9 de abril de 2013

Élites, democracia y justicia: 70 años de la Ibero

Por Pedro Flores Crespo*

El 7 de marzo de 1943 nace el Centro Cultural Universitario, que diez años más tarde se convertiría en la Universidad Iberoamericana (Ibero). Contrario a otras instituciones particulares, la Ibero surge con una Escuela de Filosofía y Letras. Su desarrollo a lo largo de 70 años puede consultarse en el sitio www.70aniversario.ibero.mx, por lo que no es mi intención repetir aquí lo que la página institucional presenta. Más bien, deseo compartir con Usted cuestiones que considero centrales para comprender mejor la función social de esta institución de educación particular en el contexto actual.
Para celebrar el setenta aniversario de la Ibero, se eligió un atractivo lema: “Formando a los mejores para los demás”. Estas palabras sugieren el desarrollo de una élite académica para servir al otro. Esto hace preguntarnos, ¿son necesarias las élites para forjar la democracia y la justicia? Indudablemente, como lo comentaba con un amigo que conocí en la Ibero, el teólogo Mathias Nebel. El punto es que algunas universidades mexicanas rehuyen al discurso de formación de élites por considerarlo o demasiado impopular o totalmente contrario al propósito de inclusión social. Creo que hay algunas universidades públicas mexicanas que combinan ambos propósitos espléndidamente como la Universidad Nacional Autónoma de México, pero esto es “harina de otro costal”. Lo que habrá que preguntar aquí es si una institución como la Ibero, aparte de atraer a jóvenes provenientes de la élite económica de la Ciudad de México, también pueda ser capaz de formar a la élite intelectual, política, cultural y empresarial que requiere un país tan desigual como México.
Formar a los “mejores” artistas, intelectuales, empresarios y politicos de México es un reto para una institución que se mantiene mayoritariamente del cobro de cuotas y que debe cuidar su viabilidad financiera en todo momento. Generar conocimiento es caro y en ocasiones, poco redituable; sin embargo, la Ibero ha comprendido mucho mejor que otras instituciones esta función social y ha tratado de impulsar la investigación y mejorar sus procesos de enseñanza-aprendizaje mediante la inclusión de ejes transversales sobre el bien común y de otros mecanismos usuales tales como la revisión de sus requisitos de ingreso (“no sólo entra el que pueda pagar, sino el que sabe pensar”), actualización curricular y mejoramiento de infraestructura. En este último aspecto, la Ibero cuenta con una biblioteca digna de cualquier institución de alta exigencia académica a nivel internacional, la Francisco Xavier Clavigero (BFXC). La BFXC cuenta con un acervo de más de 300 mil volúmenes y en 2009, contabilizó cerca de medio millón de usuarios presenciales.
Entonces, atender a jóvenes bien posicionados económicamente a la par de trabajar en la conformación de una élite intelectual que razone sobre cómo mejorar la vida de las personas más desfavorecidas puede ser, aparte de un sugestivo lema, una buena política de trabajo para consolidar la Ibero a futuro. Esto implicará, indudablemente, un despliegue mayor de capacidades académicas, cientificas y culturales y en menor grado, la reproducción de lineamientos burocrático-administrativos.
Hablar de formar élites en México puede sonar descabellado. Con tanta desigualdad —se me dirá—, lo único que se promueve con este discurso será reproducir las condiciones de pobreza y sometimiento en la que viven muchos mexicanos. La formación de élites bajo intereses meramente económicos o ideológicos sí puede reforzar la desigualdad; sin embargo, la Ibero posee un ideario que rebasa la lógica egoista o del self-made man tan común en los círculos conservadores de México.
¿Reproduce la Ibero las condiciones de ignorancia y sometimiento a las que injustificadamente están expuestas millones de personas? Aunque no poseo suficiente información para responder a esta pregunta, los invito a reflexionar sobre dos puntos. El primero es que esta universidad privada no es una organización que busque como fin último producir egresados “exitosos” que acumulen riqueza y que por ello, sea valorada en los rankings. Segundo, ¿recuerda Usted el movimiento Más de 131? Este movimiento fue, a mi juicio, una expresión de ruptura con el statu quo y se originó hacia adentro de la Ibero trastocando la vida pública del país.
El plena campaña presidencial, un auditorio plural escuchó al entonces candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) —esto, por raro que parezca, no hubiera sido posible en algunas universidades públicas del país—, se le cuestionó, se ejerció la libertad de estar en desacuerdo con él y con sus propuestas y posteriormente, frente al estigma de “acarreado” que les impusieron los guardianes del estatus quo, los jóvenes se organizaron en un movimiento que nos hizo recordar valiosas demandas de libertad política y de expresión. Los muchachos tuvieron la capacidad de interpelar al poder y con ello, se contribuyó a cambiar la fisonomía de la campañas políticas, a que las televisoras recapacitaran y transmitieran el debate entre los candidatos, a cuestionar las formas de elección popular, y a que los políticos incluyeran en sus discursos las demandas del joven inconforme. Si universidades como la Ibero reprodujeran invariablemente las condiciones de ignorancia y sometimiento, esta expresión de ruptura y cambio no hubiera sido posible. La Ibero llega a sus primeros 70 años fortalecida por eventos que rebasan la clásica lógica del “éxito” empresarial y económico. Sigamos por este camino.
He podido pensar en estos términos gracias a la tesis de Carlos Araujo, estudiante de maestría, que tengo la fortuna de supervisar. Deseo también agradecer a Dulce C. Mendoza cuyos agudos comentarios me hicieron pensar mejor el argumento.


Pedro Flores Crespo es Doctor en Política por la Universidad de York, investigador y académico del  Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (UIA): pedro.flores@uia.mx. Síguelo en Twitter: @flores_crespo. 

Originalmente publicado en Campus MilenioFoto: Ibero / Proceso.

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