3 de octubre de 2013

“A la reforma educativa le hace falta diálogo”. Entrevista a Marisol Silva

Captura de pantalla 2013-10-01 a las 14.39.52
az: ¿Por qué las reformas a los sistemas educativos, sin importar el grado de desarrollo de un país, son estratégicas para todo gobierno?
Marisol Silva (MS): Son estratégicas por la importancia que se le da a la educación en el desarrollo social que pueden tener los habitantes de un país. Muchos gobiernos se han dedicado a mejorar las condiciones del sistema educativo y sus resultados, de manera que puedan tener una población mejor formada que pueda impactar no solamente en una mejor productividad, sino también en su comportamiento.
Captura de pantalla 2013-10-01 a las 14.36.42az: En relación a la reforma que acaba de promulgarse, ¿cómo la evaluaría? ¿Podría decirse que es la fórmula para revertir la crisis de la calidad de la educación pública por la que atraviesa el país?
MS: Definitivamente no es la fórmula para revertir los problemas de calidad de la educación. Coincido con otros colegas, no es propiamente una reforma educativa. Es una reforma a ciertas condiciones de operación de un sector del sistema operativo y que puede tener claroscuros. Podrían derivarse algunos efectos positivos, sin embargo, no creo que esta reforma —de la manera que está planteada— pueda impactar en el conjunto de lo que significa el sistema educativo porque la calidad de la educación es un fenómeno complejo que no descansa solamente en los maestros, son múltiples los factores que intervienen para llegar a una mejor calidad. Esta reforma, de la manera como quedó planteada, no abarca al sistema educativo en su totalidad.
az: ¿Podría decirse, como se ha mencionado en algunos medios, que es parcialmente laboral?
MS: Sí, es parcialmente laboral. Después el presidente anunció —y tendríamos que esperar— una serie de acciones posteriores a la reforma que son necesarias. Estas acciones tienen que ver con el diagnóstico de las escuelas normales. Creo que uno de los aspectos que debe atenderse es el mejoramiento y la profesionalización de la formación de los maestros. Si no educamos mejor a los maestros, si no los dotamos de mayores capacidades e impulsamos en ellos una identidad profesional, universitaria, si no mejoramos su imagen no vamos a optimizar ni el proceso ni los resultados de este sistema educativo. El anuncio se da después de las críticas que ha recibido la reforma y eso me parece sensato, pero lo ideal hubiera sido que la reforma resultara integral desde un principio.
az: Desde esa perspectiva, ¿estimaría que en esta iniciativa faltó comunicación efectiva para integrar la voz de los docentes?
MS: Creo que hizo falta mayor diálogo entre docentes y especialistas que hemos trabajado el tema de la educación. Una consulta más amplia y un diálogo fructífero. El hecho de carecer de este tipo de mecanismos para llegar a las propuestas es lo que ha detonado la situación en la que nos encontramos.
az: ¿Considera que la responsabilidad de la mala calidad de la educación ha recaído únicamente sobre los docentes?
MS: No puede negarse la función que tienen los maestros en los procesos de enseñanza y aprendizaje, y con el sostenimiento del sistema educativo en lo general. Definitivamente no es el único actor; culpar a los maestros es un error y puede costar mucho trabajo recuperar esa imagen que necesitamos que tengan los docentes, como gente fundamental en la atención de nuestros hijos. La satanización no dejará nada bueno. La sociedad se encuentra muy polarizada. Los ciudadanos del Distrito Federal reaccionan de forma cada vez más agresiva, con menosprecio hacia los maestros. El peligro de esta reforma es la fragmentación y nadie gana con esa situación.
az: ¿Sería necesario revalorar el papel que desempeñan los docentes en el proceso educativo?
MS: Creo que sí. Vale la pena identificar dónde están las dificultades. La evaluación es útil. Me parece que la evaluación formativa en los términos en que recientemente se ha pronunciado el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) es necesaria. De hecho, se está hablando de hacer una primera evaluación para saber en qué condiciones nos encontramos y, a partir de ello, derivar acciones. Esto me parece muy útil, el problema es que se ató la evaluación con las condiciones laborales. La evaluación es una herramienta muy útil, pero no la única. Tiene que ir aparejada con la formación y el refuerzo de las condiciones profesionales.
