26 de septiembre de 2013

De Schumann a Silvio Rodríguez. Canción, poder y sentimiento

Por Pedro Flores Crespo*

La música expresa aquello que no puede ser puesto en palabras

y que tampoco puede permanecer en silencio.
—Víctor Hugo

Juan Gabriel dice que la música, y en específico, la canción, es la forma de expresión artística que más rápido llega a la gente, al pueblo. Si esto es verdad, entonces se puede afirmar que la música no sólo es valiosa por su valor intrínseco, sino que puede desplegar “funcionalidades extra artísticas”, usando el término de Diego Fischerman. La canción política, también llamada, “canción de protesta” es quizás un claro ejemplo de esa funcionalidad extra artística, ya que al escucharla no sólo apreciamos ritmo, armonía y melodía, sino también el mensaje político contenido en la letra. Esto nos lleva a preguntar— como lo han hecho otros tantos críticos: ¿Por qué vale ese tipo de música? ¿Por su valor estético o por la posición ideológica que asume?
La canción política o “de protesta” es una fusión creativa de diversas dimensiones humanas y juzgarla por una sola cosa puede ser una trampa y freno para el goce. Si usted escucha con atención, algunas piezas de la “nueva canción latinoamericana”, se denuncia con gran sensibilidad, bajezas políticas. Me refiero específicamente a la canción “Por quién merece amor” de Silvio Rodríguez, la cual fue compuesta por el cantautor ante las “amenzantes maniobras” del gobierno de Estados Unidos (EUA) frente a un supuesto apoyo de Cuba a la lucha de liberación de El Salvador en la década de los ochenta. Silvio se pregunta: en caso de que esta solidaridad hubiese sido cierta, ¿cabría explicar el sentimiento que la alentó? Por eso canta: “Te molesta mi amor, mi amor sin antifaz […] Mi amor no precisa fronteras, como la primavera no prefiere jardín […] Mi amor no es amor de uno solo, sino alma de todo lo que urge sanar”. Algún escucha no avezado en cuestiones anti imperialistas quizás no advierta el reclamo musical a EUA, sino simplemente, el significado amoroso.
¿Y no fueron acaso los románticos del siglo dieciocho los que borraron las líneas entre música y crítica? John Burrows nos recuerda que Hector Berlioz (1803-1869) y Robert Schumann (1810-1856) escribieron cuestionamientos al igual que música. “Soy sensible a todo lo que ocurre en el mundo y por ello, anhelo expresar mis sentimientos por medio de la música”, dijo Schumann.
Pese a que varios países tuvieron dignos representantes de la canción política —como puede verse en el elenco de los festivales sobre esta música (Festival des politischen Liedes) realizados de 1970 a 1990 en la República Democrática Alemana (RDA)—, América Latina parece tener una voz cantante en este género musical debido, quizás, al romanticismo que nos caracteriza y a la desafortunada presencia de dictaduras, regímenes militares y golpes de Estado en la región. 
En ciertos exponentes de la “nueva canción latinoamericana” se encuentra, además, un elemento poco común para la izquierda marxista de los años sesenta o setenta: El elemento religioso. “El Cristo de Palacaguina”, canción compuesta por el nicaraguense Carlos Mejía Godoy, podría sonar a “disonancia ideológica”, pero cuántos cantadores y revolucionarios latinoamericanos no hicieron suyos sus versos. La mexicana Amparo Ochoa (1946-1994), por ejemplo, la cantó con su particular estilo. “Cristo ya nació en Palacaguina de Chepe Pavón Pavón y una tal María ella va a planchar muy humildemente la ropa que goza la mujer hermosa del terrateniente/José el pobre jornalero se mecatella todito el dia, lo tiene con reumatismo el tequio de la carpinteria, María sueña que el hijo igual que el tata sea carpintero pero el cipotillo piensa, mañana quiero ser guerrillero.” 
Guiarse entonces por criterios únivocos, sean éstos religiosos o ideológicos, merma la apreciación musical. Así como en un ensayo musical alguien desafina, en política, muchos nos podemos equivocar y sonar bastante destemplados.
Por la fuerza de llegar al pueblo que Juanga le atribuye a la canción es que ésta, cuando es política, puede llegar a ser poscrita y lo peor, a sus intérpretes se les puede perseguir, encarcelar y asesinar. ¿Quién mejor que el chileno Víctor Jara (1932-1973) para ilustrar esta barbarie? La canción y el arte no son inocuos para el poder autoritario. Por ello, en Chile, Argentina, Uruguay y Brasil se prohibía la canción política, aunque no por ello, no se escuchaba profusamente. En México, por ejemplo, se crearon hoyos llamados “peñas” para escucharla y sentirla. Ahora parece que las peñas quedaron ya más como espacios nostálgicos que como sedes para la reivindicación política. ¿Qué futuro tendrá la canción política a medida que la democracia en nuestros países se ha instaurado? Injusticias siempre habrá que denunciar al igual que la sensibilidad inteligente de nuestros grandes cantautores latinoamericanos nunca se va a agotar y entonces seguiremos disfrutando la creatividad artística, que es esencia del ser humano.


* Pedro Flores Crespo es Doctor en Política por la Universidad de York, investigador y académico del  Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (UIA): pedro.flores@uia.mx. Síguelo en Twitter: @flores_crespo. Originalmente publicado en Campus Milenio.

Reformas constitucionales en materia educativa: un ejemplo clásico de ingobernabilidad reeditada

Por Carlos Muñoz Izquierdo*

Las reformas y adiciones al Artículo Tercero Constitucional que fueron promulgadas por el titular del poder ejecutivo el 26 de febrero del año en curso, así como las tres leyes secundarias que las reglamentaron —y acaban de entrar en vigor—, parecían constituir un hito en la historia de la educación que se imparte en nuestro país. Ellas coincidían, prácticamente al pie de la letra, con las principales recomendaciones que insistentemente habían hecho los investigadores de la educación a las autoridades educativas del país, con el propósito de rescatar al sistema educativo nacional del abismo en el que el mismo se encuentra.
En efecto, ellas eran necesarias para que el Estado recuperara la rectoría del sistema educativo nacional que desde hace varias décadas —pero con mayor intensidad a partir de la primera de este siglo— el mismo Estado había entregado, de facto, al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) .
Por tanto, teóricamente se podía esperar que el nuevo texto del Artículo Tercero abriera el paso a la implementación de una verdadera reforma educativa; ya que seguía —y sigue— siendo necesario realizar la reforma de índole pedagógica que silenciosamente están reclamando los millones de niños y jóvenes que están recibiendo una educación de insuficiente calidad.
Sin embargo, como lo haremos notar en estas líneas, había muchos motivos para cuestionar el proceso mediante el cual se incubaron las reformas mencionadas. Con esta finalidad, recordaremos el poder que tuvo el SNTE para impedir la implementación de algunas medidas que el gobierno del entonces presidente Calderón intentó poner en vigor con la intención de mejorar la calidad dela educación obligatoria que imparte el Estado.
Nos referiremos, concretamente, a la oposición de ese sindicato a la implementación de los aspectos de la “Alianza para la Calidad de la Educación” que se referían a la profesionalización del magisterio —Por otro lado, recordaremos la oposición del mismo sindicato a la implementación de la evaluación universal de los maestros que se intentó llevar a cabo— también con el consentimiento “formal” de la cúpula sindical—en las postrimerías del sexenio anterior.

Resistencia a la asignación de plazas magisteriales mediante concursos de oposición
Como se recordará, en una solemne ceremonia que tuvo lugar en el Palacio Nacional el 15 de mayo de 2008, la entonces “presidenta vitalicia” del SNTE subscribió, con el titular del poder ejecutivo en turno, una serie de compromisos que formaron parte de la llamada “ Alianza por la Calidad de la Educación” Uno de los más novedosos (y potencialmente trascendentes) se refirió a la decisión de asignar las plazas magisteriales mediante la participación en concursos de oposición convocados con ese propósito.
Un año después de dicha ceremonia, la Secretaría de Educación Pública informó que sólo en 12 de las 32 entidades federativas había sido posible concluir el proceso de asignación de plazas mediante el procedimiento acordado. Entre las 20 restantes se encontraban Michoacán y Oaxaca, cuyas secciones sindicales se negaron totalmente a participar en el proceso mencionado… (¿Le parece novedoso al lector, a la luz de estos datos, el comportamiento reciente de las secciones sindicales mencionadas?)

