12 de febrero de 2013

Sobrecalificación amenaza a tres de cada cuatro egresados universitarios

Además del problema del desempleo, la falta de oportunidades en México deriva en una cada vez mayor cantidad de egresados con estudios superiores que se conforman con plazas para cuyas tareas están sobrecalificados, señaló el doctor Carlos Muñoz Izquierdo, prestigiado investigador de la Universidad Iberoamericana y Premio Nacional de Ciencias y Artes 2012 en el campo de historia, ciencias sociales y filosofía.

Así, mientras que en la década de los sesenta, por cada egresado universitario en México existían tres ofertas de empleo, esto cambiaría radicalmente a partir de los años noventa, pues desde entonces sólo hay un empleo de nivel profesional disponible (incluyendo reemplazos por defunciones y retiros) por cada cuatro egresados, señaló el académico del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (INIDE), de la Ibero.

Para el experto, la sobrecalificación profesional se trata realmente de un problema estructural, originado por una estrategia de crecimiento económico que se basa en la cada vez más creciente adopción de tecnologías ahorradoras de mano de obra, únicas capaces de permitir que las empresas compitan en el mercado globalizado.
“Actualmente, los empleos que buscan los egresados de la enseñanza superior exigen crecientes dosis de creatividad y de otras competencias complejas (necesarias para planear, dirigir, diseñar o desarrollar nuevos productos y procesos productivos), por lo que las ocupaciones de naturaleza rutinaria están desapareciendo gradualmente”, dijo el experto de la Ibero, institución cuyos egresados (más de 70 por ciento) ya laboran en su campo al concluir los estudios.
“Los economistas neoliberales han propuesto solucionar este problema aplicando la estrategia de contraer el crecimiento de la enseñanza superior e impulsar las carreras técnicas, que requieren una menor calificación. Sin embargo, no sólo los jóvenes que tienen la posibilidad de cursar una carrera profesional, sino aun aquellos que no las tienen, no están muy dispuestos a cursar una carrera de otra índole. Por esta razón, las carreras técnicas no han crecido al ritmo que esperaban las autoridades educativas”, comentó.
Para Muñoz Izquierdo, la única alternativa para frenar la sobrecalificación profesional en México es la aceleración del crecimiento económico, pues de lo contrario la insuficiente demanda laboral seguirá siendo incapaz de absorber a los egresados de la enseñanza superior.
El caso de la Ibero
Con 35 programas de posgrado, divididos en 23 programas de maestría, 10 de doctorado y dos especialidades, que forman profesionistas, científicos y humanistas del más alto nivel, la Universidad Iberoamericana registró un notable incremento de 52 por ciento en el número de nuevos estudiantes de posgrado inscritos en el periodo de Primavera 2013, comparado con el semestre pasado. A su vez, al concluir sus estudios de licenciatura, 75 por ciento de los alumnos de la Ibero ya trabajan en su campo, mientras que el resto encuentra empleo en los siguientes cinco meses, según un estudio de salida de esta casa de estudios.
Al respecto de la problemática que supone la sobrecalificación, el doctor José Francisco López Ruiz, director de Posgrados de la Ibero, destacó que los programas de esta universidad brindan a sus estudiantes las herramientas necesarias para incorporarse al campo laboral sin contratiempos.
Y es que además de su carácter interdisciplinario (visible en programas como la Maestría en Desarrollo Urbano, que conjunta arquitectos, urbanistas, sociólogos y antropólogos), otra fortaleza de los posgrados de la Ibero es su “contacto con la realidad, pues un problema grave de las universidades es que su programas tienden a cambiar menos rápido de lo que cambia la sociedad (…) y los académicos tienden a ser más conservadores que la gente que trabaja directamente en el medio”.
Así, los posgrados de la Ibero mantienen una armonía entre la teoría y la práctica, como en el caso de la Maestría en Estudios de Arte, en la que los alumnos organizan completamente una exposición artística con asesoría de expertos en trámites, costos, museografía, permisos, etcétera. De esta manera, los egresados salen de la Universidad con experiencia práctica aplicable a la realidad, lo que les garantiza poseer competencia laboral, apuntó López Ruiz.
En la Ibero, añadió el académico, se enseña a los estudiantes a ser los propios promotores de su trabajo y no limitarse a ser contratados por una empresa, sino que se les prepara con las herramientas para fundar su propia firma o proyecto personal, lo que abre mucho el panorama de posibilidades laborales en el campo de estudios de cada egresado.

Fuente: Sala de Prensa/IberoCarlos Muñoz Izquierdo es Licenciado en Economía por el ITAM y doctor honoris causa por  la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México. Es investigador emérito y fundador del INIDE de la UIA.

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