az: Una de las principales quejas de los docentes es que muchos de ellos trabajan en condiciones difíciles.
MS: Hay escuelas que trabajan en condiciones paupérrimas. También es importante tener en cuenta el contexto en el que se desenvuelven las escuelas, la situación y el tipo de niños que asisten a esos planteles y cuyo aprendizaje muchas veces no depende del maestro sino que requiere soluciones integrales.
az: ¿Qué le hace falta entonces a esta reforma?
MS: Le hace falta un diálogo fructífero y sincero. En este momento está muy crispada y tensa la situación. Será difícil establecer condiciones de diálogo, pero hay que buscar esos espacios. Los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) han radicalizado su postura, mientras que las autoridades sacaron la reforma con una gran premura. El INEE no participó en las discusiones —desde el punto de vista técnico— de lo que sería deseable que se estableciera en el país. A la reforma le hace falta diálogo y tendríamos que buscar en este momento quiénes podrían ser interlocutores, intermediarios en él porque todavía hay muchas cosas por decidir. Tienen que definirse cuáles son las condiciones mínimas del ejercicio de la docencia y quiénes van a participar. No puede ser una decisión vertical. Tendrían que opinar determinados actores con calidad moral, técnica y autorizada sobre estos temas.
az: Con la evaluación de los profesores, ¿verdaderamente se elevará la calidad de la educación pública?
MS: Evaluar a los profesores y muchas otras cosas. Se tienen que evaluar las políticas, los procesos administrativos y la infraestructura. Calificar a los maestros puede mejorar la calidad, pero también tienen que evaluarse los programas, los métodos memorísticos y tradicionales; deberíamos transitar a formas distintas en situaciones de aprendizaje, nuevas reformas didácticas. Evaluar lo que estamos haciendo ayuda, pero no creo que centrándonos en un único actor obtendríamos los resultados que estamos esperando. El elemento pedagógico ha quedado totalmente ausente en la reforma.
az: ¿Se requiere un debate público nacional?
MS: Estoy convencida de que se tienen que generar esos espacios no sólo en la capital de la República sino también en los estados donde se escuchen estas voces y puedan construirse estos acercamientos. Recuperar las buenas prácticas que hay en el país, la voz de los especialistas que han estado trabajando durante mucho tiempo con los temas de enseñanza y aprendizaje para generar una verdadera reforma integral.
az: ¿Cómo evaluaría entonces las políticas públicas educativas en los últimos 20 años?
MS: Yo creo que se han intentado maquillar elementos y fragmentos del sistema educativo y no se ha puesto el acento en una atención integral. Y un factor clave es la formación de los propios maestros y su profesionalización. Ha habido mucha simulación; por ejemplo, la Carrera Magisterial (CM) ha sido ampliamente criticada por los ejercicios de simulación que provocaron, sin una mejora real del aprendizaje, del desarrollo de los niños, de los maestros, de las escuelas.
Al día de hoy, después de dos décadas, seguimos arrastrando problemas muy serios. Por ejemplo, el de la desigualdad en las oportunidades que tienen los niños de asistir a la escuela. Es cierto que en educación básica primaria se tiene casi 99% en cobertura, sin embargo los niños no aprenden y no desarrollan procesos que les permitan fortalecer sus habilidades cognitivas. ¿Dónde están las mayores dificultades? En las escuelas y entre los niños que pertenecen a las familias más pobres del país. Este es un saldo que seguimos acumulando y al día de hoy no se ha resuelto. Si no hemos mejorado durante dos décadas es porque las políticas no han sido integrales. También se requieren políticas intersecretariales para atender las dificultades derivadas de los problemas sociales.
Hay que evaluar los procesos por los que se definen las políticas, conocer la información que se considera para tomar las decisiones. Analizar si la toma de decisiones está sustentada en información fidedigna, por ejemplo, en los procesos de investigación que hay en el país. Al momento de decidir e implementar las políticas está el problema más grave.

* Originalmente publicado en AZ Revista de Educación y CulturaMarisol Silva Laya es doctora en Educación por la Universidad Iberoamericana (Ciudad de México), académica, investigadora, y actualmente Directora del INIDE de la Ibero. Email: marisol.silva@uia.mx

No hay comentarios. :

Publicar un comentario