Resistencia a la evaluación universal de los docentes en servicio
El 31 de mayo de 2011 la SEP y el SNTE suscribieron un “Acuerdo para la Evaluación Universal de Docentes y Directivos en Servicio de Educación Básica”. Los aspectos más significativos del mismo consistieron en que esa evaluación fuera obligatoria para los docentes frente a grupo, los que estaban en funciones de Apoyo Técnico Pedagógico, y los directivos inscritos en Carrera Magisterial. A pesar de lo anterior, el 20 de abril del año siguiente (2012), los líderes seccionales del SNTE resolvieron unilateralmente rechazar la aplicación de dicha evaluación.
Después de varios escarceos entre la SEP y el Sindicato, el 2 de mayo se llevó a cabo una reunión, en la cual la dirigencia sindical, logró que los titulares de la SEP y de la Secretaría de Gobernación postergaran la aplicación de la evaluación mencionada hasta después de las elecciones federales del 6 de julio.
Empero, la respuesta que dieron los maestros a la convocatoria que —después del lapso acordado—hizo la SEP para el cumplimiento de ese acuerdo, fue decepcionante. La distribución de los participantes entre las diferentes entidades federativas fue desigual.
Además, 98,853 (37.4%) de los 264,379 docentes y directivos evaluados, obtuvo resultados de los que se desprende que esos sujetos fueron insuficientes, por lo que necesitaban “un trayecto formativo urgente”.
Así pues, para los maestros y directivos que no estaban inscritos en el Programa de Carrera Magisterial, la evaluación —que había sido pactada con carácter universal y obligatorio— terminó siendo parcial y voluntaria; lo que refleja nítidamente el poder que tuvo el SNTE para impedir que se cumpliera el Acuerdo que, con el consentimiento de la presidenta de ese gremio, había sido publicado en el mes de mayo del año anterior.

¿Cuál es el significado de los acontecimientos descritos?
Es evidente que existe una clarísima simetría entre la naturaleza de los acontecimientos descritos y los de aquellos (que en una forma más violenta) se han registrado recientemente, para manifestar la oposición de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) a las reformas constitucionales y legales que fueron promulgadas por el presidente Peña Nieto.
Ello significa que el sistema educativo es semejante a una empresa de gran envergadura, cuyos trabajadores se rebelan contra las disposiciones de los directivos de mayor rango, aduciendo que esas disposiciones no fueron previamente consultadas con ellos. Es obvio que una organización que no puede asegurar la colaboración de sus trabajadores sólo puede dirigirse a la bancarrota; ya que está inmersa en un innegable proceso de ingobernabilidad.
Lo mismo ocurre en el sistema educativo; situación que ha sido generada por la forma en la que fueron diseñadas y promulgadas las reformas constitucionales y legales a las que insistentemente nos hemos referido en esta colaboración. Habría que tomar en cuenta, para evitar los efectos de esta situación, las características que debe reunir lo que se conoce como “nueva gobernabilidad”. En síntesis, ella es el resultado de un razonable equilibrio entre el ejercicio del poder de las autoridades legítimamente constituidas y el derecho que asiste a los destinatarios de las disposiciones a manifestar, a través de medios legítimos, sus inquietudes acerca de los efectos que pueden desprenderse de las disposiciones mencionadas. 

Carlos Muñoz Izquierdo es Licenciado en Economía por el ITAM y doctor honoris causa por  la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México. Es investigador emérito y fundador del INIDE de la UIA. Originalmente publicado en Campus Milenio.

23 de septiembre de 2013

La puerta falsa de profesionistas

Por Enrique Huerta*

Haber concluido sus estudios en Tecnología Ambiental en la Universidad Tecnológica de Nezahualcóyotl, en el estado de México, no le garantizó a Mayra Ruiz aplicar los conocimientos de su profesión y, en vez de eso, hoy se dedica a vender brazaletes para entrar a las discos de Playa del Carmen.
Hace cuatro años partió hacia Quintana Roo ilusionada en encontrar una actividad acorde con su profesión pero después de frustrados meses de búsqueda tuvo que aceptar lo primero que le ofrecieran para poder subsistir.
Por eso, al preguntarle sobre sus sentimientos de laborar en algo para lo cual no estudió, Mayra acepta que esta situación la desanima.
“Tenía muchos proyectos que sentía que valían la pena pero aquí nadie te escucha y no le dan importancia al ambiente, entonces no sentí que hubiera manera de ejercer mi carrera. Obviamente no tengo palancas para laborar en ningún lado”, cuenta. 
No se trata de un caso aislado sino de algo que cada vez es más común entre los jóvenes que concluyen una carrera con la falsa esperanza de, alguna vez, ponerla en práctica.
“En este trabajo somos 15 jóvenes encargados de llevar gente para todos los bares y las discos, uno de ellos es contador y el otro arquitecto”, dice.
La realidad a la que se enfrentan los jóvenes es que estudiar una carrera ya no es garantía para conseguir un trabajo digno, bien pagado y que te dé para aspirar a un nivel de vida decoroso.
En México, la tasa de desocupación de los jóvenes entre los 20 y los 24 años de edad (rango en el cual se encuentran la mayoría de los estudiantes a nivel superior), es del 9.2 por ciento.
La situación no mejora para aquellos que ocupan el rango que va de los 25 a los 29 (edad en la que regularmente se ubica a los egresados de las universidades), pues el desempleo se ubica en 6.7 puntos porcentuales, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2013.
Además, según el documento denominado “Estadísticas a propósito del Día Internacional de la Juventud”, del Inegi, el 44.8 por ciento de los jóvenes ocupados de 25 a 29 años, con estudios profesionales terminados, desarrollan actividades no profesionales, pero la incidencia en el estrato socioeconómico bajo aumenta hasta 60.4 por ciento.
En otras palabras, casi la mitad de los jóvenes que cursaron una carrera (sea licenciatura o técnica) se dedican a otra cosa diferente a lo que estudiaron en las aulas de sus universidades.
Disociación. Y es que a pesar de esta situación, gran parte de los egresados de universidades está satisfecho con la formación recibida en su institución, según revela un estudio realizado por la Universidad Iberoamericana.
“El 70 por ciento de los egresados encuestados dijeron sentir satisfacción por la formación recibida en la universidad”, comenta Marisol Silva Laya, directora del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación de la Ibero.
Y prosigue: “Nosotros hicimos un estudio comparativo de la percepción en siete países de Iberoamérica sobre la competencia profesional de los jóvenes que egresan de las universidades y cómo se relacionan con las necesidades del mercado laboral y sociales”.
Los resultados arrojaron que a pesar del optimismo de los egresados encuestados, éste no es compartido por los empleadores de Brasil, Argentina, Colombia, Perú, Chile, España y México, naciones donde se llevó a cabo el muestreo.
“Si comparamos esta satisfacción de los estudiantes con los empleadores, hay una cierta distancia, en la que los porcentajes se ubican entre 40 y 55 por ciento con la formación profesional de los encuestados”, señaló la académica.
Asimismo, el estudio arrojó que alrededor de 70 por ciento de los jóvenes encuestados piensan que incorporarse a un trabajo es muy difícil, aun teniendo título universitario.
“Hay una desarticulación entre tener una formación universitaria y poder encontrar un espacio en el mercado de trabajo que satisfaga las expectativas de los jóvenes”, explica Marisol Silva.

