19 de noviembre de 2014

Queríamos ser alguien


http://www.campusmilenio.com.mx/index.php/template/opinion/item/2264-queriamos-ser-alguien

Isabel se fue de su pueblo cuando terminó la secundaria, quería estudiar y la única manera de hacerlo era irse a  la ciudad. También tenía la posibilidad de cruzar al otro lado para probar suerte, limpiando algún hotel, ensamblando piezas en una maquiladora o sirviendo combos de comida rápida. O podía quedarse en el pueblo,  casarse a los veinte años y dejar a un lado el  derecho a la educación y quedarse  entre recetarios de cocina. Si tan sólo hubiera nacido en alguna ciudad, ingresar a la universidad sería más sencillo—pensaba ella—. 
Hace apenas unos días, Omar García, un estudiante de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero, habló también de las dos alternativas que tienen los jóvenes en su comunidad cuando no acceden a la Universidad: irse a Estados Unidos o incorporarse al entramado del crimen organizado.

¿Cuáles son las opciones reales que tienen frente a sí las y los jóvenes del mundo rural en nuestro país? ¿De qué manera los planes de educación superior los toman en cuenta? No es novedad el hecho de  que los niveles de pobreza y desigualdad de oportunidades para tener una vida digna, son más altos en los contextos rurales. Pero ¿qué medidas efectivas se han tomado para atender ese foco rojo de la problemática social de este país? 
Isabel tuvo los medios para migrar a la ciudad, donde pudo concursar para acceder al privilegio de ingresar a una de las universidades públicas de mayor demanda en el país; mientras que Omar tuvo a su alcance una Escuela Normal Rural. ¿Y los demás? Jóvenes distanciados por horas de camino de una institución de educación superior, con la imposibilidad de irse a vivir a una ciudad (sobre todo las mujeres) y cuyas alternativas para ser alguien en la vida, como comúnmente decimos, se reducen al intento de llegar a Estados Unidos; a buscar pertenencia y reconocimiento en un colectivo, así sea éste el crimen organizado; o acabar pronto con su juventud al volverse la cabeza de una familia. Las dos primeras  opciones implican el riesgo de perder el derecho a estar vivos; la tercera, de perder el derecho a ser joven.
Para Isabel estaba claro que vivir en alguna de las ciudades más grandes del país le garantizaba ingresar a la universidad, pero era sólo una opción. Las y los jóvenes urbanos no están exentos del riesgo de quedarse al margen del derecho a la educación superior. Este año el 90 por ciento de los aspirantes a acceder a las principales universidades públicas del país, concentradas en la capital fueron rechazados. Año tras año, en ciudades como Morelia y Guadalajara se viven las protestas de los aspirantes rechazados por las universidades de esos estados, quienes demandan un lugar más para ellos.
Más aún si consideramos al 10 por ciento de los aspirantes aceptados nos  preguntamos  ¿cuántos jóvenes como Isabel logran estar en un salón de clase en una universidad? ¿Cuáles son los costos que tienen que asumir por venir de contextos sociales tan desiguales al de sus compañeros sentados en las butacas de alrededor? ¿Cuántos de ellas y ellos logran mantenerse y terminar la carrera que comenzaron? Los jóvenes que provienen de sectores de pobreza no llegan a la universidad en igualdad de condiciones con sus pares, advierte Silva. Los espacios urbanos no están exentos de los efectos de las desigualdades que caracterizan a la sociedad mexicana y latinoamericana. Pero en los espacios rurales son más claros, y las opciones más reducidas. 
No sólo los estudiantes universitarios  son “la esperanza de América Latina”, como rezan algunas consignas en las manifestaciones para exigir la presentación con vida de los 43 normalistas desaparecidos el 26 de septiembre de 2014; también lo son  los privilegiados y privilegiadas que no perdieron la vida cruzando la frontera o entre las prácticas del narco-estado; o los que se volvieron  el señor o la señora de la casa a los veinte años para darle sentido a sus vidas;  a las y los que no desaparecieron al salir de trabajar en una maquiladora. 
En suma, tanto los que logran ser parte del 10 por ciento que accede  a la universidad y la concluye, como las y los que intentan  ser alguien —aunque les pueda costar la vida— son la esperanza de América Latina. Ahora este sector pone en vilo a México. 

