14 de enero de 2013

Otorga mayor certeza la autonomía del INEE

Por Ángel Hernández*

El Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), creado hace poco más de una década cómo órgano técnico para evaluar la educación preescolar, primaria, secundaria y bachillerato, será uno de los elementos más importantes de la reforma educativa aprobada por el Congreso de la Unión a finales de 2012, pues se encargará de valorar a poco más de un millón 200 mil profesores a nivel nacional.
A partir de la reforma al artículo tercero de la Constitución el INEE será un órgano autónomo, lo que le otorgará una independencia total de gestión respecto de la Secretaría de Educación Pública (SEP), situación que a decir de los expertos le dará mayor certeza a su trabajo de medición y evaluación de los resultados del Sistema Educativo Nacional.
Su transformación, añaden, fortalecerá además sus capacidades y le permitirá continuar con la difusión de resultados, lo que ha creado una cultura de la evaluación educativa, aspecto que se encontraba vedado a la sociedad antes de su creación y que, si bien ha generado polémica y desencanto por los bajos niveles de conocimiento que tienen los estudiantes mexicanos respecto de los de otros países, ha permitido conocer el verdadero rostro de la educación en México.

Fin de la opacidad
Pese a que las evaluaciones educativas se realizaban en el país desde los años setenta del siglo XX, lo cierto es que era una información que no trascendía más allá de las paredes de la SEP o se divulgaba entre muy pocos expertos: los resultados se trataban casi como secretos de Estado.
La exigencia continua de diferentes sectores sociales para que se hicieran públicos los resultados de las evaluaciones a que eran sometidos alumnos y profesores, se toparon durante mucho tiempo con los pretextos o el silencio de las autoridades educativas.
Fue hasta el 8 de agosto de 2002 cuando, mediante un decreto presidencial, se creó el INEE como un organismo descentralizado del gobierno federal, con autonomía técnica para generar, aportar y difundir información y conocimiento que permita a las autoridades locales y federal evaluar diferentes componentes, procesos o resultados del Sistema Educativo Nacional; en otras palabras, hacer una evaluación a fondo de la educación mexicana.
Las funciones del instituto a lo largo de este tiempo han sido la generación y desarrollo de información, indicadores y estadísticas educativas; diseño y desarrollo de instrumentos de medición y evaluación; desarrollo y promoción de investigación en evaluación educativa; así como difusión y vinculación para el uso de la información y el conocimiento.

Autonomía
En la iniciativa de reforma a la ley educativa presentada el 10 de diciembre con el aval del presidente Enrique Peña Nieto y los dirigentes nacionales de los partidos Revolucionario Institucional (PRI), Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD), se reconoce que la creación del INEE en 2002 fue la respuesta a las crecientes demandas sociales para crear un organismo independiente que realizara evaluaciones confiables del Sistema Educativo Nacional.

Destaca que en el ámbito educativo existe consenso de que ahora el instituto sea fortalecido y transformado en un órgano con capacidad para actuar con autonomía en la toma de decisiones técnicas, relativas a la medición y evaluación de la educación; y, dada la relevancia del papel que ha de desempeñar y la importancia de que la evaluación educativa goce de la plena confianza de los actores educativos y de la sociedad, es necesario conferirle la jerarquía que le corresponde.

De ahí que se propusiera elevar a rango constitucional la autonomía del INEE, la cual permitirá que se constituya en una entidad confiable que informe objetivamente, asesore y fije directrices que las autoridades tendrán que considerar para la elaboración de las políticas educativas.

Independencia técnica
La directora del Instituto de Investigación para el Desarrollo de la Educación (INIDE) de la Universidad Iberoamericana (UIA), Sylvia Irene Schmelkes del Valle, menciona que desde 2000, cuando se planteó la posibilidad de crear un instituto para la evaluación de la educación, se hablaba de que fuera autónomo por razones obvias: no era conveniente que la SEP fuera voz y parte de sus evaluaciones.
Recuerda que esa propuesta tuvo dificultades desde un principio, porque la ley le otorgaba sólo a la SEP la atribución de evaluar, por lo que se decidió crear un instituto que proporcionara los elementos para la evaluación; y eso limitó la posibilidad de que hubiera autonomía en ese momento.
La experta en temas educativos añade que la insistencia de darle autonomía a la instancia evaluadora que se proponía hubiera tardado mucho tiempo, por lo que el gobierno decidió crear el INEE como una institución que, si bien era independiente en su funcionamiento, contaría con un director nombrado por el presidente y con el secretario de Educación Pública como dirigente de la Junta de Gobierno.
“A pesar de eso, el INEE trabajó con mucha independencia técnica, con absoluta libertad de plantear su propio programa de trabajo, sus evaluaciones; de publicar los resultados de estas en el sentido más cercano a la verdad que arrojaban los datos, sin necesidad de ningún maquillaje”, señala.