La especialista refiere que valdría la pena indagar sobre los elementos que conforman la diferencia entre lo ofrecido por los egresados de las universidades y las necesidades de los empleadores, así como el papel en los planes de estudio de las instituciones de educación superior.
“No con la idea de adaptar de forma sistemática los planes de formación a las demandas del mercado de trabajo, pero sí los ajustes que se consideren pertinentes dentro de un concepto de formación universitaria, que es mucho más integral que las competencias instrumentales para incorporarse al mercado de trabajo”.
Además, la especialista acepta que generalmente aquellos egresados que consiguen un trabajo en su área laboral, no están satisfechos con el salario y eso también constituye una desarticulación en el desarrollo económico y productivo del país, y la oferta de recursos humanos calificados a nivel universitario.
“No siempre el aparato productivo del país se está desarrollando al ritmo que se debiera desarrollar para absorber a los egresados de las instituciones”.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT), en su documento “Trabajo decente y juventud en América Latina”, recomienda que para mejorar la transición de la escuela al trabajo, se lleven a cabo algunas medidas, tanto por las instituciones de educación como por las empresas.
En el caso de las universidades, se recomienda que hagan cambios curriculares con la participación efectiva de las empresas en el rediseño de los mismos, además de una capacitación de los profesores para que produzcan “efectos de identificación con el mundo de la economía y la producción”; fomentar la formación técnica intermedia, sobre todo en las áreas rurales y urbanas marginales; facilitar estadías de los alumnos en centros productivos y las prácticas pre-profesionales como parte indispensable de la formación, entre otras acciones.
En el caso de las empresas, el organismo sugiere que se involucren con la capacitación laboral de sus trabajadores jóvenes, además de especializarlos en las tareas que desempeñan; introducir cambios técnicos en los centros de trabajo; incrementar las relaciones empresariales con el sistema educativo para servir como centros de práctica informativa, de orientación vocacional o de desarrollo de programas de inserción en el empleo.
Estas recomendaciones van acorde con las conclusiones a las que llega Marisol Silva, directora del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación de la Universidad Iberoamericana:
“Nosotros sugerimos que hay que profundizar los diálogos y poner en agenda estos problemas para su solución. Creo que la planeación desarticulada no es la respuesta, sino que debe de haber soluciones plurales en este problema”.
Desde las universidades. Para saber qué tipo de acciones manejan las universidades de la entidad respecto a la vinculación del estudiantado con el mundo laboral, Luces del Siglo entrevistó a los especialistas.
En la Universidad del Caribe (Unicaribe), la jefa del Departamento de Vinculación y Prácticas Profesionales, la maestra Ilse Graciela Mandujano Wild, explica que esta casa de estudios estipula que sus alumnos, de manera obligatoria, deben pasar por tres o cuatro estadías en empresas –dependiendo de la carrera–.
Con base en sus cifras internas, Mandujano Wild afirma que los estudiantes de la Unicaribe no tienen muchos problemas para ubicarse laboralmente, que se van quedando en las prácticas y que en cada periodo consiguen el trabajo alrededor del 16 por ciento de los practicantes. Esto arrojaría una efectividad de 64 por ciento.
En la Universidad Tecnológica de Cancún (UT), comenta Ana Lucía Méndez, responsable del Departamento de Seguimiento de Egresados y de la Bolsa de Trabajo, se maneja el esquema de 70 por ciento prácticas y 30 por ciento teoría –más las prácticas profesionales, que también son obligatorias–.
Señala que este enfoque práctico es una de las ventajas de estudiar en la UT, pues los chicos ya salen preparados para entrar de lleno en el campo de trabajo.
Explica: “Obviamente, las carreras que nosotros manejamos son las que mayormente requiere el sector productivo, como turismo. Ahora, la carrera ‘más taquillera’ es la de gastronomía, que es la que está teniendo mucho más auge”.
Por su parte, la maestra María Eugenia Hernández Muñoz, encargada del Departamento de Acción Social, Servicio Social y Bolsa de Trabajo de Universidad La Salle, detalla que “como la mayoría de los alumnos trabajan, entonces cuando egresan de la universidad ya tienen experiencia”.
Sin embargo, esta institución también cuenta con prácticas y bolsa de trabajo, al igual que la Unicaribe y la UT.
En este último aspecto, no sólo la institución cuenta con una bolsa de trabajo general sino también individual, por cada carrera.
“Generalmente nos piden jóvenes con experiencia, por lo que cuando terminan ya suben de nivel de puesto, y la Universidad La Salle los vincula con empresas, por ello encontramos gerentes que empezaron como auxiliares administrativos”, dice.
A pesar de estas acciones, cada vez son más los jóvenes que egresan de las universidades y se las ven negras para conseguir un empleo decoroso, que por lo menos esté acorde a lo que estudiaron.
Gonzalo Díaz, estudiante de quinto semestre de gastronomía en la Unicaribe, platica que un profesor fue honesto con su grupo.
“Del 100 por ciento de ustedes, un 30 por ciento van a ser chef ejecutivo, los demás no. Ustedes están estudiando para cocineros, no para chefs”, relata el joven, quien de paso cuenta que su hermana trabajó en ventas de viaje.
“Ella estudió turismo aquí también (Unicaribe), pero ya con su título está buscando otro trabajo sobre lo que estudió”.
Hay otros jóvenes que no tienen la oportunidad de ejercer lo que estudiaron, como el caso de Mayra Ruiz.
“Ejercí durante mis prácticas profesionales en el Sistema de Transporte Colectivo (Metro) y como es carrera técnica duró 2 años y medio, pero salí con mi cédula profesional y título universitario. Las prácticas fueron obligatorias para presentar la tesis”, comenta, para luego rematar que solamente un compañero que estudió con ella en el estado de México encontró el empleo ideal.


® Derechos Reservados. Originalmente publicado en Luces del Siglo.

