia en el mantenimiento de los centros educativos y en las actividades académicas de sus hijos mejora el desempeño de los alumnos, pues en las escuelas que recibieron el doble de presupuesto se pudieron comprobar mejores aprendizajes reflejados en la prueba ENLACE.
Con base en ello, el análisis sugiere que “aumentar el monto de recursos del AGE puede contribuir a cambiar sustancialmente los resultados académicos que en la actualidad obtienen los estudiantes de las escuelas con mayor rezago educativo”.

® Derechos Reservados. Originalmente publicado en Excelsior
Carlos Muñoz Izquierdo es Licenciado en Economía por el ITAM y doctor honoris causa por  la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México. Es investigador emérito y fundador del INIDE de la UIA.

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