21 de marzo de 2014

Tendencias mundiales del empleo 2014 a la baja

Y es que, la OIT señala que si la tendencia actual se mantiene, el desempleo mundial seguirá empeorando, para situarse en más de 215 millones de personas en 2018, agregando que “durante ese período se crearán alrededor de 40 millones de empleos nuevos netos al año, cifra menor que el de personas que se prevé entren en el mercado de trabajo, unos 42.6 millones”.
Esto sumado a que en las circunstancias actuales, la duración de los períodos de desempleo han aumentado considerablemente, por lo que -según la OIT- se convierten en una carga para el erario público, obligando a los gobiernos a subir los impuestos o a aplicar recortes para no aumentar el déficit fiscal. Ejemplo de esto son países de la zona euro como España y Grecia, donde la duración media del desempleo es de nueve y ocho meses, respectivamente.
Otra de las consecuencias de los largos períodos de desempleo en la población es que “empiezan a perder sus competencias a un ritmo acelerado, haciendo más difícil encontrar empleo en una ocupación similar o que requiera competencias parecidas”.
En este contexto, los jóvenes siguen siendo los más afectados, ya que se calcula que en 2013, alrededor de 74.5 millones de jóvenes de entre 15 y 24 años de edad han estado desempleados; lo cual representa casi un millón más que el año anterior, registrando valores particularmente altos en el Medio Oriente, África del Norte, así como en países de América Latina y el Caribe y Europa Meridional.
La directora de la OIT para América Latina y el Caribe, Elizabeth Tinoco, declaró que “la falta de oportunidades laborales plantean una coyuntura negativa para los jóvenes y aumentan el descontento social”. Destacando que “las sociedades latinoamericanas reflejan una disparidad socioeconómica que impide una integración plena de la nueva fuerza laboral recién salida al mercado”.
En México, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), dio a conocer que en enero de 2014, el país mantuvo niveles de 5 por ciento de desempleo, lo que significa que dos millones 660 mil personas no tienen un puesto de trabajo; añadiendo que un 23.6 por ciento de los desocupados no contaba con estudios completos de secundaria, en tanto que los de mayor nivel de instrucción representaron al 76.4 por ciento.
Al respecto, un estudio de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) indica que en caso de que la economía no aumente su nivel de crecimiento en los próximos años, cerca de 305 mil egresados de universidades en el país enfrentarán un escenario de desempleo; ya que actualmente 40 por ciento de los universitarios está desempleado o le cuesta mucho encontrar un trabajo. Incluso, el INEGI destacó que en 2013, entre ocho y nueve de cada 100 jóvenes desempleados de 14 a 29 años dejaron de buscar trabajo al considerar que no tienen oportunidad de encontrarlo.
Carlos Muñoz Izquierdo, investigador de la Universidad iberoamericana, comenta que en la década de 1960 por cada egresado universitario había tres ofertas de empleo; pero, a partir de 1990, sólo existe un trabajo de nivel profesional disponible por cada cuatro egresados y advierte que “cuando la cantidad de profesionistas crece, pero no sucede lo mismo con la economía, el desempleo aumenta y la calidad de los trabajos se deteriora”, derivando en la sobre-calificación y la disminución de los salarios.
En este sentido, Patricia Olave Castillo, investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explicó que las condiciones laborales en México son cada vez más difíciles derivado de la precariedad en los trabajos, la falta de seguridad en el empleo, la pérdida del poder adquisitivo del salario, las condiciones en las relaciones contractuales y la disminución de las prestaciones.
Asimismo, la ANUIES hace hincapié en que la poca oferta laboral y la elevada cantidad de profesionistas, incluso con maestría y doctorado, provocó que la media en los sueldos pasara de 11 mil 451 pesos a 9 mil 272 pesos mensuales. Por su parte, el INEGI muestra que 45 por ciento de los jóvenes profesionistas que sí tienen trabajo, labora en ocupaciones no profesionales y 44 por ciento de los egresados de bachillerato y educación superior se emplean en ocupaciones informales.
Hoy, el desempleo y subempleo persistente en el sector juvenil conlleva un costo elevado, representando una amenaza latente para el tejido y la cohesión social; y es que a pesar de que los jóvenes son el futuro, el Estado y la sociedad no han sido capaces de atenderlos ni de crear suficientes fuentes de trabajo; por lo que urge crear políticas públicas y programas que promuevan la empleabilidad, la productividad, el aumento de los ingresos y el desarrollo.

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