19 de septiembre de 2013

Justicia social, elección escolar e impuestos

Por Pedro Flores Crespo*

Cuando pensábamos que la promulgación de las leyes secundarias iba a disminuir el áspero debate sobre la educación de México, se pusieron en la mesa otros dos temas sumamente interesantes para el desarrollo educativo del país. Primero, el legislador del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Fernando Belaunzarán preguntó por Twitter por qué ciertos políticos de “izquierda” mandaban a sus hijos a escuelas particulares. El reproche del diputado Belaunzarán parece ser a algunos políticos y académicos que se oponen duramente a la reforma de la educación pública, pero que por su alto nivel económico y estilo de vida, optan por no consumirla.
¿Cuántos políticos, secretarios de educación, intelectuales, legisladores, académicos e investigadores “defendemos” la educación pública siendo clientes de la escuela privada? ¿No será que el compromiso con la justicia social queda en entredicho cuando hacemos elecciones que implican el ensanchamiento de la brecha entre pobres y ricos? Esta pregunta puede incomodar y dejarnos confundidos y perplejos; por ello, hace diez años, el profesor Adam Swift de la Universidad de Oxford escribió un libro cuyo título es ejemplo de lucidez: How not to be a hypocrite. School choice for the morally perplexed parent (Cómo no ser hipócrita. Elección escolar para el padre moralmente perplejo) (Routledge, Londres-Nueva York).
Swift trata con su libro de reconciliar ciertos principios políticos (e.g. igualdad) con una natural preocupación por la vida y trayectoria de nuestros hijos. Si algo le responderían los políticos y académicos increpados al diputado Belaunzarán sería: “Mandamos a nuestros hijos a las mejores opciones académicas pues queremos que destaquen” (¿a costa de los demás?, preguntaría yo). 
Vale la pena aclarar que el libro de Swift está escrito para el contexto británico en donde el mérito ha sido un valor central en las políticas orientadas a alcanzar mejores niveles de progreso individual y social. En Gran Bretaña hay elitismo pero éste puede o no estar ligado con la riqueza familiar. La forma en cómo se estructura la sociedad y el nivel académico de las escuelas públicas en Inglaterra es muy distinto a lo que tenemos en México, pero no por ello tenemos que sacarle la vuelta y dejar de cuestionarnos a qué nivel somos hipócritas por elegir opciones escolares de paga cuando mucho nos gusta hablar de equidad, igualdad y justicia social en el campo educativo
El libro de Swift no sólo incluye estimulantes discusiones sobre aspectos teóricos como la igualdad de oportunidades, exámenes sesgados, estándares educativos, derechos, obligaciones, competencia y la educación como un bien posicional o intrínseco; sino que construye 20 justificaciones que agrupa en cuatro grandes categorías: (1) parcialidad legítima y elección escolar, (2) qué tan bueno es lo bueno, (3) ¿no tiene importancia la elección individual? y (4) asuntos del hogar. Por si esto fuera poco, al final del libro se presentan dos cuestionarios para el padre de familia. Uno sobre escuelas particulares y otro sobre escuelas “selectivas”. Ojalá los padres-legisladores, investigadores-activistas, intelectuales “comprometidos” y adalides de lo público pudieran leer el libro de Swift, responder a esas preguntas y fijar una posición a la luz del contexto mexicano. El tema entre elección escolar y justicia social no es trivial y, hasta donde se sabe, poco se ha estudiado en México.
El segundo tema que adquirió notoriedad y que generó polémica fue la propuesta del gobierno de Enrique Peña Nieto de aplicar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) a las colegiaturas. Como era lógico, los representantes de las escuelas particulares ya se rebelaron en contra de esta medida. Rápidamente, hicieron cálculos y expresaron que de aprobarse  habría una “migración” de cerca de 400 mil jóvenes de educación media superior y superior a las instituciones públicas y que éstas, según ellos, no tendrían la capacidad de recibirlos (La Jornada, nota de Ariane Díaz, 11/09/13). Ante el riesgo de perder mercado, era esperable una reacción así. Lo que sorprendió fue que algunos representantes de la izquierda y del PRD balbucearan al respecto. ¿Apoya si o no el PRD la propuesta del gobierno priísta de aplicar el IVA a colegiaturas? Pareciera que sus medios periodísticos y comentaristas afines ven en esta propuesta como una grave afectación a los pobres mientras que Acción Nacional dice defender a la “clase media”. Se avizora entonces otra cuarteadura al Pacto por México.
Dentro de este mar de confusión, el senador Miguel Barbosa del PRD argumentó que “no solamente la gente que tiene recursos paga colegiatura”. Sin ofrecer mayor evidencia, dijo que hoy “muchísima gente” con pocos recursos, manda a sus hijos a escuelas privadas. No soy sé mucho de asuntos fiscales, pero si esto es verdad, ¿por qué entonces el PRD no sugiere una tasa diferenciada de IVA en colegiaturas? ¿Es esto factible? Si en verdad a la izquierda le importa la gente más desfavorecida, ¿por qué no propone regular, por ejemplo, el mercado informal de la educación (MIE)? El MIE está constituido de servicios de tutoría y asesoría privada que ofrece cursos y regularizaciones para que el estudiante salga “bien” en las pruebas de ingreso al bachillerato y a la universidad. Este tipo de servicios afecta la equidad, pues la familia que tiene más dinero para contratar este tipo de servicios aumenta las probabilidades de lograr un lugar en la prepa o en la universidad ¡pública! ¿De qué lado está el partido de la llamada “izquierda” mexicana?
Alcanzar la justicia social por medio de la educación ha sido una bandera histórica de ese lado del espectro político; pero sus representantes en el poder legislativo parecen no querer entrar a discusiones intelectuales y filosóficas. Cuando dicen que desean debatir, llaman solamente a los “académicos” que les dirán lo que quieren escuchar, son parciales y selectivos y así la justicia social nunca podrá ser realizable.
Uno de los libros más destacado sobre esta relación es el de Harry Brighhouse, School Choice and Social Justice; 2000, Oxford: Oxford University Press.


* Pedro Flores Crespo es Doctor en Política por la Universidad de York, investigador y académico del  Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (UIA): pedro.flores@uia.mx. Síguelo en Twitter: @flores_crespo. Originalmente publicado en Campus Milenio.

18 de septiembre de 2013

Estrategias de formación para el trabajo en sectores de pobreza. Análisis de las experiencias del SIEFT

Por Enrique Pieck Gochicoa*

El Sistema de Información sobre Experiencias de Formación para el Trabajo (SIEFT) está disponible como un sitio web de libre acceso, público y gratuito. Se inscribe en la línea de investigación Educación, Trabajo y Pobreza de la Universidad Iberoamericana y busca contribuir desde una perspectiva interdisciplinar al conocimiento de las relaciones entre la educación y el trabajo, con particular referencia a los grupos sociales más excluidos de México.
El SIEFT está conformado por 158 registros de diferentes programas y experiencias de formación para el trabajo. Cada uno de estos registros contiene información detallada sobre los rasgos fundamentales de los programas, lo que incluye información de corte institucional, así como información detallada sobre las actividades que desarrollan en el campo de la formación para el trabajo, en particular en la cualidad de las estrategias desarrolladas con sectores de pobreza. El sitio resulta útil si se desea conocer los sujetos y las acciones en materia de formación para el trabajo en México. El sitio web nació en 2005 y tuvo un rápido desarrollo en sus primeros meses; nos referimos fundamentalmente a lo que atañe a la incorporación de fichas institucionales. Recientemente, y gracias a un financiamiento del Fondo de Coinversión Social de Indesol (Instituto Nacional de Desarrollo Social), se contó con recursos que permitieron: i) depurar y actualizar el sistema; ii) rediseñar el sitio web del SIEFT, y iii) desarrollar un análisis de los programas que están inventariados en el sistema.
Lo que se presenta en este texto es un análisis de la información contenida en el SIEFT. Es decir, nos hemos dado a la tarea de analizar cada uno de los registros con base en un grupo de categorías y de acuerdo con las diferentes poblaciones que son atendidas por los programas (niños, jóvenes, mujeres, población indígena, productores rurales, discapacitados). Lo que nos hemos propuesto es contar con un texto analítico que dé cuenta de la información contenida en el SIEFT, lo que implica en este caso dar cuenta de las estrategias de formación para el trabajo que son utilizadas por las diferentes instituciones. Una de las preguntas que guiaron esta búsqueda fue cuáles son los elementos que distinguen a las estrategias de formación para el trabajo. Es decir, qué las singulariza, qué aportan, cómo se diferencian según las distintas poblaciones. Es por ello que, atendiendo a una serie de categorías clasificatorias, hemos dado cuenta de la naturaleza de las distintas estrategias. El texto busca constituirse en un referente para la acción de otras organizaciones.
Es un texto que contiene información sobre la forma –el cómo– en que las instituciones y los programas están encarando la formación para el trabajo. Instituciones que orienten sus programas a distintas poblaciones (pueden ser jóvenes, población indígena, discapacitados) podrán encontrar aquí elementos que les aporten en la definición de sus estrategias. Lo que intentamos mostrar en este análisis es la riqueza acumulada en términos de las estrategias que han sido y están siendo utilizadas cuando se decide brindar formación para el trabajo en sectores de pobreza.
En este sentido, el SIEFT está constituido como un referente para la acción, la reflexión y la investigación. Está dirigido a los educadores y miembros de las organizaciones que desarrollan experiencias de formación para el trabajo, investigadores educativos y sociales, estudiantes de la educación media o superior, educadores de todos los niveles y modalidades, miembros de las comunidades, público en general.


Para visualizar completo el texto, recorre manualmente la visualización dando clic en el indicador que se ubica en la parte superior izquierda.

* Enrique Pieck Gochicoa es doctor en Sociología de la Educación por el Instituto de Educación de la Universidad de Londres,  investigador y académico del  Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (UIA): enrique.pieck@uia.mx. 

