22 de mayo de 2013

¿Qué agente social forma profesionalmente a los jóvenes iberoamericanos?


Para conocer cuál es el agente social que forma en competencias profesionales a los jóvenes iberoamericanos, Fundación Universia y Fundación Telefónica presentan el Informe de Competencias Profesionales en Preuniversitarios y Universitarios de Iberoamérica, realizado en conjunto por la Universidad Iberoamericana Ciudad de México (UIA) y el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (INIDE), bajo la coordinación de la Dra. Marisol Silva Laya.
En el trabajo se analiza el grado de articulación existente en­tre la formación de competencias profesionales que ofrecen las instituciones educativas en los niveles de educación secundaria alta y supe­rior –o preuniversitaria y universitaria– y las ne­cesidades de calificación de los sectores pro­ductivos y sociales, informa Universia a través de un comunicado.

Grado satisfacción entre los jóvenes iberoamericanos

El tema es relevante para analizar la contribución de las instituciones educativas al desarrollo de competencias profesionales y para identificar el tipo de formación efectiva que debieran otorgar en el contexto socioeconómico y cultural actual. Se estudian los casos de Argentina, Brasil, Colombia, Chile, España, México y Perú.
Entre los principales resultados prevale­ce un amplio grado de satisfacción con la formación que ofrece la secundaria (68% y 62% respectivamente). Sin embargo, esta visión es compartida sólo por una minoría de los profesores universita­rios (14%). Se entiende, entonces, que es necesaria una mayor articulación entre la secundaria y la universidad.
Vale destacar que los egresados de todos los países analizados están satisfechos con la formación recibida (68%). No obstante, el 37% de los empleadores no tiene una postura clara al respecto. Por ende, resulta estratégico mejorar la comunicación entre los responsables del diseño de los planes de estudio, las autoridades educativas y los encargados del reclutamiento de personal en las empresas para, en conjunto, definir perfiles de egreso acordes a las necesidades del sector productivo.
En cuanto a la incorporación de los egresados al mercado de trabajo, la mayoría de los egresados declaró ha­ber tenido dificultades para conseguir un em­pleo; sin embargo, la mitad de ellos declaró es­tar empleado, teniendo para el 33% una alta coincidencia con sus estudios universitarios
Principales resultados
En lo que respecta a competencias profesionales para la empleabilidad, egresados y empleadores coinciden en que las más impor­tantes son habilidades interpersonales y trabajo en equipo. Aunque, para los empleadores tam­bién es fundamental la habilidad de adaptación a nuevas situaciones. Los profesores, por su parte, dan prioridad a competencias como el aprendizaje permanen­te, la identificación y resolución de problemas y la toma de decisiones.
Entre otro de los puntos trabajados, se obtuvo que los diversos actores perciben que los egresa­dos han alcanzado un nivel de desarrollo en sus competencias profesionales entre regular y suficiente. Una fortaleza importante es de tipo instrumen­tal: el uso de TIC´s, la cual resulta significativa en la sociedad del conocimiento, aunque no se percibe como prioritaria en el mundo laboral. Pero este estudio detecta una preocupante debilidad de la formación universitaria en torno a compe­tencias cognitivas y lingüísticas: comunicación oral y escrita, abstracción, análisis y síntesis y los conocimientos teóricos.

Consideraciones finales

Por un lado, el análisis de las funciones de la educación se­cundaria revela la importancia que tiene este nivel para la formación en ámbitos fundamen­tales que alimentan el desarrollo de competen­cias profesionales.
Por su parte, los distintos actores reconocen a la Universi­dad como el principal formador de competen­cias profesionales pero reconocen la importan­cia de la educación previa en el desarrollo de algunas de ellas. Así, la universidad debiera centrarse en la formación de competencias cognitivas e ins­trumentales, mientras que la educación pre­via debería privilegiar las cognitivas y lingüísti­cas.
En síntesis, es apremiante que los sistemas educativos y productivos converjan en programas integrales para impulsar una educación de mayor calidad, que garantice un amplio dominio de competencias y el acceso de los jóvenes a un trabajo digno. Todo ello favorecerá a su mejor desempeño en la sociedad.

® Derechos Reservados. Fuente: Globalasia

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