30 de octubre de 2013

Desinterés por enseñar lenguas indígenas demuestra racismo arraigado: Sylvia Schmelkes

Con la innovadora aplicación por primera vez en una escuela indígena de México de la metodología pedagógica de doble inmersión, la Universidad Iberoamericana contribuye a preservar lenguas nativas y combate las prácticas racistas que dejan de lado su enseñanza y recuperación.
Antes de realizar la práctica denominada “Cultura e identidad con educación ambiental” con 150 maestros y dos mil 500 estudiantes de la Escuela Primaria Intercultural Bilingüe Juan Álvarez, en Xochistlahuaca, Guerrero, en México sólo existían casos efímeros del uso de metodologías de doble inmersión, así como de la enseñanza de una segunda lengua o de su recuperación, lo que es un “ejemplo muy claro de un racismo muy arraigado”, señaló la doctora Sylvia Schmelkes, presidenta del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), en la presentación de los resultados del proyecto en la Universidad Iberoamericana.
Schmelkes, quien antes de presidir el INEE fue directora del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (Inide) de la Ibero, criticó que si bien desde hace muchos años se utiliza una pedagogía a nivel global para enseñar una segunda lengua, en México ha sido poco aprovechada para enseñar o rescatar lenguas indígenas en riesgo de desaparición.
La doctora Schmelkes destacó el programa impulsado por la Ibero en Xochistlahuaca, pues consideró que a esta propuesta “sí le interesa poner en práctica el bilingüismo equilibrado”, que implica darle su lugar a la lengua indígena en las aulas, poniéndola en práctica mediodía, todos los días, lo que facilita la educación intercultural.
Coordinada por la maestra Joan Marie Feltes, colaboradora del Inide, la práctica “Cultura e identidad con educación ambiental” ha integrado el saber local a los conocimientos escolares oficiales en colegios como la Escuela Juan Álvarez, que se convirtió en uno de los 20 casos ganadores de la Cumbre de Líderes en Acción por la Educación 2012, que reconoció las buenas prácticas de escuelas públicas de educación básica en México.
Mediante esta práctica, los alumnos aprenden a escribir y hablar en español y en ñomndaa (lengua de la zona), en espacios de práctica separados para cada lengua, con el apoyo de maestros altamente capacitados, lo que ha facilitado el desarrollo de un bilingüismo equilibrado y el diálogo intercultural.
Además, al involucrar en un alto grado a los padres y madres de familia, y gracias a una gran variedad de estrategias encaminadas a las necesidades específicas de aprendizaje de los alumnos, los programas de doble inmersión facilitan que los estudiantes no sólo mantengan su lengua nativa, sino que adquieran otra (el español) al mismo tiempo.
En su visita a la Ibero, Sylvia Schmelkes precisó que la lengua indígena se debe escribir, pues esa acción le brinda un lugar público, refuerza su capacidad de memoria histórica, evita su desplazamiento y unifica su comprensión, sobre todo cuando es leída por quienes hablan diversas variantes de la misma lengua.
“La lengua da identidad, respetarla da autoestima y permite aprenderla mejor”, añadió la experta, quien reafirmó que ser bilingüe tiene enormes ventajas cognitivas.


® Derechos Reservados. Originalmente publicado en Educación y Cultura AZ.

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