Ofrece especialista conferencia sobre evaluación educativa

Por Jesús López*

En el marco de la Cátedra Internacional de Políticas Públicas para el Desarrollo “Antonio Ortiz Mena”, la titular del Instituto Nacional de Evaluación Educativa, INEE, Sylvia Schmelkes, ofreció la conferencia “Hacía una Nueva Evaluación Educativa en México”.
Dentro de su presentación, la especialista destacó que a pesar de los grandes esfuerzos por parte de las autoridades, se sigue presentando problemas de acceso a la educación.
Asimismo planteó que alrededor del 25 por ciento de los jóvenes que ingresan a la secundaria, no concluyen sus estudios por diversos factores, lo cual consideró lamentable.
Otro de los factores que subrayó traen repercusiones para mejorar el sector educativo, es lo referente a la inequidad de clases sociales, ya que por ese factor muchos jóvenes no tiene oportunidades de tomar clases.
El INEE tiene como tarea principal evaluar la calidad, el desempeño y los resultados del Sistema Educativo Nacional en la educación Preescolar, Primaria, Secundaria y Media Superior y además coordinará el nuevo Sistema Nacional de Evaluación Educativa.
La doctora Sylvia Schmelkes es socióloga y maestra en Investigación y Desarrollo Educativo por la Universidad Iberoamericana.

® Derechos Reservados. Originalmente publicado en Entre Líneas.

12 de septiembre de 2013

Cambio educativo sin sangre, sudor y lágrimas: el caso Maravillas

Por Pedro Flores Crespo*

En el debate sobre cambio educativo siempre están presentes por lo menos dos rutas de acción. Por una parte, tratar de generar grandes cambios estructurales a partir de “reformas” o “revoluciones educativas” y por otra, identificar prácticas escolares y pedagógicas en contextos locales para después analizarlos y tratar de replicarlos en otras escuelas o ambientes específicos. 

Digamos que estas dos rutas pueden considerarse estrategias de nivel “macro” y “micro”, respectivamente. ¿Y cuál ha dado mejor resultado en la educación mexicana? ¿Las reformas actuales que propone Enrique Peña Nieto es una inteligente conjunción de ambas estrategias? Por lo que se sabe públicamente, el gobierno priísta le apuesta primordialmente a la primera ruta: la macro.
En virtud de los complejos problemas educativos, sería ideal que los actuales funcionarios y planificadores de la Secretaría de Educación Pública (SEP) se dieran tiempo de conocer y reflexionar sobre las múltiples experiencias acerca del cambio educativo a nivel micro que han probado ser exitosas. En este sentido, sugiero ver el documental Maravillas: otra educación es posible del director José Leandro Córdova (http:// documentalmaravillas.com/).
Probablemente realizado con menos dinero que otros documentales sobre la educación de México, el video Maravillas es igualmente atractivo e interesante, pues nos muestra la vida escolar en la telesecundaria Pedro Vélez del pueblo Presa de Maravillas del municipio de Villanueva en el estado de Zacatecas. El video, a mi juicio, representa una innovación en el componente de la comunicación de las políticas educativas ya que da cuenta de los avances del Programa sobre Mejoramiento del Logro Escolar (PEMLE) en secundaria, el cual se echó a andar en la administración pasada (2006-2012) bajo la dirección de un profesional equipo de la Subsecretaría de Educación Básica (SEB) y con el respaldo intelectual del inquieto doctor Gabriel Cámara.
El PEMLE era una estrategia de intervención escolar focalizada en 9,072 escuelas secundarias que obtenían los puntajes más bajos de logro escolar en la prueba Enlace (Evaluación Nacional de Logro Académico en Centros Escolares). Se proponía desarrollar comunidades de aprendizaje a través de la creación de una red de tutorías.
Filmado en uno de esos tantos pueblos de México en donde la desolación reina, el documental Maravillas presenta los testimonios de maestros, estudiantes, directivos, funcionarios, ex alumnos y especialistas sobre el funcionamiento de la tutoría y de las comunidades de aprendizaje en donde “todos tienen la capacidad de enseñar y de aprender” (Cámara).
Después de encontrarse en el sotano en términos de logro escolar, los jóvenes estudiantes de la secundaria Pedro Vélez, fueron no sólo mejorando notablemente su desempeño académico, sino también —por lo que se logra advertir en el video—, sus “capacidades humanas” (Sen, Nussbaum). “Aquí aprendes mucho a no tener vergüenza a preguntar, a demostrar lo que sabes”, corrobora Marí Cruz Ramírez, joven alumna de la secundaria Pedro Vélez que aspira a estudiar medicina para poder ayudar a su gente.
Basada en una relación de apoyo mutuo y confianza, la tutoría impulsada por el programa de comunidades de aprendizaje parece corroborar —una vez más— que a pesar de que algunas personas enfrentan serias e injustificables dificultades económicas y sociales, siempre está presente la posibilidad de lograr aprendizajes significativos y esto propicia una ampliación de libertades, como lo ilustra el profesor Gabriel de León, director de la telesecundiara, quien al referirse al programa de tutorías dijo: “Cuando vi que esto era de libertad, de que el alumno estudiaba lo que él quería aprender, y cuando dos seres o dos personas en libertad se unen para hacer una cosa, esto sale, si no a la perfeccción [sí] a lo máximo”.
El documental en ocasiones conmueve y hace reflexionar sobre diversos puntos. Primero, es alentador que se centre en presentar las habilidades que los estudiantes han desarrollado tanto de manera explícita como implícita. Si Usted ve el video, note la fluidez, estructura y claridad con que cada uno de los entrevistados de la telesecundaria se expresan. Aunque se quisiera “balconear” a alguien, dudo mucho que el conductor televisivo lo logre.
Por otro lado, los impulsores del proyecto de “comunidades de aprendizaje” parten de cuestiones pedagógicas y filosóficas básicas, las cuales han estado presentes históricamente en el debate educativo pero que por extrañas razones, no se consideran en los procesos de reforma, que como hemos visto recientemente, a veces cuestan sangre, sudor y lágrimas. Por último, surge una pregunta práctica: Ahora que el secretario de Educación Pública sugirió que ya no habrá Enlace, ¿cuál será el referente para identificar y atender a las escuelas más desfavorecidas del país? En el documental es evidente la utilidad de esta base informativa —pese a sus limitaciones —para no sólo hacer que los jóvenes estudiantes logren mayores puntajes en la prueba, sino también para poder ser sujetos de un programa orientado a ampliar sus oportunidades de vida.


* Pedro Flores Crespo es Doctor en Política por la Universidad de York, investigador y académico del  Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (UIA): pedro.flores@uia.mx. Síguelo en Twitter: @flores_crespo. Originalmente publicado en Campus Milenio.

10 de septiembre de 2013

Equidad en los resultados de la educación

Por Sylvia Schmelkes*

El libro El primer año universitario entre jóvenes provenientes de sectores de pobreza: un asunto de equidad es el informe de una investigación llevada a cabo por las autoras, bajo la convocatoria del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación de la Universidad Iberoamericana. Forma parte de los estudios tendientes a constituir una línea de investigación sobre equidad en educación superior.

Se trata de un estudio por demás novedoso, original y, diría, necesario. Es un cuestionamiento a fondo de las políticas de equidad, en general –no sólo en educación superior– que consideran que basta con aumentar las oportunidades de acceso a la educación para que los sectores empobrecidos puedan acceder a un servicio antes negado. Y digo que esta tesis central del libro es aplicable a toda la educación, pues tenemos evidencia contundente de que, a pesar de los grandes avances logrados en la cobertura educativa de la educación en general y de la básica en particular, a partir del inicio de la expansión educativa en los años sesenta del siglo pasado, los resultados en permanencia, tránsito y, sobre todo, en aprendizajes reales guardan una estrecha correlación con los antecedentes socioeconómicos y étnicos de los alumnos.


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*Sylvia Schmelkes del Valle es Socióloga y Maestra en Investigación Educativa (Universidad Iberoamericana - Ciudad de México). Fue Directora del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación de la UIA de 2008 a 2013. Actualmente es Presidenta del Instituto Nacional de Evaluación de la Educación (INEE).