Nancy Wence Partida
Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (INIDE)/ UIA

16 de noviembre de 2014

Adhesión Pronunciamiento: Por la Dignificación de los Normalistas Rurales.

Desde el pasado 26 de septiembre, el asesinato de 6 personas y la desapariciónforzada de 43 normalistas de Ayotzinapa tienen al país en vilo y gritando un ¡Ya basta! y clamando  ¡No más violencia! ¡No a la impunidad!  ¡No más muertes!
Frente a ello, y habiendo aflorado de nueva cuenta el abandono en que se ha tenido a la educación en las zonas más vulnerables, el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación -INIDE- de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, además de sumarnos a este clamor, buscamos contribuir a frenar la lógica de un Estado que, junto con sus instituciones, pareciera estar echando raíces en una violencia que ya forma parte de sus estructuras. Así, haciendo eco de nuestra misiónatendemos a la importancia de vincular la investigación educativa, la formación y la difusión con la problemática nacional para participar en la construcción de una sociedad más justa.
En el marco de las reflexiones del Foro Escuelas Normales y Rurales. Presente y Futuro, que realizamos el pasado 11 de noviembre exigimos:
1.Frenar la  marginalidad y la criminalización a que se ha sometido históricamente a  las Normales Rurales. Revertir la devaluación de los alumnos y profesores  normalistas. 
2.Fortalecer y actualizar su modelo educativo destacando su papel promotor de desarrollo social en el ámbito rural prevalente en México, e incentivar la configuración de un modelo multigrado desde estas escuelas. 
3.Reconocer que las Escuelas Normales Rurales son patrimonio de las comunidades y  una posibilidad para el ejercicio del derecho a la educación y a una vida digna.
4.Revalorar la función del maestro rural y garantizar condiciones laborales dignas, así como ambientes de trabajo estimulantes.
5.Garantizar los recursos humanos, materiales y financieros que favorezcan el desarrollo pleno de su modelo educativo, basado en un principio de justicia educativa que implica dar más a los que menos tienen.
Para  ello exhortamos al gobierno, a las autoridades educativas, a los medios de comunicación, a la academia, a las organizaciones civiles de defensa de derechos humanos  y a la sociedad en general a:
A.Formar de manera expedita  una Comisión de la Verdad que dé seguimiento y esclarezca los hechos del 26 de septiembre en los que asesinaron a 6 personas y desaparecieron a 43 normalistas.
B.Hacer efectivo el compromiso de Enrique Peña Nieto ante los familiares de los normalistas violentados, de asignarles recursos a las Normales Rurales, concretar el cuánto y el cuándo.
C.Incorporar de manera seria y comprometida a las Normales Rurales en la estructura educativa del país que les garantice su existencia.
D.Revertir el acoso y desprestigio a las Normales que los medios de comunicación y diversos sectores de la sociedad alimentan.
E. Contribuir desde la academia a su dignificación a través de investigaciones que potencien el papel que desempeñan en el ámbito rural del que emanan y al que responden por vocación.
F. A las Cámaras de Diputados y Senadores solicitamos suban como puntos de acuerdo los apartados A, B, C y D.
Invitamos a diversos actores y sectores,  de manera particular al educativo, a suscribir  y acompañar este Pronunciamiento. Con este grano de arena  pretendemos dar una respuesta para revertir el escenario de profunda inequidad y exclusión al que se les ha condenado durante décadas a las Normales Rurales
Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación
México, D.F., 14 de noviembre de 2014

