19 de febrero de 2014

El aprendizaje de la crisis

*Impresión de pantalla de la publicación original en Campus Milenio
Por: Carlos Rafael Rodríguez Solera / Natalia Sánchez González

La llamada “crisis del aprendizaje" ha sido un tema al que se le ha prestado mucha atención en nuestro país, luego del lanzamiento mundial del informe “Enseñanza y Aprendizaje: lograr la calidad para todos", dado a conocer por la Unesco la última semana de enero.

El objetivo principal del informe es monitorear los avances que registran los países, para alcanzar el objetivo de dar educación básica de calidad a todos los niños, jóvenes y adultos antes de 2015.Compromiso adquirido por 164 gobiernos en el Foro Mundial sobre la Educación que se celebró en Dakar en el año 2000, el cual se conoce como la iniciativa de Educación para Todos (EPT).

De acuerdo con el documento, persisten las desigualdades en cobertura y calidad de la educación ya descritos en informes anteriores. En los países desarrollados se han alcanzado sin dificultad los seis objetivos de la ETP, pero en los países más pobres del mundo, que se localizan principalmente en África Subsahariana, es muy difícil que dichas metas se alcancen siquiera a mediano plazo.

Además de las desigualdades entre países, se presentan grandes disparidades al interior de cada nación por factores como el género,la clase social, el lugar de residencia, la lengua o la etnia. Por ejemplo, si continúan las tendencias hasta ahora observadas en el África Sub-sahariana, en 2021 todos los niños del sexo masculino que provienen de familias adineradas asistirán a la primaria, sin embargo, en el caso de las niñas que viven en hogares pobres este objetivo se alcanzaría hasta el año 2086.

Hay datos que ya eran conocidos. Sin embargo, el impacto del informe no ha sido tanto por los datos que aporta, si no por la forma como los interpreta. A partir de un minucioso análisis, la Unesco llega a la conclusión de que existe una crisis del aprendizaje a nivel mundial.

De los 650 millones de niños en edad de asistir a la primaria, al menos 250 millones no están aprendiéndolo básico en lectura y matemáticas.De éstos, 120 millones no llegan a completar el cuarto grado de primaria. Un dato aún más preocupante es que, a pesar de que los restantes 130 millones de niños sí tienen acceso a la educación primaria, no alcanzan los niveles mínimos de aprendizaje. A menudo no pueden leer una oración simple y no están reparados para continuar estudiando la secundaria.

Un ejemplo dramático de esta crisis del aprendizaje es la situación de Ghana, Níger y Nigeria, naciones donde el 75 por ciento de los estudiantes que han concluido la primaria presentan problemas de analfabetismo funcional. Aunque no se presentan datos sobre este fenómeno en México, surge la duda de cuál será la proporción de alumnos que, a pesar de asistir a la escuela,no aprenden las habilidades básicas de lectoescritura.

Aunque se habla de una crisis mundial, las disparidades internacionales son muy fuertes. El problema es más crítico en ciertas regiones. Mientras en los países desarrollados de Europa y América del Norte el 96 por ciento de los niños consigue los estándares de lectura mínimos, en los países pobres de África y Asia tres de cada cuatro niños no alcanza dichos niveles. Estos países arrastran rezagos estructurales de larga data, que sólo con la ayuda del resto del mundo se podrían solventar.

De acuerdo con el informe, en 21 de los 85 países analizados, menos de la mitad de los niños dominaban los aprendizajes básicos. De éstos, 17 son estados del África Subsahariana y los otros son lndia, Mauritania, Marruecos y Pakistán. Llama la atención que, a pesar de los múltiples problemas educativos que enfrentamos en nuestra región, ningún país de América Latina aparece en esa fatídica lista.

No obstante, a pesar de ese buen desempeño, hay disparidades en la región. En México, Argentina, Chile, Cuba y Uruguay el 95 por ciento de los niños en edad de asistir a la primaria cuentan con las habilidades básicas de lectura, mientras que en República Dominicana, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Paraguay menos del 80 por ciento las dominan.

Por otra parte, persisten las desigualdades en el logro académico al interior de los países. Los mayores rezagos se presentan entre los niños pobres o indígenas.

En el caso de México, si bien hay avances en la educación de niños y adolescentes, hay rezagos en la educación de adultos. El informe considera que será difícil que nuestro país alcance, en el año 2015, el objetivo de que al menos el 95 por ciento de los adultos estén alfabetizados.

Para atenuar esta crisis del aprendizaje, Unesco centra su mirada en los maestros. Las diez recomendaciones de política pública que este organismo propone para alcanzar una educación equitativa para todos, tienen que ver con medidas que los gobiernos pueden tomar para mejorar su planta docente.

El informe plantea que “sólo es posible lograr una educación de buena calidad si se cuenta con docentes de buena calidad". Por ello enfatiza que es necesario prestar atención especial a la formación de los maestros.

La Unesco recomienda a los gobiernos diseñar estrategias para atraer a la docencia a los mejores candidatos, asignar maestros donde más se necesiten y ofrecer incentivos adecuados para retener a los mejores.

En nuestro criterio, contar con mejores maestros es una condición necesaria pero no suficiente para lograr que todos tengan acceso a una educación de calidad. Si en un lugar los niños están mal nutridos o no van a la escuela porque tienen que trabajar, de poco servirá que les manden a los mejores maestros del mundo. Igual seguirán sin estudiar, porque su rezago se origina en las precarias condiciones en que viven y no en las características del sistema educativo.

Es necesario que exista un mínimo de equidad social para que se pueda impartir una educación de calidad, no es posible mejorarla educación, sin mejorar antes las condiciones de vida de los educandos.

*publicado originalmente en Campus Milenio.  13 de febrero de 2014. 

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