22 de abril de 2013

Promotores del analfabetismo

Por Maurilio Soto*

Sin argumentos sólidos, de fondo, los maestros de la Coordinadora Estatal de los Trabajadores de la Educación de Guerrero (CETEG) se oponen a la reforma educativa que ya fue promulgada por el presidente Enrique Peña Nieto. Las modificaciones a la Ley de Educación establecen evaluaciones periódicas a los profesores y el concurso de las plazas magisteriales para evitar las nefastas e ilegales prácticas de la venta de las mismas.
Bajo el argumento de que esta nueva legislación atenta contra sus derechos laborales — lo cual es falso— se han lanzado a las calles y a las carreteras del estado para protestar y apostar por la anarquía. Con sus actos “vandálicos”, pero sobre todo al dejar sin clases a miles de alumnos guerrerenses, son los propios maestros quienes incumplen la ley y afectan la educación de niños y jóvenes en la entidad. La CETEG llegó al extremo de presentar su propia iniciativa de Reforma a la Ley Estatal de Educación —en conjunto con los diputados locales del PRD— y de exigir al gobernador Ángel Aguirre Rivero apoyarla para que se aprobara en el Congreso local.
El académico del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación de la Universidad Iberoamericana (UIA), Pedro Flores Crespo, considera que no existe ninguna justificación para los profesores de la CETEG cuando utilizan la violencia para inconformarse. “Los métodos de protesta me parecen reprobables: El vandalismo, que dejen a los niños sin clases y que utilicen la violencia. Ahí no hay ninguna justificación a los profesores”, sostiene. Mucho menos, agrega el investigador, cuando se amenaza a los maestros que no comparten su opinión y cuando “amenazan con movilizaciones para que se haga una ley a modo o haya una evaluación a modo”, señala.
Indica que los docentes deberían ser congruentes y cumplir con su deber. “Se afecta a los niños en el momento que un profesor no cumple con su responsabilidad de estar al frente de un grupo, como él decidió estar, porque nadie lo obligó a ser maestro, a enseñar”, apunta Flores Crespo. Por ello, reitera que el no asistir a cumplir con sus clases “no es el medio” para inconformarse.

Protestar por protestar 
Protestar también conlleva ciertas responsabilidades, como lo explica el también especialista en políticas públicas en educación, en su artículo ¿Sirve la protesta al desarrollo educativo?. En su opinión, publicada en “Campus Milenio”, Flores Crespo expone que la principal de las responsabilidades es “no pisotear los derechos del otro. Lanzar piedras, destruir negocios, quemar exámenes, hacer pintas, bloquear vialidades y golpear a policías para luego amenazarlos con raparlos y desnudarlos, como lo hicieron algunos miembros de la CETEG no es protesta, sino vandalismo”.
En el mismo artículo, Pedro Flores Crespo se cuestiona qué es lo que aspiran los maestros de la CETEG. “¿En verdad pensarán los maestros disidentes que pueden lograr apoyo del ‘pueblo’ al mostrar una creciente radicalización? No parece muy convincente dejar a los niños sin clases y luego pedir apoyo popular”. 
Tras señalar que Guerrero continúa en el “piso del progreso educativo”, Pedro Flores asevera que “evadir la responsabilidad, no es algo que un buen maestro le podría enseñar a un menor”. Manifiesta que mientras un profesor se prepare para sus evaluaciones no tendría que tener problema para aprobarlas y, por ende, conservar su trabajo.
Ante el problema histórico de rezago educativo en el sur del país, incluido el estado de Guerrero, Óscar de los Reyes Heredia, profesor del Instituto Tecnológico de Monterrey (ITESM), refiere que la educación es “un problema nodal” en la entidad. “Es muy sensible para la comunidad, pero también la comunidad, cada vez con más fuerza, condena esta actitud por parte de los maestros opositores”, precisa. 
Los empresarios de Guerrero afectados con los bloqueos, marchas y plantones de los docentes incluso levantaron demandas penales contra la CETEG por los daños económicos causados.
Rubén Álvarez Mendiola, director de Educación a Debate, el primer portal periodístico sobre la educación en México, explica que los maestros de la CETEG no pueden confundir sus derechos alcanzados con la resistencia al cambio. “Los derechos conquistados están garantizados por el 123 constitucional. Eso es una cosa, pero de que puedan ser mejoras para el futuro de los profesores es muy distinto, ahí es donde los maestros se equivocan”, aclara. Su posición, advierte Álvarez Mendiola, “es negar la propia posibilidad del cambio o de la mejoría en la situación educativa”. Señala que incluso como sociedad nadie puede quedarse detenido y pretender que todo siga igual. 
Añade que en el país los sistemas de evaluación deben ser cada vez mejores sin distinción alguna, y que “deben condicionarse al rendimiento académico y en beneficio de los alumnos”, apunta. En cuanto a la iniciativa de ley presentada por la CETEG, el especialista se permite recordar una obviedad: “Ninguna ley estatal puede estar por encima de la Constitución”.
Pedro Flores Crespo considera toral que a los maestros se les deje claro que “este tipo de ejercicios de que las plazas se hereden, se vendan, o se tengan ‘comisionados’, dañan al país entero.
Las prácticas reprobables que existieron y que continúan presentándose en el gremio magisterial a gran escala, son perjudiciales para la sociedad, pero “mucho más para los niños en las escuelas”, asegura Flores Crespo.

