14 de agosto de 2013

México subestima la importancia de las carreras técnicas

  • Universidades tecnológicas merecen despojarse de lastimosos estigmas históricos: Enrique Pieck, investigador de la Ibero.
  • Si bien todos los jóvenes tienen derecho a estudiar la universidad, debe crearse la conciencia de que no todos necesitan pasar por las aulas universitarias, señala el experto.
A pesar de que las casi 60 universidades técnicas existentes en México representan una apuesta por la equidad educativa, al abrir más opciones de estudio, cargan con un lastimoso estigma histórico que debe hacerse a un lado, señaló el doctor Enrique Pieck Gochicoa, investigador del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (Inide), de la Universidad Iberoamericana.
Según el experto en educación y pobreza, a diferencia de Europa, las carreras técnicas en México son subestimadas, aun cuando sus egresados muchas veces pueden obtener el mismo sueldo (o incluso uno superior) al de un ingeniero titulado.
Ante la falta de espacios en las aulas universitarias, anualmente son rechazados cerca de 200 mil aspirantes, por lo que es necesario fortalecer a las universidades tecnológicas como opción educativa, para evitar que los jóvenes que no logran ingresar entren de lleno al mundo del empleo informal o incluso en la delincuencia.

El problema de los “rechazados”
A pesar de que actualmente el mercado de trabajo no está garantizado ni con maestría, dijo el experto, hoy la educación superior permanece como el nivel educativo que garantiza más movilidad social y mejoramiento de acceso, por lo que tiene la mayor tasa de retorno.
El doctor Pieck apuntó que tanto la aspiración de los jóvenes por incorporarse a la educación superior es legítima, como las manifestaciones de los “rechazados” que desean estudiar. De esta forma, el problema se centra no en el número de reprobados, sino en la falta de cupo, pues incluso en un panorama idealista, que incluyera la aprobación de todos los aspirantes, no se le podría dar cabida a la totalidad, dijo. Así, el rechazo provoca frustración y descontento, y podría facilitar que los jóvenes se acerquen a la delincuencia o a la informalidad.
Por ello, si bien todos los jóvenes tienen derecho a estudiar la universidad, debe crearse la conciencia de que no todos necesitan pasar por las aulas universitarias, pues su talento puede ir encaminado a otros perfiles, dijo el investigador de la Ibero, casa de estudios que celebra 70 años de existencia.
Por otro lado, Pieck señaló como “increíble” que desde hace 40 años, cuando se fundó la Universidad Autónoma Metropolitana, no se haya creado otra institución “fuerte” dedicada a la enseñanza superior, si bien han proliferado las universidades, muchas de ellas patito. Esto se debe a que, según el especialista, el título de institución de educación superior se ha otorgado con “mucha ligereza”.
Precisó que, con 272 instituciones de educación superior en México, 49 públicas y 223 particulares, más de la mitad de los jóvenes cursan educación superior en escuelas privadas, no todas con la calidad deseada. 

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