9 de septiembre de 2013

Conocimiento y saber: el final de la "cultura dominante"

Por Luis Gregorio Sosa Grajales*
La idea de que el conocimiento es algo exclusivo de contenidos o medios académicos se encuentra en crisis. Hoy por hoy, una amplia variedad de libros, filmes, canciones, historietas, e incluso otras expresiones de la cultura popular electrónica (como los llamados memes de internet) ofrecen a los profesores una infinidad de recursos, ejemplos y analogías que pueden utilizarse para reforzar o complementar los aprendizajes de los estudiantes. Sin embargo, es notorio que aún persiste un rechazo desde la academia por utilizar (en las aulas) otros tipos de saber y conocimiento. La razón de esto: desconocimiento y esnobismo.
La modernidad y su lógica de progreso están fundadas en el cientificismo lógico. Como resultado de estos procesos, la escuela del siglo XX sólo consideró como válido y “real” al conocimiento que provenía de la ciencia, y que en última instancia, se producía en la academia y centros del saber asociados.
Otros tipos de conocimiento (el saber diario, el que proviene de nuestras culturas originarias, el conocimiento espiritual, e incluso el que se encontraba reflejado en obras de la cultura popular) han sido vistos desde entonces como saberes de segunda, innecesarios y superfluos ante la “verdad única”: el conocimiento comprobable, estructurado y sistemático al que sólo podemos acceder con el método científico.
Sin embargo, las realidades actuales y los nuevos escenarios de globalización y pluralidad, han puesto en crisis esta premisa, generando tensiones que se viven cada vez con mayor fuerza en los centros de estudio, sobre todo en las universidades. Y es que el ideario de una ‘cultura superior’, herencia del cientificismo y la escuela modernista, parece haber llegado a su fin. El término de este paradigma, sin embargo, no proviene de la sustitución de un sistema por otro, sino que se está dando al replantear una lógica que hemos considerado como única y verdadera. Y es que nunca existió una ‘cultura superior’, gestora de todo el conocimiento y el saber ‘real’. Lo que sí existe es conocimiento y saber como concepto y como sistema que integra todo lo humano: venga de donde venga (eso sí, no siempre con el mismo valor, relevancia o intensidad).
En ese sentido, la escuela modernista se ha encargado de hacernos partícipes de una suerte de clasismo del conocimiento, el cual, en muchos casos, sigue imperando en el discurso educativo. El conflicto aumenta al encontrarse algunos de los reproductores de esta ideología (profesores, diseñadores del currículo, académicos e investigadores) con los jóvenes nativos de la globalización, la digitalidad y de la Sociedad de la Información y el Conocimiento, sujetos que su propio saber de todos los espacios y todos los medios a los que tienen acceso. Esta tensión puede llegar a ser irreconciliable, y en algunos casos puede producir –entre otros factores– que se debilite la relevancia y la pertinencia de la educación en el imaginario de los estudiantes.
Ya antes he sostenido que uno de los cánceres más fuertes de la educación actual, es la creencia de que el ‘mejor conocimiento, el mejor saber y la forma correcta de enseñar, es aquella en la que fuimos instruidos’, pues esta ideología no solo pasa por alto el saber propio de los estudiantes y la forma en la que estos (fuera del ambiente escolar) construyen o adquieren el conocimiento, sino también sus referentes culturales, su creatividad personal, e incluso sus propios intereses.
Acompañando a este síndrome, viene el ya conocido síntoma de caricaturizar a los estudiantes como entes carentes de creatividad, imaginación e ingenio, zombis faltos de interés y motivaciones, cuando quizás somos nosotros los que producimos tales situaciones al imponerle a los jóvenes formas y modelos de pensar, de adquirir el saber y construir el conocimiento que ya no son dominantes en el mundo actual.
Tal vez sea hora de que dejemos el debate estéril sobre el saber “bueno y malo”, y explotemos las potencialidades que el conocimiento, venga de la fuente que venga, nos puede ofrecer al momento de generar saber relevante y pertinente para nuestra sociedad y sus necesidades.

* Originalmente publicado en Forbes MéxicoLuis Gregorio Sosa Grajales es Maestro en Investigación Educativa por la Universidad Iberoamericana (Ciudad de México) y académico de la Dirección de Servicios para la Formación Integral de la UIA. Desde 2009 colabora en el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (INIDE). Email: luis.sosa@uia.mx

5 de septiembre de 2013

Magisterio e intelectuales: el pensamiento en su laberinto

Por Pedro Flores Crespo*

A partir de las protestas magisteriales y de la aprobación de la Ley del Servicio Profesional Docente (LSPD), se han inundado los espacios informativos de sentimentalismos, prejuicios y tergiversaciones. ¿Cómo pensar el problema político que estamos viviendo sin ser tentado por la cándida imagen del maestro o por el diablito mediático que susurra: “rómpanles su madre, en caliente”. Tanto la victimización de los actores políticos como el deseo de hacerlos a un lado a garrotazos no son buenos insumos del pensamiento. Políticamente podemos ganar aplausos si nos situamos en cualquiera de estas dos posturas, pero lo popular dura poco. Tan poco como un periodo legislativo o un sexenio. 
El pensamiento tiene, en cambio, un horizonte más amplio. El conflicto magisterial en particular y la realidad política en general ha vuelto a poner a prueba la capacidad de entendimiento e interpretación de los analistas, intelectuales, comentócratas e investigadores que hacemos de la educación nuestro objeto de estudio.
En lo particular, ha sorprendido la ligereza con que se han comentado las iniciativas que envió el titular del Ejecutivo al Congreso el pasado 13 de agosto. Tales propuestas tienen, como todo, puntos a favor y en contra, pero la crítica mengua ante el juicio selectivo y parcial. Nos creemos inventos, cosas sin importancia y dejamos de ver lo esencial. Por ejemplo, importó poco que los cambios a la Ley General de Educación —aprobados a todo vapor— enfatizaran la inclusión del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) en los languidecientes consejos escolares de participación escolar. Salvo algunas organizaciones civiles, pocos actores alertaron de este error. ¿En dónde estaban los apóstoles de lo “público”, los especialistas “comprometidos” y el legislador “progresista” cuando el congreso suscribió tal punto? ¿Qué razones tuvo la SEP para introducir este punto? ¿Será que el gobierno priísta negoció con el SNTE este punto a cambio de que apoyara la reforma o es verdad que el gobierno de Enrique Peña Nieto es tan audaz que ahora se permitirá que cada escuela contrate a sus maestros y por ello se necesita, por ley, un representante sindical?
Pero como dije, también hay cosas positivas. Una de ellas fue reiterar en la LGE la gratuidad y prohibir cualquier condicionamiento monetario (cuotas) para que los niños puedan ser inscritos, tener acceso a la escuela, hacer exámenes y recibir sus documentos oficiales. Pese a este acierto, fue desconcertante escuchar a políticos conservadores de izquierda mentir —al igual que lo hacen los medios de comunicación que tanto critican— y decir que la Reforma Educativa del “Espurio 2” es “privatizadora”. Tanto unos (defensores) como los otros (detractores) mienten; la verdad es lo que menos importa en México. 
Ante tal crisis, esperaríamos que fuese el académico y el intelectual el actor capaz de pensar los problemas con rigor y sensatez. Tristemente, en los días previos a la aprobación de la LSPD —también hecha al vapor por parte de los diputados —vi una mesa de “debate” en Televisa con destacados escritores, historiadores y politólogas/os que clamaban que esta ley debía aprobarse a la brevedad; pero no por sus virtudes intrísecas, sino por supuestos beneficios externos tales como “salvar a la República”, “mostrar que hay autoridad”, “cuidar al Congreso de la rijosidad callejera”. 
Entiendo la desesperación porque haya cambios sustanciales en el país y rechazo la actitud maximalista y beligerante de algunos maestros disidentes; así como su menosprecio por la niñez mexicana, sin embargo, también encuentro deficiente la actitud de esos comentócratas por dos razones fundamentales. Primero, se centran en los resultados de la aprobación de una ley y nada dicen sobre el procedimiento con que se elaboró. ¿Hubo debate? No, “sin argumentos, convencieron”, parafraseando a Alejandro Canales. Si vivimos en una democracia y la queremos cuidar, el debate y la argumentación hubieran sido medios idóneos para legitimar la ley; pero parece que este recurso de gobernabilidad se sale del radar de la administración actual (vease mi “Tiempo de discusión” en Campus; 22/08/13). ¿Será acaso que para “mover” a México habrá que usar la aplanadora que “no nos ve ni nos oye”?
El segundo punto cuestionable de los intelectuales que comentaron la reforma educativa es atribuirle características “superiores” o morales a un hecho legislativo (aprobación de una ley). Esta “elevada” posición abre la puerta para que se justifique cualquier recurso para no dejar que la “Patria se nos vaya de las manos”. ¿No fueron algunos de esos intelectuales los que criticaron el discurso “mesiánico” que sugería “purificar la nación” con la elección de 2006? Pensar en la aprobación de una ley por razones más allá de sus virtudes intrínsecas podría entorpercer la tolerancia y aquí también la democracia pierde. Si seguimos por este camino, al rato nos creeremos la terrible idea del “fraude patriótico”.
Victimizar al maestro y que éste se acurruque en los brazos del “especialista”, aprobar leyes al vapor, menospreciar el argumento contrario, dejar a los niños sin clases por defender “conquistas” laborales y elevar hechos políticos a una escala moral superior muestra que la democracia mexicana tiene aún un gran trecho que recorrer para lograr su plena consolidación y en esto, todos somos responsables. 