13 de noviembre de 2014

Ayotzinapa desnudó la crisis que enfrentan las normales: maestros

El Inide convocó al Foro "Escuelas normales rurales. Presente y futuro"
Participaron investigadoras en la materia y docentes normalistas de Oaxaca y Zacatecas.
Reivindicar el papel del maestro normalista, conclusión de la mesa de discusión
El doctor Diego Juárez, del Inide, junto con las investigadoras Rosa María Torres y Alicia Civera, así como los profesores Jesús Manuel Mendoza y Dalia Guzmán, intercambiaron posturas con los asistentes al foro
La desaparición de 43 estudiantes pertenecientes a la Escuela Normal Rural "Isidro Burgos" de Ayotzinapa descubrió la crisis que enfrentan las normales rurales en México, las cuales no pueden ser entendidas tan sólo como escuelas, sino como centros que generan y acogen a comunidades enteras.
La situación de estas instituciones se analizó en el Foro “Escuelas normales rurales. Presente y futuro”, organizado por el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (Inide) de la Universidad Iberoamericana, al cual acudieron los docentes normalistas Jesús Manuel Mendoza y Dalia Guzmán Vázquez, así como las expertas en la materia, Alicia Civera y Rosa María Torres.
En el foro se habló de que existen casi nueve millones de niños en el campo mexicano, y la mayoría vive en condiciones de pobreza. Las normales rurales, discutieron, representan una alternativa para mejorar la calidad de vida de este sector.
“Al maestro normalista rural se le percibe como un maestro desechable”, opinó la doctora Rosa María Torres, destacada investigadora de la Universidad Pedagógica Nacional, quien realizó un recuento histórico de las normales rurales desde inicios del siglo XX en su ponencia para el foro.
Entre las propuestas que se discutieron en la mesa de reflexión fue legitimar el papel de las normales y de sus egresados; establecer condiciones mínimas para que sean capaces de administrar sus propios recursos; fortalecer la transparencia en la repartición de recursos y plazas; capacitar a los maestros por medio de mecanismos comprobados; analizar lo que demanda la educación básica en entornos rurales más allá de los planes de estudio, y retomar casos de éxito de normales rurales.
Las normales rurales, explicaron los ponentes, no solamente son escuelas que otorgan conocimientos básicos a jóvenes y niños en el campo mexicano, sino que están inscritas en una dinámica comunitaria que va más allá de las aulas: “Han generado desarrollo, han contribuido al trabajo cultural y de gestión en las comunidades”, declaró la doctora Alicia Civera, reconocida investigadora en el tema.
“Una forma de defender a las escuelas normales rurales es expandir la información que existe en torno a ellas; hay que desmentir la versión que parece indicar que el activismo político es la única función de nuestras escuelas”, explicó Jesús Manuel Mendoza, maestro normalista y docente de la Escuela Normal Rural General "Matías Ramos Santos" de Zacatecas.
En un principio, existieron 59 escuelas normales rurales; hoy sólo hay 16. Además, la matrícula en este tipo de instituciones ha disminuido considerablemente.
Así lo consideró el profesor Mendoza, quien agregó que su escuela el año pasado sólo recibió 242 solicitudes para que se quedaran 140, cuando hace algunas décadas concursaban casi mil.
Por su parte, la maestra Dalia Guzmán Vázquez, ex directora de la Normal Rural "Vanguardia de Villa" de Tamazulapan, Oaxaca, explicó que la importancia de las normales recae en el hecho de que no sólo se conciben como escuelas, sino como internados para un sector compuesto por 29 por ciento de personas que ganan menos del salario mínimo, según la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos (CIOAC).
Guzmán explicó que se destina casi cinco millones de pesos a las normales rurales, de los cuales, la mayoría se reserva para cubrir gastos de alimentación, lo que implica que los estudiantes cuenten con 35 pesos diarios para comer.
Agregó que el principal financiamiento de estas escuelas son las inscripciones, puesto que los fondos municipales destinados a ellas muchas veces no les llegan, lo que deja a estas escuelas en la indefensión.
Otro aspecto que los académicos convocados discutieron en la mesa fue la reflexión sobre el manejo mediático de las protestas de los normalistas, sobre todo después de los hechos acaecidos desde septiembre en Iguala, Guerrero.
“Los maestros rurales suelen tener un sueldo menor al de los maestros en centros urbanos”, expresó el docente Jesús Manuel Mendoza, quien recalcó que en su lugar de trabajo se han visto obligados a ejercer mecanismos de presión sobre las autoridades locales porque las demandas que han pedido con tiempo no se han cumplido.
“Por ejemplo, en nuestra normal hacen falta ocho profesores desde el inicio del ciclo escolar, y hemos sufrido varias injusticias en el otorgamiento de plazas a nuestros profesores”, declaró Mendoza.
El foro concluyó con una reflexión sobre la importancia de revindicar el papel del maestro normalista rural, de modo que sea concebido no sólo como un proveedor de servicio, o un docente en una escala menor a los profesores que ejercen en centros urbanos.
“Son las normales las que pueden formar hoy a los docentes en educación básica. Después de todo, México sigue siendo un México rural”, concluyeron.
LLCh/ ah


12 de noviembre de 2014

Foro Escuelas Normales Rurales. Presente y futuro.

