30 de mayo de 2013

¿Qué significa la innovación en educación superior?

Por Pedro Flores Crespo*
—En memoria de Eduardo Ibarra Colado.
El tema de la innovación en las universidades ha estado presente en la visión de los organismos internacionales, gobiernos, académicos y agrupaciones como la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES). En su documento de políticas y propuestas de 2006, la ANUIES señalaba que la innovación en la educación superior residía en transformar los modelos académicos, aprovechar las nuevas tecnologías de la información, ampliar las oportunidades de movilidad estudiantil e impulsar la internacionalización de la educación superior.
Especificando aún más los atributos de este concepto, la ANUIES asumió que la innovación podía concretarse en siete ámbitos: (1) transformación de estructuras administrativas; (2) innovación curricular, que abarcaba desde introducir el enfoque por competencias hasta la flexibilidad curricular o la formación situada; (3) establecer una nueva “relación educativa” que cambiara el papel tradicional del docente y dar paso así a responsabilidades más amplias como ofrecer tutorías y asesorías; (4) formación docente; (5) promociones de opciones de estudio no escolarizadas; (6) educación continua y (7) uso de las tecnologías de la información y la comunicación.
En 2012, la ANUIES vuelve a hablar de innovación en su documento de propuestas de política, pero lo hace de manera menos abarcativa y más puntual. Ahora recomienda crear polos regionales de investigación, los cuales deben estar orientados a tratar de resolver los problemas “nodales” de nuestra sociedad. Estos temas nodales son: el cambio climático, el desarrollo sustentable, la búsqueda de energías alternativas, el combate a la pobreza, la autosuficiencia alimentaria, el mejoramiento de la salud, la vivienda y la educación de la población.
¿Qué lecciones podemos recoger de esta evolución del concepto de innovación en la educación superior de México? Se advierten al menos cuatro lecciones. En primer lugar, extraña que la investigación —como una función central de la universidad— no haya estado presente en las primeras propuestas de la ANUIES. Segundo, mientras que con el primer concepto de innovación (llamémosle aquí “abarcativo”), se proponían impulsar cambios hacia dentro de las universidades, con el segundo (“focalizado”), se querían modificar las formas como se relacionan las “actividades de generación, transmisión y aplicación del conocimiento” para dar respuesta a lo que acontece afuera de las instituciones de educación superior. En resumen, mientras que el concepto “abarcativo” (2006) deseaba apuntalar la pertinencia de la educación superior, el “focal” (2012) resalta la relevancia.
Una tercera lección es que al establecer conceptos con demasiados atributos— como lo hace el “abarcativo”—, es difícil pensar que todos éstos cambian en la misma dirección. No por el hecho de cambiar la estructura organizacional y administrativa de las universidades, los cambios curriculares o la movilidad estudiantil, por ejemplo, ocurren de manera automática. Pregúntele a un estudiante de alguna universidad tecnológica —que es un organismo público descentralizado— si puede revalidar rápida y fácilmente sus estudios en alguna otra universidad pública y transferirse sin problemas a la institución que desea. Verá que no es nada fácil.
Los obstáculos para tener libre tránsito dentro del SEST reside, como bien lo detectó Arturo Nava, ex coordinador de las UT, en la normatividad vigente de las instituciones que “no otorga flexibilidad” para revalidar ciclos completos de estudio y sólo considera créditos. Qué curioso; estamos en los tiempos de las “competencias” y no rebasamos la noción de crédito. ¿No debería basarse la revalidación en un referente más amplio que en el del tiempo de estudio?
La baja movilidad dentro del sistema de educación superior tecnológica (SEST) no ha podido ser resuelta desde adentro de las instituciones, por lo que el gobierno federal propuso la creación del Espacio Común de la Educación Superior Tecnológica Común de la Educación Superior Tecnológica (ECEST). El ECEST, como una supra estructura, tiene como propósito coordinar los esfuerzos de cooperación en áreas de interés común entre los distintos subsistemas de educación superior tecnológica (institutos tecnológicos, universidades tecnológicas y universidades politécnicas).
Cuarta y última lección, con conceptos tan amplios y polisémicos como el de innovación, se requieren sistemas de evaluación y monitoreo más sofisticados que los actuales si en verdad se quiere saber si las innovaciones en las universidades son realmente eso o sólo enmiendas parciales a errores del pasado.
Estamos a la espera de conocer el programa sectorial de educación 2013-2018 y ahí podremos verificar qué noción de innovación posee el actual gobierno. En este documento también podremos corroborar si los actuales planificadores educativos consideran a la investigación como una fuerza de transformación y cambio real, si son capaces de establecer una clara combinación entre pertinencia y relevancia de la educación superior, identificar los condicionantes de la innovación y sobre todo, de imaginar nuevas formas para verificar si ésta realmente ocurre en todas las universidades del país.
Agradezco al David Rockefeller Centre for Latin American Studies de la Universidad de Harvard su invitación a discutir sobre el tema de la innovación en educación superior. Gracias a ese magnífico seminario tuve la oportunidad de reflexionar y escribir este artículo.
Pedro Flores Crespo es Doctor en Política por la Universidad de York, investigador y académico del  Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (UIA): pedro.flores@uia.mx. Síguelo en Twitter: @flores_crespo. Originalmente publicado en Campus Milenio.

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