* Pedro Flores Crespo es Doctor en Política por la Universidad de York, investigador y académico del  Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (UIA): pedro.flores@uia.mx. Síguelo en Twitter: @flores_crespo. Originalmente publicado en Campus Milenio.

4 de septiembre de 2013

Rezago educativo persiste en México

Por Ivonne Vargas*

A casi un año de haber iniciado el Gobierno de Enrique Peña Nieto, la promesa de campaña que realizó sobre recuperar la rectoría del Estado en política educativa nacional no se ha cumplido ni existe una estrategia clara para enfrentar el rezago en la materia, dijeron especialistas.
Durante la presentación de su primer Informe de Gobierno este lunes, el mandatario felicitó a la Cámara de Diputados por la aprobación de la Ley del Servicio Profesional Docente, que calificó como un paso trascendental para asegurar la calidad de la educación.
El primer año de Gobierno se resume en negociaciones a nivel sindicato, sin embargo falta un plan para garantizar la profesionalización de los maestros. Lo que se tiene actualmente son cursos "fragmentados" que no garantizan una adecuada formación inicial y actualización del maestro, apuntó la académica.
Aun cuando el rubro educativo fue una ‘carta fuerte' en su campaña, "no hay mucho por informar", dijo por su parte Ulises Corona, académico de la coordinación de Ciencias Sociales de la Universidad del Valle de México (UVM). La razón, explicó, es que no hay avances en otros temas prometidos, como impulsar presupuestos multinauales, incrementar la cobertura educativa, generar más presupuesto para ciencia y tecnología.
"Sólo con llegar al punto de personal académico y su evaluación, el presidente se encontró con una gran pared, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación", dijo.
Los cambios en el sistema educativo no se logran con aprobar una Ley de Evaluación Docente un día antes del informe, ni con tener una reforma que "maquille" pero no atienda los problemas de fondo. "Lo urgente es revalorar la función docente y devolver al maestro su papel central", subrayó Marisol Silva Laya, directora del Instituto de Investigación para el Desarrollo de la Educación de la Universidad Iberoamericana (UIA).
Los entrevistados coincidieron en que en los próximos cinco años de mandato son diversos los retos que enfrentará el gobierno de Peña Nieto, entre ellos la desigualdad en formación escolar por género, estrato y entidad; la baja calidad educativa; y la distribución de recursos. 
De 10 niños que entran a educación básica ocho llegarán a nivel superior, dijo Ulises Corona. Además de 10 niñas sólo estarán cinco, porque a la mitad de su formación deben atender problemas familiares, como cuidar de sus hermanos, detalló.
Peña Nieto propuso incrementar la cobertura para que en los próximos seis años se pase del 66% al 100% de la población en educación media superior, y en el ámbito superior se alcance un 45% de cobertura.
Pero hasta el momento no existe una política clara respecto a cómo conducir al niño de la educación básica a la superior. El reto es grande si se considera que cada 650,000 jóvenes desertan del bachillerato, lo que equivale a 1,800 personas por día, de acuerdo con datos de la organización Mexicanos Primero.
Hoy, las preparatorias son "fábricas de deserción", precisó el presidente de la Asociación, Claudio X González. Según datos de esta organización civil, sólo 10% de cada generación termina una carrera universitaria y un mexicano estudia, en promedio, 8.6 años, equivalente al segundo grado de secundaria. El promedio en los países miembros de la OCDE es de más de 12 años.
Aunado a ello, seis de cada 10 escuelas en el país funcionan en malas condiciones, es decir, no tienen la infraestructura mínima para operar. "Para estos temas debería existir una estrategia clara en la agenda de los próximos cinco años", dijo Marisol Silva, de la UIA.

® Derechos Reservados. Originalmente publicado en CNN Expansión.

3 de septiembre de 2013

El calendario de las marchas que vienen

Por Karyna Soriano*

Aunque la Cámara de Diputados ya aprobó la Ley de Servicio Docente, que prevé la evaluación a los maestros, y que ahora será analizada por el Senado de la República, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) no se da por vencida y continuará esta semana con las protestas.
Maestros de la CNTE confirmaron ayer que este miércoles realizarán una marcha nacional para protestar “por la imposición” de dicha ley, en la cual se prevé la participación del DF y de 22 estados de la República.
De acuerdo con Pedro Hernández, secretario de Organización de la Sección 9, se espera que los docentes de la CNTE se concentren entre las 8:00 y las 10:00 horas en el Zócalo capitalino y que de ahí parta la marcha, aunque hasta el cierre de esta edición aún no se definía la ruta, lo cual sería discutido en una asamblea nacional.
Entrevistado por separado, Francisco Bravo, líder de la Sección 9 de la CNTE, comentó que entre las entidades que ya confirmaron movilizaciones y/o mítines se encuentran Guerrero, Michoacán, Oaxaca, Jalisco y Baja California Sur, entre otros.
A decir de los docentes, las movilizaciones son una muestra de la inconformidad del magisterio por la reforma educativa, en la que se mantuvo el carácter punitivo de la evaluación, contrario a lo que han planteado diputados federales del PRD y de otros partidos.
Adicionalmente, continuará el plantón de los maestros de la CNTE en el Zócalo capitalino y el próximo domingo el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) realizará una protesta en dicho punto en defensa del petróleo. 

Insuficiente, la evaluación 

“Uno de los problemas es la desigualdad. Los niños de las familias más pobres reciben la educación en condiciones precarias, y eso no se ha resuelto. Una reforma tendría que integrar diferentes aspectos para dar un enfoque multidimensional y multifactorial para resolver el problema. No es suficiente impulsar la evaluación; habría que empezar con fortalecer la formación inicial de maestros y que estén mejor preparados para asumir un liderazgo pedagógico. Hay que desarrollar carreras docentes que les permita superar las debilidades. La evaluación podría mejorar el desempeño continúo de los maestros; pero sigue pendiente el tema de formación inicial”.

Marisol Silva, Directora del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación, de la Ibero
® Derechos Reservados. Originalmente publicado en Publimetro.