Participaron en el Foro: Alicia Civera del DIE-CINVESTAV; Rosa María Torres de la UPN-Ajusco; Jesús Manuel Mendoza de la Escuela Normal Rural de San Marcos-Zacatecas y Dalia Guzmán Vázquez de la Escuela Normal Rural de Tamazulapan-Oaxaca.



10 de noviembre de 2014

Fallece pilar de la investigación educativa en México

El Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación –INIDE– comunica el sensible fallecimiento del  Dr. Carlos Muñoz Izquierdo, miembro fundador del mismo. El Dr. Muñoz consagró su vida a la investigación educativa nacional dejando un  acervo de conocimientos  para comprender la educación de este país y vislumbrar estrategias para mejorarla. 

Desarrolló actividades docentes en universidades nacionales y extranjeras y participó en múltiples órganos directivos, asesores, evaluadores y dictaminadores. Su producción científica está integrada por 19 libros publicados, 72 capítulos de libros, 79 artículos en revistas científicas y 41 reportes técnicos; además de un volumen importante de artículos de difusión y opinión.

Al momento era investigador Emérito del INIDE, pertenecía al SNI (Nivel III)).  Cabe destacar que en 2010 el Sistema de Universidades Jesuitas de la República Mexicana le otorgó el Doctorado Honoris Causa y en 2012 recibió el Premio Nacional de las Ciencias y Artes en los campos de la Historia, Ciencias Sociales, Filosofía.  Fue congratulado también con el Premio Interamericano en Educación “Andrés Bello” que otorga la Organización de Estados Americanos y el Premio a la Contribución a la Educación Superior de la ANUIES; entre otros.

Por cruzar nuestros caminos, por acompañar nuestras ideas, 
por nutrir nuestro andar, por siempre tener una sonrisa, una palabra, un consejo;
gracias querido amigo.
Por la fuerza, la entereza, el conocimiento, la humildad, compromiso;
gracias querido maestro.

4 de noviembre de 2014

Hoy Dr. Orlando Albornoz en la UIA

Lo puedes seguir por internet:

El trabajo del sociólogo Orlando Albornoz está centrado en analizar las políticas públicas en el campo de la educación superior en Venezuela, pero con una mirada comparativa del escenario latinoamericano. En ese sentido, ha observado los marcos detrás de las reformas educativas en relación con las líneas promovidas por los organismos internacionales, pues su propuesta es construir indicadores propios de cada país para la evaluación de la calidad educativa.
Le interesa comprender la formación de comunidades académicas, sus lógicas de producción de conocimiento y el papel que juegan en cada sociedad. Como parte de sus preocupaciones al respecto, se pregunta:
- ¿En los países de América Latina se están construyendo modelos de universidades que respondan a sus sociedades o se están adoptando otros?
- ¿El conocimiento producido en la academia, está vinculándose a las demandas de la sociedad o se reduce a entidades abstractas?
En esta lógica, propone pensar en la universidad privada tanto de élite como de masa; y en la pública, cuya capacidad es insuficiente para cubrir la demanda. En este escenario es pertinente pensar en el escenario mexicano y en cómo se sitúa la universidad pública, pero también la Ibero como universidad privada, en la producción de conocimiento que responda y se mantenga vinculado con las necesidades sociales de esta sociedad profundamente desigual.

3 de noviembre de 2014

¿En qué contexto se crearon las Escuelas Normales Rurales? ¿Cuál es su lugar en el panorama educativo de México? ¿Cómo se vislumbra su futuro? Ante los recientes acontecimientos, el INIDE invita a dialogar con maestros de diferentes Escuelas Normales Rurales y con académicas dedicadas a investigar sobre estas experiencias.