7 de febrero de 2013

¿Del ogro filantrópico al pedagogo democrático? La participación ciudadana en la escuela (tercera y última parte)

Por Pedro Flores-Crespo*
El informe sobre Indicadores del Ciclo Funcional de los Consejos Escolares de Participación Social (CEPS), que la Secretaría de Educación Pública (SEP) elaboró con apoyo de un grupo de especialistas, no deja lugar a dudas: En México, la participación social (PS) en la escuela no está consolidada y a medida que se rebasa la fase de instalación del consejo, los retos son mayúsculos. No han bastado 20 años - tiempo en que la PS ha estado respaldada por la Ley - para saber cómo realizar una planeación efectiva del trabajo de esos consejos, ni hemos hallado las formas para vincularlos con las comunidades, ya no se diga hacer un seguimiento de su desempeño. De los 188 mil CEPS instalados a nivel nacional, sólo 0.3 por ciento (564) son capaces de elaborar un informe “básico” de transparencia, el cual debe contener al menos cinco datos diferentes su desempeño.
Con este escenario, ¿qué esperar de la sociedad y del gobierno? ¿Propondrá la actual administración federal algo realmente original en el programa nacional de educación para desplegar las capacidades democráticas que requieren las comunidades escolares? ¿Cómo podremos los mexicanos convertirnos en verdaderos ciudadanos? ¿Será suficiente conceder autonomía a las escuelas para impulsar la participación social, tal como lo señala la Reforma? Estas dudas se irán despejando poco a poco, ahora lo importante es que los datos generados por la SEP sobre participación social en la escuela se difundan y comenten para poder plantear nuevas hipótesis e imaginar estrategias y acciones más efectivas para derruir la feliz guarida del ogro filantrópico. Es precisamente con el ánimo de abrir la discusión, que en esta tercera y última entrega quisiera resaltar tres puntos del valioso informe sobre los indicadores de PS.
Al revisar el Informe lo primero que llama la atención es la alta variabilidad en el número de consejos de acuerdo con la fuente de información consultada. Del 2000 al 2008, las entidades federativas reportaron a la SEP cierto número de consejos, pero a partir del ciclo escolar 2008-2009, la Secretaría utilizó un registro electrónico, el RENACE (Registro Nacional de Consejos Escolares). Al hacerlo, es notable la abrupta caída en el número de consejos, de tal manera que si en el ciclo escolar 2007-2008 se tenían casi 136 mil CEPS, para el siguiente ciclo el número fue de 75,880. Esto representó una disminución de casi 45 por ciento en el número de consejos escolares existentes. Para el ciclo escolar 2010-2011 se utilizó el “sistema estadístico” de la Secretaría Técnica del Conapase el cual se construyó con base en otro registro, el Registro Público de Consejos Escolares (REPUCE). Usando esta fuente de información el incremento de consejos escolares del ciclo escolar 2009-2010 al 2010-2011 es de 120 por ciento. Las variaciones en el número de CEPS por fuente consultada hacen pensar que aquí, como en otras áreas de la administración pública, recabar información válida es complicado. Esperamos que la SEP siga trabajando para ofrecer información confiable y poder así configurar una mejor política de participación social en la escuela.
Otro punto valioso del reporte, como ya lo había comentado, fue insertar los indicadores en un ciclo funcional conformado por cuatro etapas (conformación, gestión, evaluación y transparencia y rendición de cuentas). Con ello, la interpretación del fenómeno de la participación social es más apropiada y permite mejores juicios. Por esto mismo, sería ideal que el cálculo de los indicadores se realice constantemente y no sólo para un ciclo escolar (2011-2012). La perspectiva diacrónica puede permitir una visión más precisa de los retos que como sociedad y gobierno enfrentamos en términos de participación ciudadana.
El tercero y último punto a comentar del reporte de la SEP es que muestra una gran heterogeneidad a nivel estatal en términos de participación social. Mientras en Coahuila 90 de cada 100 escuelas cuentan con un CEPS, no se registra ni un consejo con “planeación efectiva” ni tampoco con vinculación municipal. Un caso paradigmático parece ser el estado de Tabasco en donde la tasa de cobertura de CEPS es la más alta del país (96%) y no sólo eso, el porcentaje de consejos con planeación efectiva rebasa en 25 puntos porcentuales el promedio nacional para ubicarse en 38 por ciento. Morelos es otro caso a estudiar pues aunque tiene una tasa de cobertura de CEPS relativamente baja (58%), registra una tasa alta de consejos con planeación efectiva (41%) cuando el promedio nacional es de 14 por ciento. Además, en esta entidad la participación social en la escuela parece no menguar a medida que pasa el tiempo. Del total de los CEPS registrados, 74 por ciento realiza las sesiones reglamentarias. ¿Es esto reflejo de un genuino interés por transformar las condiciones de la escuela o existe un mecanismo burocrático de coerción? ¿Está relacionado el buen desempeño de la PS en Morelos con el rendimiento escolar de los niños? Un trabajo de investigación más profundo se requiere para poder dar respuesta a este tipo de cuestionamientos.
La participación social no tiene por qué ser vista sólo como una cuestión orientada al mejoramiento de la gestión escolar, sino también hacia la ampliación de capacidades democráticas. Aprender, desde el ámbito de la escuela, a reflexionar sobre las condiciones de estudio, cuestionar, proponer, entender la posición del otro, rectificar y actuar con responsabilidad nos puede ayudar a enfrentar al ogro filantrópico y comenzar así la construcción del educador, del pedagogo democrático que reside, en primera y última instancia, en cada uno de nosotros.


* Doctor en Política por la Universidad de York, es investigador y académico del  Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (UIA): pedro.flores@uia.mx. Síguelo en Twitter: @flores_crespo. Originalmente publicado en Campus Milenio.

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