8 de agosto de 2013

Universidad de Trieste: Tradición intelectual y multiculturalismo

Por Pedro Flores Crespo*

Dicen los escritores Angelo Arla y Claudio Magris que Trieste posee una “identidad de frontera”. Esta ciudad también fue lugar de origen y establecimiento de grandes intelectuales y escritores y por ello, la pregunta obligada es qué función ha desempeñado su universidad en el desenvolvimiento intelectual de este “lugar de ningún lado” (Bahr).
En su oficina decorada con bellos cuadros, el doctor Sergio Paoletti, rector saliente de la Universitá degli Studi di Trieste (UNITS), nos recibe en su oficina para responder a ésta y otras preguntas sobre la educación superior en este región italiana. Profesor de bioquímica, estudioso de los biopolímeros y laureado Honoris Causa por la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (Trondheim), Paoletti es crítico de la atención que la política le ha dado a la universidad italiana; sin embargo, con realismo y visión, considera que la UNITS tiene todo el potencial científico e intelectual para seguir contribuyendo al desarrollo social, cultural y económico de esta región.

Orígenes: De cómo lo privado se volvió público.
La UNITS es una universidad relativamente joven si tomamos en cuenta que la Universidad de Boloña nació en el siglo once y fue considerada por el Papa Alejandro IV (1254-1261) como una de las “cuatro lumbreras” del mundo junto con Salamanca (España), Oxford (Inglaterra) y la Sorbona (Francia). La UNITS encuentra sus orígenes en el siglo diecinueve (1877) y de manera más específica, en la Scuola Superiore di Commercio (SSC) que fundó el barón Pascuale Revoltella, mercader y benefactor que, con visión, detectó la necesidad de crear una institución educativa que formara profesionales para responder a las necesidades del comercio, la navegación y todas las actividades relacionadas con estos sectores.
Pese al apoyo de la iniciativa privada, la UNITS tuvo un desarrollo accidentado debido a los conflictos bélicos y políticos de la distintas épocas. Desde el siglo dieciocho, la comunidad triestina, según los documentos oficiales, demandaba al Imperio Austriaco una universidad, cuestión que era constantemente negada. Luego, el movimiento político llamado Irredentista también se pronunció por contar con una institución italiana de educación superior, pero el Gobierno de Viena —al que perteneció Trieste hasta 1918—, volvió a rechazar tal petición. Fue hasta principios de la década de los años veinte que la SSC se convirtió en el Istituto Superiore de Studi Commerciali (ISSC) y en 1924 por decreto real, nace la Università degli Studi Economici e Commerciale. 

Donde el conocimiento te lleve.
Actualmente, la universidad cuenta con más de 19,000 estudiantes y según Paoletti, ofrece un amplia gama de cursos desde la licenciatura — que duran tres años, según el área de especialización— hasta maestría (dos años) y doctorado en distintas disciplinas. También cuenta con escuelas de especialización (residencia) en el área clínica-médica, psicología y arqueología. 
Entre varias opciones, también hay cursos de perfeccionamiento (masters) sobre una industria que en Trieste es clave para el desarrollo económico de la región y del país: la del café. En Trieste se asienta la fábrica de café Illy, que es una marca mundialmente conocida y que desde hace años apoya financieramente este master junto con la Universidad de Udine. En estos cursos, dice Paoletti, se analizan aspectos químicos, biológicos y económicos de la industria del café, lo que demuestra un claro ejemplo de relevancia social.
Siendo una ciudad en que las culturas convergen, no hay argumento válido para negarse a cooperar con el otro. El interateneo es una “política de convergencia” que según explica Paoletti, han desarrollado desde hace cuatro años la UNITS, la Universidad de Udine y la SISSA (Scuola Internazionale Superiore di Studi Avanzati) para otorgar títulos de doctorado focalizados en áreas de “excelencia” como física, neurociencias y matemáticas. Paoletti se muestra orgulloso de que su institución haya dado este paso de cooperación pues, históricamente, entre Udine — ciudad situada a 63 kilómetros de Trieste— y Trieste siempre ha habido cierta rivalidad. Ahora, en cambio, intercambian y aprovechan mejor los recursos gracias a la apertura y cooperación institucional.
Todos estos esfuerzos están enmarcados en un contexto de entendimiento mutuo que, por fortuna, la región europea ha promovido por años. En este sentido, las actuales leyes educativas permiten que una universidad otorgue títulos de estudio con el sello de dos o más universidades. La UNITS, explica Paoletti, otorga un título en matemáticas con la Universidad de Lubiana de Eslovenia, en genómica funcional con la Universidad de París (Diderot y Descartes) de Francia y en gestión de la ingeniería con la Universidad de Leipzig de Alemania. La cooperación universitaria es entonces real; no hay celos institucionales.