Derecho a la Educación
El analista de la UIA afirma que lo que debe imperar es la razón y no la violencia, porque, con ésta, se suprime el derecho del otro, que es el de los niños”, acota. Agrega que “lo primordial en esto es el derecho de los niños a tener condiciones dignas de aprendizaje”. Ello adquiere mayor peso al conocer las cifras que incluye Flores Crespo en su artículo. “En Guerrero y Oaxaca, la población analfabeta mayor de 15 años es de 18.9 y 15.3 por ciento, respectivamente”.
A nivel nacional el porcentaje de analfabetismo es de poco más de siete por ciento, de acuerdo con el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE). El especialista de la Universidad Iberoamericana también comparte en ¿Sirve la protesta al desarrollo educativo? que Guerrero y Oaxaca, además, registran el Índice de Progreso Educativo (IPE) más bajo a nivel nacional: 61 y 61.9 por ciento respectivamente.
Ello, según el Instituto de Innovación Educativa del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey. En su texto, Flores Crespo explica: “Esto significa que ambas entidades no han podido combinar armónicamente cobertura, calidad y logro escolar para los niveles de primaria, secundaria y educación media superior”.
Señala que el argumento fácil que se da siempre para tratar de entender el bajo nivel educativo de las entidades aludidas y de esa región del país es que no son estados con alto nivel de desarrollo. Sin embargo, Flores Crespo refiere el caso de Chiapas, el cual “ha mejorado su desempeño educativo y también es un estado pobre”.
Aunque Rubén Álvarez Mendiola resalta que la CETEG es sólo una porción de los miles de maestros que hay en Guerrero —70 mil en total y 30 mil agremiados a la CETEG—, no minimiza el que tengan una rápida capacidad de movilización.
Ante lo vociferante de la Coordinadora Estatal de los Trabajadores de la Educación de Guerrero, no descarta el riesgo de que sus peticiones se puedan extender “a otros estados que hasta hace poco no tenían pensado participar pero que un momento dado decidan lo contrario”, declara. En tanto, el dirigente de la CETEG, Gonzalo Juárez Ocampo, aseguró el pasado 17 de abril que independientemente de la aprobación de la iniciativa de ley estatal por los diputados locales, mantendrán vivo el movimiento para que continúe en el ámbito federal.

® Derechos Reservados. Originalmente publicado en Revista Cambio.

No hay comentarios. :

Publicar un comentario