7 de marzo de 2013

Elba: Implicaciones de una detención

Por Pedro Flores Crespo y Dulce Carolina Mendoza*

Regocijo, suspicacias y alboroto levantó la detención de Elba Esther Gordillo el pasado 26 de febrero. De acuerdo con el titular de la Procuraduría General de la República (PRG) su detención se debe, en primera instancia, a que ha hecho uso de recursos de procedencia ilícita. En buen español esto significa que la maestra desviaba las cuotas de los maestros y trabajadores del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación para gustos personales. A este delito se agregaron dos más: lavado de dinero y delincuencia organizada.
La detención de la maestra levanta muchas interrogantes; por ello queremos poner a consideración de los lectores de Campus dos puntos. Uno que tiene que ver con el contexto político y otro relacionado con la capacidad interna del magisterio para renovarse.

¿Un nuevo PRI?
Elba Esther Gordillo no es una persona común; era la dirigente de un sindicato que contribuía al establecimiento de la agenda educativa, proponía acciones, cuestionaba otras y podía tener una interlocución directa y sin escalas con el presidente de la República, gobernadores, legisladores, secretarios de estado y demás políticos. El papel que desempeñó Elba Esther en la vida pública hace entonces que su detención no pueda ser vista sólo como una acción “legal, jurídica y de justicia” de la PGR. Aunque el presidente de la República diga que el proceso contra la maestra es “estrictamente legal”, el manejo arbitrario y selectivo de la ley en México hace pensar que hay algo más detrás de este certero golpe contra quien era considerada como la mujer más poderosa de México hasta hace un mes.

El PRI no tiene fácil las cosas para demostrar que quiere cambiar a pesar de haber detenido a Gordillo. Si quiere democratizar el SNTE interviniendo, puede caer en el mismo autoritarismo de siempre y si se mantiene al margen en la elección de líderes y cambio de estructuras, la tesis del golpe mediático puede confirmarse. Además, a partir de la detención de la maestra, ¿cómo actuarán los líderes de las secciones sindicales? ¿Qué les dijo el presidente a los gobernadores en la reunión posterior a la detención en referencia a la actuación de las 56 secciones sindicales en México? ¿Ya se habrán dado cuenta los miembros del Comité Ejecutivo Nacional del SNTE que los puestos no son vitalicios? El cambio de prácticas y rituales en cada estado a partir de la detención de Elba Esther Gordillo tendría que cambiar en un sentido positivo, si no otra vez quedaremos frustrados.

Nos atrevemos a pensar que los priístas - quizás mejores conocedores de la “dimensión simbólica del poder” (Volpi) que los panistas -, hicieron un buen cálculo de que esto alegraría a la mayoría. “Ahora si hay Presidente”, claman algunos; “se necesitaban pantalones”, asientan otros y “pa los perros, los coyotes”. Si el gobierno de Enrique Peña Nieto actuó apegado a derecho, hay que festejar; si hubo justicia selectiva tratando de crear ese “simbolismo extraordinario” (Denise Dresser) habrá que preocuparse. El viejo PRI puede estar de regreso gracias al apego que sentimos los mexicanos por la cultura del más “fuerte”, del chingón. ¿Qué de democrático hay en ello?

Pero hay otro punto acerca de la detención de la maestra que hay que meditar. Seguramente los priístas ya calcularon que acciones como las de hace unos días, les va a generar una creciente presión para que actúen en contra de otros actores que no se han distinguido precisamente por vivir en la justa medianía. ¿Habrá más circo o lo que vimos con Elba Esther es el inicio de una genuina lucha del gobierno de Peña Nieto contra los poderes fácticos y la corrupción? Esto último es lo que esperaríamos. El PRI está ante la posibilidad de demostrar lo que los panistas no supieron o no quisieron hacer y este error, como bien reconoció Gustavo Madero, presidente de Acción Nacional, ya lo pagaron en las urnas.

¿Adónde se fue el liderazgo?
Ante la detención y el desprestigio de su líder, ¿qué hará ahora el magisterio? Aunque varios comentaristas sugieren que éste es el “tiempo de los maestros” para construir un gremio democrático, nosotros sinceramente pensamos que no será fácil. Gordillo puede tener muchos errores y fallas, pero de que supo ejercer su liderazgo, pocos lo dudarían. Ahí está el mejoramiento en los salarios y condiciones de los profesores desde principios de la década de los noventa.

Sinceramente, no se advierte en el horizonte una persona con la capacidad para construir un sindicalismo moderno y que logre capitalizar la ventana de oportunidad que abrió el priísmo con la detención de Elba Esther Gordillo. Este vacío, tristemente, es una amarga lección para la disidencia magisterial. Elba se empoderó gracias a la rijosidad, sobre ideologización y continuo extravío de algunos líderes que pudieron disputarle el poder si hubieran leído mejor la realidad de México. El paro de labores que algunos maestros preparan para protestar por la reforma educativa es una clara muestra de tal extravío.

La detención de Elba Esther Gordillo corrobora la presencia de una disidencia poco influyente para la mejora escolar y educativa, sin embargo, también abre oportunidades para que el gobierno federal, en específico, la Secretaría de Educación Pública (SEP) pueda acercarse al magisterio de manera más directa y decididamente.

Después de la captura, en su primer pronunciamiento público, Enrique Peña Nieto subrayó que su gobierno actuó en defensa del patrimonio magisterial y con respeto a la autonomía sindical. “Es dinero de los trabajadores y es dinero del sindicato; en consecuencia, aquí estamos actuando en defensa de los intereses de los trabajadores de la educación y del propio sindicato”, constató Jesús Murillo Karam, titular de la PRG. En otras palabras: “si la maestra se los transa, nosotros no lo vamos a permitir”. ¿Llegará así el mensaje a las escuelas del país? Desde hace mucho tiempo, diversos especialistas han destacado la necesidad de que la SEP escuche detenidamente a los maestros; no sólo a sus líderes. ¿Se afinará la comunicación y persuasión política del gobierno actual?

Enfatizar que el gobierno está del lado de los maestros y no de sus líderes (presuntamente corruptos), apunta a tratar de cambiar la correlación de fuerzas y esto, sin duda alguna, puede dar a pie a un nuevo esquema de gobernabilidad. Esta observación podría irse verificando a medida que empiecen los trabajos y foros para conformar el plan sectorial 2013-2018. La forma en que la SEP integrará las preocupaciones, intereses y peticiones de los maestros – y otros actores sociales que aplauden la reforma - puede redondear la estrategia para acabar con un liderazgo sindical contrario a las demandas y necesidades educativas. La moneda está en el aire.



* Pedro Flores Crespo es Doctor en Política por la Universidad de York, investigador y académico del  INIDE (UIA): pedro.flores@uia.mx. Síguelo en Twitter: @flores_crespo. Dulce Carolina Mendoza es Maestra en Investigación Educativa (Universidad Iberoamericana), actualmente estudia el doctorado en la Universidad de Edimburgo, Reino Unido. Originalmente publicado en Campus Milenio. Fotos: CNN México

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