11 de junio de 2013

Clases en casa y sin maestros

Por Paloma Villanueva*

José María y Fermín iniciaron su educación como la mayoría de los niños, en un sistema escolarizado; pero al poco tiempo, “inconvenientes” como que todos los niños deben dejar el pañal al mismo tiempo, aprender a leer y sumar a cierta edad o el maltrato que sufrió uno de ellos, hicieron que sus padres se decidieran por el homeschooling o educación en casa.
En este sistema son básicamente las mamás quienes fungen como guías en el aprendizaje de sus hijos, trabajan en proyectos que abarcan varias asignaturas, pero sin seguir una currícula establecida y enseñan química en la cocina, historia en el museo, matemáticas en la tienda y ciencias naturales en el zoológico.
Ana Mancilla, madre de José María y Fermín, explica que se trabaja todo el día, en comparación con las escuelas públicas, en las que el tiempo efectivo de estudio no rebasa las cuatro horas. 
Esta tendencia, popular en EU y Europa, también tiene presencia en México. La página de internet Homeschooling México: Comunidad de Educadores en el Hogar, registra más de mil 500 miembros.
Luis Gregorio Sosa Grajales, académico del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (INIDE) de la Universidad Iberoamericana, señala como principal ventaja la flexibilidad del método. “La escuela ofrece modelos estandarizados y cuadrados para lograr aprendizajes y transmisión de conocimientos; y el hogar y los padres de familia pueden ofrecer una formación más flexible y más cercana, que dota de libertad al niño para lograr un aprendizaje significativo y duradero”, considera.
El pedagogo resalta que la educación en casa también ofrece un entorno libre de la tensión que a veces provoca la escuela, como el estrés de los primeros años de escolarización y el bullying.
María Elena Chan Núñez, jefa del Instituto de Gestión del Conocimiento y del Aprendizaje en Ambientes Virtuales de la Universidad de Guadalajara, resalta la autonomía que el modelo otorga al estudiante.
“El modo de educación incluye el desarrollo de su capacidad de indagación, fortalecimiento de intereses específicos, desarrollo de talento, es decir, una formación más apegada a la personalidad, los intereses, las capacidades y, por ende, con mayores posibilidades de fortalecer las aptitudes al máximo”, detalla.
El director del Departamento de Estudios Culturales del Tecnológico de Monterrey, Juan Carlos Olmedo, agrega a la lista de ventajas la atención exclusiva e individualizada de la que gozan los niños.
“La enseñanza puede ser mucho más viva porque en lugar de platicarles de los animales, los papás pueden llevarlos al zoológico, es más fácil llevar a dos niños que a la escuela completa”, señala.

Y los contras…
Del otro lado de la moneda, los especialistas coinciden en que el principal inconveniente del homeschooling es la falta de convivencia con los pares, misma que consideran vital para el desarrollo psicosocial de los infantes y que se da por excelencia en la escuela.
“El componente social para el niño es fundamental y el núcleo de la familia es insuficiente para brindarle al niño el nivel requerido de socialización. Los homeschoolers tratan de suplirlo con actividades como el futbol, la gimnasia o las clases de idiomas, pero el concepto de socialización escolar es muy amplio y muy importante”, considera Olmedo.
En el aspecto pedagógico, agrega Sosa, el aprendizaje colaborativo es una de las formas ideales para lograr que lo aprendido sea significativo y duradero; y esto sólo es posible cuando el niño convive con personas de su edad pero distintas a él.
Los expertos coinciden también en que, aunque todos los padres tienen la capacidad de formar a sus hijos como individuos íntegros, eso no significa que puedan fungir como maestros propiamente.
“Por muy buena voluntad que tengan no necesariamente tienen la preparación y el conocimiento para enseñar a sus hijos porque tienen que conocer los temas y las materias que les van a impartir y, además, saber cómo enseñar a los niños, entonces tanto en términos pedagógicos como en términos de conocimiento los padres no necesariamente están preparados”, señala Olmedo.
Sin embargo, Chan anota que con las tecnologías de información y comunicación, los niños y jóvenes pueden hacerse cargo de aprender lo que les interesa sin requerir un tutor que les diga qué hacer.
“Sin duda los medios y los contenidos digitales, así como las nuevas herramientas en la web, están posibilitando que la educación en casa se dificulte menos, que se requiera menos capacidad pedagógica en los guías, dado que se puede tener una enorme cantidad de recursos a la mano para educar”, opina.
Olmedo agrega que, al margen de la libertad que ofrece el sistema, es importante contar con un plan de estudios, una guía curricular.
“El plan de intervención educativa es fundamental para potenciar el aprendizaje, tiene que haber un plan como para cualquier cosa en la vida. Dejar que el niño con su nivel de desarrollo cognitivo tome la decisión de lo que quiere aprender me parece un despropósito enorme en términos básicos de psicología educativa y de formación pedagógica”, considera.