Problemas globales: financiamiento e institucionalidad. 
Al preguntarle al rector Paoletti sobre los retos de la universidad italiana, no dudó en contestar que pareciera que la universidad no es tomada seriamente en cuenta por el gobierno y esto, remarcó, “no tiene que ver solamente con el dinero”. En seis años, recuerda el rector, la UNITS ha enfrentado una disminución de 15 millones de euros (aproximadamente, 255 millones de pesos), lo que ha originado una disminución de personal académico. Hace diez años, explica Paoletti, había casi mil docentes en la UNITS y ahora son poco más de 700 y como ocurre en otros países como México, el pago de pensiones de los profesores que están por retirarse se han convertido en un serio problema financiero. 
El envejecimiento de la planta académica, así como la falta de financiamiento y la falta de atención de la “política italiana” hacia las universidades, como un motor de desarrollo social y económico, es un problema de la educación superior italiana. Parece, remata Paoletti, que la función de la universidad no es cabalmente comprendida en un momento de integración cultural y de desarrollo tecnológico.
Pero el problema no sólo reside en la falta de dinero, reconoce Paoletti, sino en la carencia de instrumentos legales para impulsar a que la universidad tenga un mayor impacto en la sociedad. “Pese a que las evaluaciones nos muestran cuestiones tales como qué académicos producen y quienes no, la ley no nos permite actuar sobre esta situación”. 

Internacionalización y vinculación.
Pese a los problemas financieros e institucionales, Paoletti se muestra optimista con el trabajo realizado por la UNITS y expresa que aunque es una universidad relativamente pequeña, es fuerte en el área científica y en las políticas de internacionalización. La UNITS registra un alto porcentaje de estudiantes extranjeros en comparación con otras universidades de tradición internacional como Perugia o Siena. La ubicación geográfica de Trieste y su carácter multicultural representa, en palabras de Paoletti, una ventaja para este tipo de estrategias universitarias. 
Sin embargo, el rector no es complaciente ni ingenuo y piensa que aunque Trieste posee ciertas ventajas, su capacidad productiva es “modesta”. La ciudad ha mantenido la promoción de sectores de servicios financieros como el de los seguros, pero no ha crecido lo suficiente. No obstante, ahora hay nuevos nichos productivos como el de la ingeniería clínica y la tecnología de la salud que abren posibilidades de vinculación con la UNITS. El caso de la multinacional Ital TBS asentada en el Area Science Park de Trieste muestra una estrecha colaboración entre el departamento de ingeniería y esa empresa dedicada al desarrollo de servicios tecnológicos en el área de la salud. 

Vehículo de la multiculturalidad.
¿Cómo ha respondido la UNITS al histórico multiculturalismo de Trieste? Para Paoletti, las lenguas son un “vehículo, un instrumento” para avanzar en el camino de la interculturalidad. Por ello, orgulloso habló de la Scuola Superiore de Lingue Moderne per Interpreti e Traduttori que mantiene la universidad y a la cual la considera una de las mejores de Europa. “Una buena parte de los traductores en Bruselas, (sede del Consejo de la Unión Europea) han pasado por aquí”. En un tiempo, muestran los documentos oficiales, ahí se enseñaba inglés, alemán y español, pero ahora la oferta se ha ampliado hacia el ruso, serbo-croata, esloveno y holandés, reflejo fiel de la profunda integración continental.
Para finalizar, se le preguntó a Paoletti si la UNITS tenía alguna liga con instituciones de educación superior de América Latina y dijo que tanto a nivel institucional como personal existen tales vínculos, sobre todo en el área científica y de investigación. Recurrentemente, el rector mencionó a la Argentina como el país con el cual mantienen más contacto y era de esperarse por las vastas migraciones de italianos hacia ese país sudamericano. Pero viendo este fenómeno desde el otro lado, Paoletti, con sensatez, afirma que la región triestina ha sido también un lugar atractivo para personas de muchas partes del mundo y por ello, dice, se crean contactos por generaciones, los cuales, como hemos visto aquí, siguen nutriendo y enriqueciendo la “identidad de frontera” que posee la hermosa y única ciudad de Trieste.

* Pedro Flores Crespo es Doctor en Política por la Universidad de York, investigador y académico del  Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (UIA): pedro.flores@uia.mx. Síguelo en Twitter: @flores_crespo. Originalmente publicado en Campus Milenio

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