9 de octubre de 2013

¿Y la calidad educativa?

Por Gabriela Rodríguez*

¿Por qué no se utiliza el conocimiento que genera la investigación para mejorar la calidad de la educación? Una entrevista realizada al doctor Carlos Muñoz Izquierdo por los investigadores Aurora Loyo y Cristian Solórzano (La influencia de los resultados de investigación en la toma de decisiones de política educativa, Revista Mexicana de Investigación Educativa, número 58, volumen XVIII, 2013). nos da lecciones clave sobre la relación –o el divorcio– entre investigación y políticas públicas.
En la visión de uno de los más destacados investigadores mexicanos de la educación se trata de un vínculo complejo que no se soluciona con un diálogo con los políticos. La etapa con mayor diálogo de investigadores con los políticos fue cuando se fundó el Conacyt; desde entonces el doctor Muñoz Izquierdo comprendió que con ese diálogo no era posible transformar las políticas públicas. Él considera que nunca hay que dejar la investigación para irse a colaborar directamente como asesor del gobierno, porque ese camino lleva a perder la independencia intelectual. Una de las claves es que las instituciones académicas sigan siendo independientes; más que responder a la investigación, el gobierno ha reaccionado cediendo a las presiones que le han hecho diversos sectores sociales, como cuando los sectores empresariales obligaron a poner en línea los resultados de las pruebas Enlace de cada alumno y de cada escuela.
Entre las principales experiencias que cuenta el también posgraduado de la Universidad de Stanford, es que en los 70, cuando Víctor Bravo Ahúja era el secretario de Educación Pública, le comunicó los resultados de un estudio que mostraba la incapacidad que ya en ese momento tenía el sistema productivo para absorber a los egresados del sistema escolar. El secretario opinó que era necesario entonces frenar el crecimiento de la enseñanza superior para solucionar el problema; como es obvio, esa opinión era totalmente contraria a la que el doctor esperaba. Refiriendo otra de sus amargas experiencias, Muñoz Izquierdo no menciona el nombre de un secretario que se impulsaba como candidato a la Presidencia de la República, y que citó a su equipo de investigadores del Centro de Estudios Educativos: sin miramientos nos regañaron, porque estábamos pateando el pesebre con las críticas que hacíamos al gobierno. En los últimos años de la década de los 70, la investigación educativa tuvo su edad de oro gracias a la percepción del presidente José López Portillo de que iba a ser necesario administrar la abundancia. Algunos de sus estudios hicieron notar que iba a disminuir la demanda por profesores de primaria y que aumentaría el número correspondiente de educadoras de prescolar, lo cual fue tomado como argumento del SNTE para hacer obligatorio ese nivel de enseñanza.
En tiempos de Carlos Salinas, cuando Manuel Bartlett encabezó la SEP, hubo una interesante interacción. Bartlett fue el último secretario que intentó poner en práctica un modelo educativo novedoso, muy vinculado a las propuestas de la Unesco. Surgió un Plan de Desarrollo Educativo y un modelo operativo producto de diversos estudios. Sin embargo, el modelo nunca se aplicó, porque Bartlett lanzó su candidatura al gobierno de Puebla por presiones del SNTE –según entendió Muñoz Izquierdo–, entonces le quedó claro que el gobierno apoya gustosamente lo que considera necesario, aunque después tira por la borda las sugerencias derivadas de la investigación, por considerar que ellas no satisfacen sus propios intereses. Con Zedillo, el doctor no recuerda ninguna experiencia significativa; durante el periodo de transición previo al presidente Fox hubo un grupo de análisis que preparó un balance al nuevo gobierno.
Con el presidente Calderón se hicieron análisis de la Alianza por la Calidad de la Educación (ACE), cuyos resultados fueron decepcionantes para el también premio Nacional de Ciencias:tomen en cuenta que, años atrás, el secretario de Educación había pagado una importante cantidad de dólares a una consultora internacional, quien a cambio de ese pago le aconsejó recuperar el control de las plazas magisteriales, así como las de dirección y supervisión escolar.
Josefina Vázquez Mota fue muy gentil conmigo, sin embargo, nunca encargó estudio alguno ni tomó en cuenta las investigaciones realizadas. Es necesario invertir en investigaciones robustas y longitudinales que vayan más allá de los diagnósticos e investiguen las soluciones, recuperar la influencia de la investigación doméstica y no solamente importar estudios de otros países, generar espacios de intercambio de saberes entre áreas de planeación y gestión escolar, crear canales entre investigadores y tomadores de decisión, así como impulsar el periodismo especializado para influir en los últimos. El recientemente nombrado premio Nacional de Ciencias afirmó: Puedo decirles que estoy cansado de hacer propuestas por escrito, tanto en la prensa y en mis publicaciones, encaminadas a mejorar la calidad de la educación y a reorientar el gasto educativo, que se han quedado en el aire.
Hoy que llevo cinco días atrapada en Acapulco, también me queda claro que si los políticos hubiesen tomado en cuenta la información meteorológica sobre las tormentas tropicales, se hubiesen evitado muchas muertes y graves consecuencias en medio de estas tempestades.

® Derechos Reservados. Originalmente publicado en La Jornada.

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