Validez oficial
En México, el homeschooling no está contemplado en la Ley General de Educación, pero tampoco está prohibido, pues se establece que los estudios realizados fuera del sistema educativo podrán adquirir validez oficial mediante su revalidación.
“La Secretaría podrá establecer procedimientos por medio de los cuales se expidan certificados, constancias, diplomas o títulos a quienes acrediten conocimientos parciales o terminales que correspondan a cierto nivel educativo o grado escolar, adquiridos en forma autodidacta, de la experiencia laboral o a través de otros procesos educativos”, refiere el artículo 64 de la Ley.
Quienes se educan en casa pueden recurrir al Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA) para revalidar sus estudios de primaria por medio del Modelo de Educación para la Vida y el Trabajo 10-14 que les otorga un certificado como si hubieran estudiado en cualquier escuela incorporada a la SEP. El mismo INEA permite estudiar la secundaria y preparatoria abierta.

TESTIMONIO
Es una filosofía de vida
A sus 8 años, José María lee un libro por semana, sabe quienes fueron Miguel Ángel de Quevedo y Francisco Sosa, identifica 30 estados de la República en el mapa y sabe investigar en internet.
Ana Mancilla, su mamá, destaca los beneficios del homeschooling, método que califica como una “filosofía de vida”, que practicaban hasta hace unos meses, cuando por una emergencia familiar tuvieron que recurrir al sistema escolarizado de nuevo, pero que piensan dejar “lo más pronto posible”.
La bióloga explica que la rutina de sus hijos iniciaba entre las 7 y las 8 de la mañana, tendían la cama, se bañaban, no salían de su cuarto hasta que estuviera ordenado, desayunaban y se disponían a aprender.
“Entre nueve y diez de la mañana empezábamos a trabajar, tenemos un espacio específico, con mucha luz y con una cantidad de material diverso: libros, material de construcción, colores, plumones y plastilinas de todos tipos. Utilizábamos el método workboxes que consiste en ponerle al niño en 10 o 12 cajas una serie de actividades para que escoja lo que quiere hacer, él decide con qué empieza y al final del día tiene que acabar con las actividades de las cajas.
“Trabajábamos todo el día y el momento de parar era cuando mis hijos me decían: ‘mamá ya me cansé’, entonces salíamos a andar en bicicleta o a brincar charcos al parque y cuando regresábamos ya estaban relajados y con ganas de hacer más cosas”, describe Ana.
La también nutrióloga resalta que este modelo permite a los niños aprender cada cosa en el momento adecuado de acuerdo con sus intereses y necesidades, además de hacerlo vivencialmente.
De este modo, José María y Fermín aprendieron en la cocina la teoría del color mientras hacían mezclas para preparar galletas y los conceptos de pequeño, mediano y grande organizando los platos sucios.
Ana aclara que la educación en casa no significa que los niños crezcan sin reglas, al contrario.
“Mis hijos prácticamente no ven televisión y la usamos como un medio para adquirir información, entonces ven documentales, ven películas, ven programas didácticos, pero tienen autorizado ver sólo una hora de algún aparato electrónico que puede ser Ipad, Iphone o televisión, ellos escogen qué quieren ver”, ejemplifica.
Respecto de la socialización, piensa que la escuela no es el mejor lugar para aprender las reglas de convivencia en sociedad y asegura que entre homeschoolers también hay socialización.
“Entre homeschoolers no hay competencia, cuando conviven, los niños grandes ayudan a los niños chiquitos, les explican, trabajan en equipo, tienen una dinámica no de competencia sino de ayuda”, compara.
La escuela, sostiene, es sólo un estacionamiento que quita la avidez por aprender y por conocer.
“Yo busco que mis hijos sepan pensar, que aprendan a razonar, a cuestionar, que aprendan que no todo lo que está escrito, ni porque está escrito, ni porque lo dice alguien más, es cierto; que lo que busquen en el conocimiento sea la autosatisfacción de aprender del conocimiento mismo, no que contesten exámenes”, apunta.

® Derechos Reservados. Originalmente publicado en Reforma.
Luis Gregorio Sosa Grajales es Maestro en Investigación Educativa por la Universidad Iberoamericana (Ciudad de México). Colabora en el INIDE de la UIA desde 2009. Email: luis.sosa@uia.mx

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