25 de enero de 2013

¿Del ogro filantrópico al pedagogo democrático? La participación ciudadana en la escuela (segunda parte)

Por Pedro Flores Crespo*

La función del Estado mexicano para impulsar la democracia sigue a prueba. Pareciera que la alternancia partidista, la creación de nuevas instituciones, la pluralidad y el relevo generacional en la burocracia oficial no han sido suficientes para propiciar el surgimiento de movimientos ciudadanos amplios, razonados y efectivos. Esto no quiere decir que la sociedad no se organice. En los últimos meses hemos visto casos muy peculiares de acción social. Ante la ineficiencia de las autoridades de brindar seguridad pública, pobladores de los barrios de Xochimilco y Texcoco amenazaron con hacerse “justicia” por su propia mano linchando a los delincuentes que actúen en esas zonas. ¿Y quién no recuerda la experiencia de Nueva Jerusalén? Ahí, un grupo de fanáticos religiosos impidió la reconstrucción de una escuela en el municipio de Turicato, Michoacán bajo el argumento de haber recibido órdenes de la virgen. La educación laica, dijeron, es “cosa del diablo”.
Como vemos, hay gente que se organiza y actúa (a su manera) sobre los asuntos públicos. Lo cuestionable en los casos de Michoacán, Xochimilco y Texcoco es, por un lado, las bases y creencias que originaron la movilización y por otro, el vacío de autoridad y la ineficiencia de los gobiernos municipales, estatales y federal. Este último punto lo ilustra nítidamente un comerciante de la zona de Xochimilco al decir que ya no aguantaban los robos y saqueos a los negocios de la zona, por lo tanto, fue “más barato” organizarse que contratar seguridad privada, misma que, dijo, las autoridades debían darle (Reforma, 6/01/13 nota de Atempa y Hernández).
En los casos arriba expuestos, el vacío del Estado —como conjunto de instituciones abocadas a organizar la vida pública —es evidente. ¿Qué pasaría si se canalizara la fuerza de participación de la gente de Xochimilco con programas de seguridad delegacionales bien diseñados? Si en lugar de estar ausente, el Estado quisiera educar a los ciudadanos para la modernidad, ¿qué sociedad construiríamos? ¿Querrá el Partido Revolucionario Institucional (PRI), así como el gobierno de Enrique Peña Nieto (EPN) desterrar el patrimonialismo, las actitudes cortesanas, el paternalismo, clientelismo y corporativismo (rostros del ogro filantrópico) para dar paso a un Estado que promueva y cultive las capacidades necesarias para consolidar y vivir plenamente la democracia? En este sentido, vale la pena preguntar si el actual gobierno hará algo distinto que sus antecesores para impulsar de manera efectiva la participación social en la escuela y en la configuración de las políticas educativas. Una forma de acercarnos a este asunto es haciendo un breve repaso histórico.
Como gobernador del Estado de México (2005-2010), EPN propuso un “nuevo” modelo educativo con participación el cual consistía en “fortalecer la participación social en apoyo a las tareas educativas, promoviendo una estrecha vinculación entre la escuela, los padres de familia y la comunidad “en un marco de corresponsabilidad y compromiso social”. Asimismo, el plan de desarrollo estatal señalaba que en este rubro, se quería “fortalecer los mecanismos de participación, concertación y coordinación ciudadana para la formulación, ejecución y evaluación de las políticas educativas y científicas”. ¿Dio resultado ese “nuevo” modelo de escuela participativa en el Estado de México?
De acuerdo con el reporte sobre Indicadores del Ciclo Funcional de los Consejos Escolares de Participación Social, que la Secretaría de Educación Pública (SEP) elaboró con apoyo de un grupo de especialistas, el Estado de México, registra en términos generales un mal desempeño en términos de avance de sus CEPS en el ciclo 2011-2012. Por ejemplo, aunque esta entidad tenía instalados 85 consejos por cada 100 escuelas, al adentrarse en su funcionamiento, se observa que sólo 0.3 por ciento de esos 85 consejos escolares cuenta con una “planeación efectiva” cuando el promedio nacional es de 14 por ciento. Esto quiere decir que hay más consejos instalados en el Estado de México que a nivel nacional (80 por ciento) pero llama también la atención que es significativamente más bajo el número de CEPS que integran comités temáticos, buscan programas de apoyo y determinan metas con base en los resultados de la prueba Enlace.
En relación con la vinculación que proponía el “nuevo” modelo de escuela, se puede corroborar, con los datos ofrecidos por la SEP, que en el Estado de México no existe un solo CEPS vinculado con el consejo de participación municipal. Esto indica que esta entidad está por debajo del promedio nacional (1 por ciento). Otro dato que apunta hacia una operación ineficiente de los CEPS en el Estado de México es la drástica reducción en el número de consejos que realizan, a lo largo del ciclo escolar, las sesiones estipuladas. Es decir, conforme avanzan las sesiones, disminuye radicalmente el porcentaje de consejos que se reúnen. Mientras en la primera sesión se integran todos los CEPS (100 por ciento), para la tercera y séptima reunión los promedios son 0.5 y 0.2 por ciento, respectivamente. Esto indica que la actividad de los consejos escolares de participación social va perdiendo fuerza a medida que avanza el tiempo. ¿Por qué? ¿Qué aprendió el actual presidente de la República del fracaso de los CEPS en la entidad que gobernó de 2005 a 2010? Vamos a esperar a ver qué propone el plan nacional de educación de la actual administración para corroborar si la actual élite gobernante tiene la intención de “mover” a México mediante una participación en la escuela que resulte efectiva.
En conclusión, la participación social en México está latente aunque en algunos casos es guiada por referentes negativos (fanatismo). La función del Estado para impulsar la democracia participativa sigue a prueba y en la escuela mexicana los retos son grandes, aunque también las oportunidades si el actual gobierno quisiera emprender un amplio ejercicio educativo orientado a cultivar las competencias democráticas que un país moderno demanda. ¿Será posible esto con el PRI?

Consulta ¿Del ogro filantrópico al pedagogo democrático? La participación ciudadana en la escuela (primera parte) en este enlace.


* Doctor en Política por la Universidad de York, es investigador y académico del  Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (UIA): pedro.flores@uia.mx. Síguelo en Twitter: @flores_crespo. Originalmente publicado en Campus Milenio.

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