Tiene dificultad 70% de egresados para encontrar trabajo

Para 70 por ciento de egresados en México es difícil integrarse al mercado laboral, reveló un estudio realizado por el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (INIDE) de la Universidad Iberoamericana, y las fundaciones Universia y Telefónica.
En el ‘Informe de competencias profesionales en preuniversitarios y universitarios de Iberoamérica’, presentado en la Ibero campus Santa Fe, se establece también que 51 por ciento de los egresados de México tienen empleo de tiempo completo, 17 por ciento de tiempo parcial y 19 por ciento no trabaja.
El estudio exploratorio y descriptivo refleja la percepción que tienen rectores de universidades, desarrolladores de planes de estudio, empleadores, profesores, alumnos y egresados en México, Argentina, Brasil, Colombia, Chile, España y Perú.
La investigación académica dirigida por Marisol Silva Laya, directora del INIDE, señala que entre las tres competencias que los egresados valoran más para conseguir un empleo está la toma de decisiones, aplicación de conocimientos y capacidad para planificar el tiempo.
En tanto que los empleadores consideran que las competencias más desarrolladas por los solicitantes de empleo son aprendizaje permanente, trabajo en equipo y habilidades en el uso de tecnologías de información y comunicación.
La mayoría de quienes se han incorporado al mercado laboral opinan que su trabajo coincide en alguna medida con sus estudios universitarios, lo que manifiesta que la educación superior contribuye al desempeño de las personas en el mercado de trabajo.
No obstante, entre 10 y 25 por ciento declara baja o nula coincidencia entre sus actividades laborales y su formación universitaria.
Del lado de los empleadores, aunque hay disparidad de opiniones al analizar la satisfacción por sector de actividad económica, sólo 51 por ciento está satisfecho con la formación de los egresados, 13 por ciento insatisfecho y 37 por ciento se declara ni satisfecho ni insatisfecho.
En el plano académico, las tres competencias más deficientes en preuniversitarios, según los profesores de las universidades, son la capacidad para planificar el tiempo, aprendizaje de un segundo idioma y capacidad de abstracción, análisis y síntesis.
Los distintos actores participantes en la investigación señalan a la universidad como el principal formador de competencias profesionales, pero reconocen la importancia de la educación previa en el desarrollo de algunas de ellas.
Asimismo, el documento subraya la urgencia de que los sistemas educativos y productivos trabajen en conjunto diseñando una educación de mayor calidad, que garantice un amplio dominio de competencias, y el acceso de los jóvenes a un trabajo decente, pues todo ello favorecerá su mejor desempeño en la sociedad.
A la presentación del informe acudieron José Morales Orozco, rector de la Universidad Iberoamericana; Arturo Cherbowski, director general de Universia, y Alejandro Mendoza Alvarez, director de la División de Humanidades y Comunicación de la Ibero, entre otros.

® Derechos Reservados. Originalmente publicado en Diario de Oaxaca.

2 de septiembre de 2013

Seminario de presentación y discusión de proyectos financiados por la convocatoria del INIDE en 2012

Agradeceremos confirmar su asistencia con: angeles.nunez@ibero.mx

¿Hay futuro para las revistas científicas en educación?

Por Pedro Flores Crespo*

Recientemente, la comunidad de investigadores educativos ha estado involucrada en un debate que va a crecer y que será ineludible en los próximos años. ¿Cómo será la revista científica del futuro? ¿Podrán estos medios asegurar un mayor número de lectores o sólo servirán para que el académico acumule puntos?, como alerta Manuel Gil (Colmex). ¿Debemos trasladarnos lo más rápido posible al formato electrónico y olvidarnos completamente del papel? ¿Cómo lidiar con las “perversiones” que genera el acceso abierto como el plagio y los journals “depredadores” (Roberto Rodríguez, UNAM)? ¿Es el factor de impacto el criterio que ahora va a privilegiar el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) para calificar las publicaciones del investigador? ¿Mejoraría esto la calidad de la producción científica del país o sólo serviría para distorsionar aún más la profesión académica?
El pasado 12 de agosto, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) convocó a todos los directores y editores de las revistas incluidas en su índice —que suman 113 — a una reunión para discutir el proyecto e-revistas. Al asistir como director de la Revista Mexicana de Investigación Educativa del consejo del mismo nombre (Comie), pude conocer los argumentos y las razones por las cuales, según Conacyt, nos conviene movernos hacia al formato electrónico. Básicamente, se trata de que lo que se publique en nuestras revistas, por ser de alta calidad, tenga un mayor impacto y visibilidad en el circuito global de conocimiento. ¿Quién podría objetar tal propósito? Pocos. Sin embargo, como el “diablo está en los detalles”, varios tuvimos la oportunidad de expresar nuestras preocupaciones a los funcionarios del Conacyt.
En primer lugar, se demandó que si el Consejo iba a apoyar financieramente este proyecto tuviera continuidad y que no nos fuera a dejar “colgados de la brocha”. Segundo, la historia y naturaleza de las revistas es diversa y esto implica estrategias igualmente diferenciadas. Por ejemplo, la RMIE, como otras tantas revistas, recibe el respaldo de una organización —el Comie—, pero sus integrantes están adscritos a decenas de instituciones, entonces, ¿en dónde se podrá albergar la plataforma para poder desarrollar una revista electrónica? En la Universidad Nacional Autónoma de México, gracias al convenio que Conacyt suscribirá con esta casa de estudios. 
Una tercera preocupación de los directores de las revistas científicas era que si queremos reforzar nuestros medios de comunicación científica y hacerlos altamente visibles, Conacyt en general y el SNI en particular, tiene que adecuar sus criterios de evaluación. Actualmente, hay un desbalance: cuenta más escribir en journals extranjeros que en los nacionales. Además, según varios colegas, dictaminar artículos o ser director de una revista científica que está incluida en el índice, no cuenta como criterio de evaluación en el SNI. A todas estas inquietudes los funcionarios de Conacyt se mostraron sensibles y han intentado tener una constante retroalimentación.
Como en todo proceso de cambio, varios compañeros manifestaron cierto temor y dijeron que hay que meditar seriamente cómo afectará el traslado de formato los procesos de dictaminación. Aquí, varios aprendimos al escuchar los contraargumentos de otros directores que ya han llevado sus revistas hacia el terreno electrónico y acceso abierto. Por lo tanto, no hay que alarmarse en este sentido. Hay otras cuestiones que son más preocupantes y que demandan urgente atención.
Una semana más tarde, en la ceremonia del 35º Aniversario de la revista Perfiles Educativos que mantiene el Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE) de la UNAM, Imanol Ordorika y Roberto Rodríguez coincidieron en señalar que hay una tendencia hacia la mercantilización del conocimiento y dentro de esta corriente, han surgido grandes consorcios que son los que se encargan de hacer los índices científicos para medir el impacto de las revistas científicas. Estas empresas, de paso, también son los que generan y publican los rankings universitarios con que se trata de “evaluar” la función de las universidades. 
Este reduccionismo ha tenido graves consecuencias y habrá que enfrentarlo con “estrategias institucionales innovadoras” (Ordorika). Una de estas estrategias, no es excluir a otras revistas, sino “hermanarse”, como acertadamente dijo Ricardo Cantoral, director de la prestigiosa Revista Latinoamericana de Investigación en Educación Matemática (Relime) (Cinvestav). “Hay que vincular los sitios electrónicos de las distintas revistas científicas en educación, hacer que los comités editoriales interactúen, compartir editoriales” e ir discutiendo la idea de los mega journals. 
Los meta journals son revistas que abarcan un amplio espectro de disciplinas y subdisciplinas científicas dentro de un campo de estudio específico y que tienden a cuestionar la forma tradicional de publicar (Journals Consortium). Los mega journals aprovechan las economías de escala, son de acceso abierto y tienden a publicar en menos tiempo una gran cantidad de artículos. No hay límites “artificiales” para crecer, dice Peter Binfield de la Public Library of Science (PloS).
Sin duda alguna, los editores e investigadores educativos de México y de América Latina tenemos enfrente una gran oportunidad de demostrar que podemos estar presentes en los nuevos circuitos globales de conocimiento, si es que sabemos cooperar con el otro. Y en esto sí que hay una gran incógnita dada la envidia, intereses o fantasías de superioridad que aún prevalecen en algunos círculos universitarios. ¿Seguiremos reproduciendo nuestras “tribus y territorios académicos” (Becher) o seremos capaces de construir verdaderas comunidades?
Nos desprenderemos de nuestros “bebés” (o sea, de las revistas) para incubar un frente común de conocimiento que sea pluridisciplinar? El mundo de conocimiento actual presenta muchos retos, pero también la posibilidad de hacer visibles las virtudes del académico mexicano. ¿O será que pereceremos?

* Pedro Flores Crespo es Doctor en Política por la Universidad de York, investigador y académico del  Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (UIA): pedro.flores@uia.mx. Síguelo en Twitter: @flores_crespo. Originalmente publicado en Campus Milenio.