Verídicas
Schmelkes del Valle afirma que la creación del instituto tuvo un impacto muy fuerte, porque se creó en la sociedad una cultura de la evaluación, un interés por conocer los resultados de los procesos educativos, una preocupación por la baja calidad… pero también porque reveló la desigualdad en cuanto al aprendizaje en México.
“Esta información empezó a ponerse a disposición de los académicos también. Y creció la investigación en torno de la evaluación en general. El instituto fue diversificando sus actividades, publicando sus indicadores, haciendo una relación de escuelas… Y la independencia técnica que tuvo durante estos primeros diez años permitió que todo esto ocurriera”, resalta.
Sin embargo, dice que era una independencia técnica muy frágil, porque no estaba respaldada de manera legal. Por ello, en su opinión, se tiene que ver con muy buenos ojos la autonomía que le da ahora el Congreso de la Unión. “Desde ese punto de vista, creo que la medida es muy importante, pues vamos a tener la certeza de contar con evaluaciones menos sesgadas, más verídicas y cercanas a la realidad. Y eso seguirá alimentando este proceso que ya se dio, ya que era una autonomía de facto y ahora lo será en la ley”.

Evaluación formativa
Sylvia Irene Schmelkes aclara que en este momento el cambio institucional del INEE es muy general y no se sabe qué va a significar ni cómo afectará las actividades que ha desempeñado hasta la fecha.
—¿Cómo ve la nueva atribución que tendrá el INEE en la evaluación de los profesores?
—Representa para el instituto un cambio muy importante porque cuando se creó, se estableció en su código de ética que la investigación que hiciera para la evaluación no afectaría a personas ni a escuelas en lo individual. Si va a tener la atribución de evaluar a docentes, ese código de ética de alguna manera ya no se cumple; cuando menos con la parte de evaluación de docentes, porque cualquier evaluación que se haga de ellos tiene que tener algún tipo de repercusión. De ahí que sea uno de los aspectos más delicados de este proceso de transición.
La investigadora expone que es importante que el nuevo INEE, si asume esta tarea de evaluar a maestros, lo haga con una finalidad sobre todo formativa: que no sea una evaluación como hasta la fecha, con fines de promoción y de control, sino de mejoramiento de la práctica docente, que es el propósito final de una evaluación de este tipo.
“Desde el punto de vista de su concepción ética, habrá en esto un cambio fundamental; y será muy importante cómo defina el INEE este asunto. En mi opinión, debe tomar esta postura de hacer evaluación de docentes solamente en el sentido formativo; o sea, solamente evaluaciones que conduzcan a formación para el mejoramiento de la práctica docente, y que eso no tenga repercusiones sobre salarios, y escalafón. Y, en todo caso, si llegara a tener repercusiones sobre la permanencia en la profesión, que sea luego de varias oportunidades parapoderse formar y mejorar”, propone.

No personalizar
Acerca de la difusión y socialización de la información que genera el INEE, que si bien transparenta las evaluaciones del sistema educativo, advierte que ahora, en el caso de los profesores, se debe tener cuidado en la forma en que se da a conocer este tipo de información, que de por sí genera polémica por los bajos niveles de aprovechamiento de los estudiantes mexicanos.
Añade que si la divulgación se hace con cuidado, se agregan los datos, no se habla de personas en lo individual ni de supervisiones ni de escuelas, el instituto puede seguir teniendo esta función de generar conciencia sobre cuáles son nuestros problemas de calidad y cómo podemos contribuir para mejorarlos.
Insiste en que no se trata ahora de hacer una evaluación para que la consuma laSEP, sino para que la conozca la opinión pública y también, obviamente, las autoridades educativas, pero “terciada” por lo que la opinión pública dice. De ahí que se pueda esperar un escenario óptimo, en el que el tipo de repercusión sea el que la sociedad exige: mejores procesos de formación de docentes.


® Derechos Reservados. Originalmente publicado en Vertigo Político (13 de enero de 2013). Sylvia Schmelkes del Valle, investigadora y académica, es actualmente directora del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (INIDE) de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México. Email: sylvia.schmelkes@uia.mx

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